7 frases de Mafalda para abrir los ojos - La Mente es Maravillosa

7 frases de Mafalda para abrir los ojos

Raquel Lemos Rodríguez 27 febrero, 2018 en Frases 0 compartidos
Mafalda sentada

Mafalda es una creación de Joaquín Salvador Lavado, también conocido como Quino, representada por una niña preocupada por la humanidad. Las viñetas de Mafalda dibujadas de manera exquisita por su creador, brindan más enseñanzas de las que podemos darnos cuenta; a veces camufladas detrás de lo cómico, otras veces tras la inocencia de una niña. Hoy recogemos algunas frases de Mafalda muy especiales.

Sin embargo, no podemos empezar sin antes recordar que Mafalda cobró tanta importancia y popularidad que existen dos series de dibujos animados dedicadas a ella e incluso un libro que recoge todas las tiras de Quino. ¿Eres tú uno de los afortunados que tiene esta maravilla en su biblioteca?

Una vida moderna

“¿No será acaso que esta vida moderna está teniendo más de moderna que de vida?”
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Esta es una de las primeras frases de Mafalda para abrir los ojos que ya hace referencia a algo presente en la sociedad. A medida que avanzamos, es cierto que nos modernizamos, pero, ¿somos conscientes de que nos estamos perdiendo? ¿Merece la pena lo que perdemos por lo que ganamos?

Debido a las tecnologías que nos hacen la vida más fácil, la preocupación por la moda y el cuerpo, al final terminamos experimentando una vida en los que los objetos de consumo se actualizan a una velocidad galopante, motivando que centremos nuestros esfuerzos en adquirirlos. De alguna manera, podríamos decir que el mundo moderno está repleto de necesidades artificiales, volviéndonos un tanto artificiales también a nosotros.

Imagen representando las frases de Mafalda

Es cierto que nos modernizamos, sí, pero ¿y la vida? El hecho de tener un escaparate tan repleto de ofertas, a muchos también nos ha hecho perder de vista lo esencial. Hemos dejado de valorar lo básico, para aspirar a lo que nos permite destacar o estar a la última. Así es una vida moderna.

Trabajar para vivir, vivir para trabajar

“Trabajar para ganarse la vida está bien, pero ¿por qué esa vida que se gana trabajando tiene que desperdiciarla trabajando, para ganarse la vida?”
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Este es uno de los eternos dilemas y es que ¿trabajamos para vivir o vivimos para trabajar? El dinero es necesario para movernos en nuestra sociedad. Comprar y vender. Sin embargo, ¿cuál es el precio que pagamos por adquirir ese dinero? Son muchas las personas que caminan mirando de reojo su nómina, dispuestas a trabajar el tiempo que haga falta por ver incrementados sus ingresos, por mucho que realmente no lo necesiten.

Una energía y un tiempo irrecuperables, en forma de pérdida o inversión que a veces no nos compensa. Ganarnos la vida trabajando para después desperdiciarla en lo mismo es un sinsentido. Se trata de una paradoja de la que muchas veces nos sentimos esclavos, que actúa por debajo y que no identificamos, notando solamente sus efectos perversos.

Dejar aflorar nuestro instinto

“De vez en cuando conviene sacar a pasear un poco el instinto”
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¿Sabemos lo que es el instinto? Esta tercera de las frases de Mafalda hace referencia a “un sentido” que tenemos olvidado, pues lo hemos relegado tanto frente a la razón que cuando nos habla es fácil que nos sintamos torpes al utilizar la información que nos brinda.

Sin embargo, racionalizar no siempre nos lleva por el camino correcto. Pues podemos tomar una decisión basada en el raciocinio mientras nuestro instinto nos grita que no es buena idea. ¿A quién atender? Tendríamos que sopesar ambas opciones.

Pensemos que en ocasiones el instinto funciona como señal de alarma o aviso y hacerle caso puede hacer que nos salvemos de una situación que nos perjudicaría. ¿Tú te dejas llevar por tu instinto o eres más racional?

