7 estrategias para enseñar a los niños a controlar los impulsos

Eva Maria Rodríguez · 28 abril, 2016

Muchos problemas de comportamiento infantil se deben a una falta de control de los impulsos. Pero aprender controlar los impulsos no es una cosa fácil, ya que los pequeños aún no tienen completamente desarrollada su corteza prefrontal, que es la parte de nuestro cerebro que se encarga de ello.

Además, si no es siempre fácil para los adultos, ¿por qué iba a serlo para los niños?  El desarrollo de control de los impulsos requiere diversas habilidades que hay que empezar a enseñar cuanto antes. Se trata de habilidades de control que les pueden venir muy bien, ya desde sus primeras interacciones sociales.

La publicidad agresiva y omnipresente, que pretende potenciar el consumo, hace que sea más difícil que nunca enseñar a los niños a controlar sus impulsos. Al fin y al cabo, estamos acostumbrados a dar gratificación instantánea y, como adultos, también nos gusta recibirla.

Los estímulos que nos rodean nos invitan a tomar decisiones rápidas, a tomar decisiones sin pensar, simplemente por el hecho de recibir a cambio algo que nos dará un placer inmediato. También fugaz

El control de los impulsos y el éxito en la escuela

Aunque el éxito (o no) en la escuela no es directamente proporcional al éxito futuro, lo cierto es que puede ofrecer muchas oportunidades para la vida adulta. También puede facilitar mucho la vida de un niño, su relación con los padres y, en general, favorecer la convivencia familiar.

Niña gritándole a sus compañeros de clase

En lo que se refiere al tema que nos ocupa, el hecho de que un niño aprenda a controlar sus impulsos le puede ayudar a superar demandas importantes que generan estrés (tareas, exámenes, etc.), a aprender a esperar su turno, a aprender a escuchar y a aprender a pensar antes de actuar.

Saber controlar los impulsos también favorece la relación de un niño con sus iguales, con sus profesores y con otros adultos con los que se relacione dentro del marco educativo

Además, el control de los impulsos favorece que un niño sepa regularse a la hora de dedicar tiempo al estudio. De hecho, según los neurocientíficos Sandra Aamodt y Sam Wang, el autocontrol es dos veces tan importante como la inteligencia cuando se trata de rendimiento académico.

El control de los impulsos también contribuye al éxito académico. El autocontrol es dos veces tan importante como la inteligencia cuando se trata de rendimiento académico, de acuerdo con investigadores de la neurocientíficos Sandra Aamodt y Sam Wang, autores del libro Welcome to Your Child’s Brain

Cabe destacar que los niños que pueden controlar sus impulsos son más capaces de pensar en sus respuestas antes de escribirlas y tienen mejores habilidades de pensamiento crítico para resolver problemas. Además, pueden tolerar más frustración en la resolución de problemas.

Estrategias para que los niños aprendan a controlar sus impulsos

Afortunadamente, el control de los impulsos se puede aprender y enseñar. De hecho, no es algo innato. Es posible ayudar a los niños a controlar sus impulsos cuando son pequeños sin necesidad de reprimirlos, de manera consciente y saludable. Vamos a ver algunas estrategias para conseguirlo.

1. Aprender a identificar los propios sentimientos

Solo cuando los niños con capaces de diferenciar entre sentimientos y comportamientos es cuando puede aprender a controlar sus impulsos. Por ejemplo, solo un niño que entiende que es normal sentirse enojado pero que no está bien pegar a los demás o romper cosas puede ver que tiene opciones para hacer frente a sus sentimientos sin reaccionar con violencia.

2. Desarrollar habilidades de escucha

A veces los niños se comportan de manera impulsiva porque no han escuchado atentamente y, antes de oír todo lo tiene que oír, actúan. Por lo tanto, es fundamental enseñar a los niños a escuchar las instrucciones y a pedir que se le repita lo que se les ha dicho antes de tomar cualquier acción si no está seguro o no entiende lo que le han dicho.

Niño con la mano en la oreja escuchando

3. Aprender a manejar y controlar la ira

Una baja tolerancia a la frustración provoca una gran cantidad de problemas de conducta. Por eso hay que enseñar los niños a manejar y controlar su ira para que puedan calmarse cuando estén molestos. Estrategias como enseñarle a tomarse un tiempo de espera antes de hacer nada -cuando se sienta enojado-, puede enseñarle a un niño que es capaz de calmarse a sí mismo.

4. Ofrece un modelo de comportamiento apropiado para el niño

Tu hijo va a aprender mucho más sobre el control de impulsos de lo que ve que de lo que se le dice. Además de ofrecer un modelo adecuado de conducta, explícale cómo haces tú cuando tienes un problema para controlar tus impulsos, mejor aún si lo haces con un ejemplo que el niño haya vivido o en el momento mismo.

5. Los niños deben aprender a resolver problemas por sí mismos

Los niños deben de ser capaces de identificar los problemas a los que se enfrentan, a valorar sus opciones y a tomar decisiones de forma lógica, meditada y consecuente. Un niño que es capaz de analizar un problema y de pensar en sus opciones reaccionará de manera impulsiva.

Niño con gafas pensando

6. Establece las reglas claras que muestren lo que se espera de ellos

Un niño que sabe lo que tiene que hacer es más fácil que sea capaz de controlar sus impulsos cuando tiene que tomar una decisión, especialmente cuando sabe claramente las consecuencia de romper las reglas.

7. Fomenta la actividad física de tu hijo

Cuando los niños están físicamente activos tienen más facilidad para manejar sus impulsos. La actividad física moderada, siempre que se pueda al aire libre, es especialmente útil. Una cuestión importante que debe abordarse aquí es la de los juegos y deportes competitivos.

La competición es muy saludable, siempre y cuando se realice de forma controlada y supervisada por profesionales que defiendan y trabajen por la no violencia en el deporte, la resolución de los problemas y la buena relación entre los contrincantes.