7 claves para aprender a discutir mejor - La Mente es Maravillosa

7 claves para aprender a discutir mejor

Pedro González Núñez 7, Abril 2016 en Psicología 2794 compartidos
Guantes de boxeo azul y rosa con corazones

¿Crees que discutir bien puede llegar a ser un arte? Tal vez no, pero discutir no tiene por qué convertirse en una situación incómoda y aconsejable de evitar. Es conveniente tener calma y sentido común, pues como decía Noel Clarasó, “muchos gritan y discuten hasta que el otro calla. Creen que le han convencido. Y se equivocan siempre”, lo que es una conclusión tan falsa como típica.

Recuerda que por mucho que desees no discutir, a veces es inevitable. Ya sea con un familiar, pareja, amigo, compañero de trabajo e incluso un jefe, lo importante es lograr que no sea desagradable, sino un intercambio educado de impresiones.

Claves para mejorar nuestras discusiones

Como seres humanos, en algún momento tendremos que discutir ya que, además de ser un ejercicio muy sano con el que aprendemos a argumentar, también es inevitable en muchas de las ocasiones en las que tenemos que ser asertivos. Es ahí cuando tener claras ciertas claves puede suponer un salvavidas que logre que no pases días dándole vueltas a algo que en realidad no debería ser tan importante:

  • No olvides conservar la calma en todo momento. Ten por seguro que no hay muchas personas en el mundo a las que les gusta que les griten. ¿Por qué lo haces tú? Es importante intentar no alterarse y mantener en todo momento una actitud relajada en un ambiente propicio. Hay que recordar en todo momento que una discusión no deja de ser un contraste de puntos de vista.

Pareja sentada discutiendo de forma relajada

  • Discutir bien es construir. De hecho, incluso se puede aprender mucho de una buena conversación aun no estando de acuerdo con los puntos de vista de un interlocutor. ¿Por qué no tratar de tender puentes de entendimiento y centrarse en lo común, en lugar de aquellos argumentos que separan?
  • Este artículo comenzó con una sabia cita de Noel Clarasó. Curiosamente, una retirada a tiempo antes de que la situación se vaya de las manos es una clara victoria. Si no se puede llegar a un acuerdo, tampoco es necesario que la conversación degenere en insultos, gritos o descalificaciones. Mejor callar y centrarse en algo más productivo.
  • La imposición es totalmente contradictorio con discutir bien. Una persona que trata de hacerse valer usando su cargo, el tono de voz, su jerarquía o cualquier otra excusa está exenta de tolerancia. La conversación debe regirse por el entendimiento y el acuerdo mutuo.
  • La escucha activa es una clave necesaria durante una discusión. Los monólogos, por muy bien fundados que estén, no tienen por qué ser ciertos o aceptados por un interlocutor. Es mucho más productivo entender otros puntos de vista y poder contrastarlos con los propios para localizar lugares comunes de entendimiento mutuo.
  • El perdón y la disculpa son herramientas perfectas para discutir bien. Estas claves son especialmente necesarias en conversaciones con parejas, amigos y familiares. De nada sirve el enroque en posturas que no agradan a nadie. Por tanto, es recomendable mirar en qué se ha equivocado cada uno y ser capaz de rectificar y recular.

Pareja abrazándose tras discutir

  • Existen frases que jamás se deben usar en una discusión. Decir a tu interlocutor “lo sabía”, “te lo dije”, “no tienes capacidad para entenderlo”, “tampoco es para tanto”, “si hubieras hecho lo que te ordené”, “eres un ignorante” y cualquier construcción que sepas que puede herir a la otra persona es un grave error que deberías evitar si no quieres que la situación acabe mal.

Discutir bien no es ganar

Para poder discutir bien, hay que tener en cuenta que la situación no deja de ser una conversación, no una competición. No olvidemos la gran frase del escritor francés Joseph Joubert, “el objeto de toda discusión no debe ser el triunfo, sino el progreso”.

Manos de dos personas sobre una mesa mientras discuten

En una discusión, los participantes pueden enriquecerse mutuamente si la actitud es positiva y constructiva. De lo contrario, las posturas serán cada vez más distantes y el beneficio mutuo se convertirá en enfado, impotencia e incluso rabia.

Así pues, nunca olvides que discutir bien no tiene por qué tener aspectos negativos si la actitud con que afrontas estas situaciones es la adecuada. Con paciencia, compresión y una buena disposición a aprender de los demás y enriquecer tus puntos de vista, todo es mucho más sencillo.

Pedro González Núñez

Escritor, amante de la vida, de mi chica y de mi gente. La filosofía y la psicología, especialmente infantil, son mi auténtica pasión. Me encanta la libertad que me dan mis ideas.

Ver perfil »