Mafalda gritando

Un mundo lleno de gente

“¿Y no será que en este mundo hay cada vez más gente y menos personas?”
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En esta otra de las frases de Mafalda. Se hace una pregunta sobre si en el mundo hay gente o hay personas. En realidad, a lo que Mafalda pretende hacer referencia es que cada vez hay menos solidaridad, afecto y comprensión, que cada vez la frialdad es mayor y nuestra tendencia a imitar a los robots es más pronunciada.

Nos tragamos lo que sentimos, dificultando que los demás puedan ser empáticos con nosotros, dificultando que nosotros podamos ser empáticos por los demás. El tiempo que pasamos mirando a una pantalla ha aumentado considerablemente, el tiempo que nos pasamos mirando a los demás, en cambio, ha disminuido mucho. Mafalda nos da un toque de atención sobre este tema. ¿Qué tal si recuperamos nuestra humanidad, esa que la gran mayoría ha olvidado?

Personas que te llevan hacia atrás

“Tu vida irá hacia adelante cuando te apartes de las personas que te llevan hacia atrás”.
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Esta es otra de las frases de Mafalda que nos insta a reflexionar sobre las personas con las que interactuamos y que, sin ser conscientes, introducimos en nuestra vida asignándoles diferentes etiquetas: “amigo”, “pareja”, “jefe”, etc.

Hay muchas personas con las que mantenemos relaciones tóxicas por el motivo que sea. Personas que no nos dejan avanzar, que suponen un lastre y con las que nos sentimos limitados y privados de libertad. Es importante que aprendamos a cortar con determinadas relaciones, que asimilemos que estas cambian. De vez en cuando hay que podarlas, como a las plantas, para que se regeneren y puedan aparecer otras nuevas.

La preocupación por cumplir años

“¿Qué importan los años? Lo que realmente importa es comprobar que a fin de cuentas la mejor edad de la vida es estar vivo”.
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Como bien decía Mafalda en la primera de sus frases, en esta sociedad moderna hay algo que nos enfrenta a una especie de precipicio insondable: cumplir años y así acercarnos a ese momento en el que nuestro corazón dejará de latir. La muerte sigue siendo un tema tabú, menos cuando irremediablemente se hace presente, cuando muere un ser querido y tenemos que enfrentarnos a nuestras propias emociones. Cuando intuimos que nuestro propio final se acerca en la forma en la que nos conocemos y tenemos que escribir las últimas líneas.

Así, de alguna manera vivimos dándole la espalda a nuestra finitud, hacemos planes como si fuéramos inmortales. A la muerte la situamos a un lado, en vez de mirarla a los ojos. Además, lo hacemos sin saber que con nuestra actitud en realidad lo que hacemos es darle la espalda a la vida, esa que se sitúa precisamente detrás de la muerte.

El tiempo se nos va porque ignoramos la idea de que el mañana, para hacer lo que queremos hacer ahora, solo es una posibilidad.
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Mafalda en un banco

¿Te atreves a sonreír?

“Comienza el día con una sonrisa y verás lo divertido que es ir por ahí desentonando con todo el mundo”.
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Esta última de las frases de Mafalda nos permite ser conscientes de lo pesimistas y negativos que somos. ¿Cuántas personas son amables o sonríen de las que te encuentras en la calle, en el trabajo o en una reunión familiar? Algunas protestan por todo, otras se creen víctimas de todo, muchas otras tienen una cara que denota una gran amargura.

¿Qué tal si seguimos a Mafalda y desentonamos con nuestra sonrisa? Olvidémonos por un instante de intentar imitar para ser aceptados. Una sonrisa puede alegrar incluso a aquellos que no tienen un buen día. Sonriamos siempre que podamos. Porque ya tendremos oportunidad de no hacerlo cuando estemos tristes o necesitemos llorar.

Estas frases de Mafalda no solo nos permiten abrir los ojos, sino que también constituyen una invitación a la reflexión. En ocasiones no nos damos cuenta, pero vivimos en un piloto automático que nos impide ser conscientes de lo más obvio. Gracias a estas frases de Mafalda quizás podamos despertar un poco de nuestro sueño.

Raquel Lemos Rodríguez

Soy escritora y una apasionada de la música. Rodeada de libros desde pequeña, siento la necesidad de plasmar escribiendo aquello que me inquieta y provoca curiosidad.

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