11 graves efectos del exceso de trabajo

El exceso de trabajo suele provocar severas consecuencias en la salud física y mental de las personas. Veamos las más comunes.
11 graves efectos del exceso de trabajo
Sergio De Dios González

Revisado y aprobado por el psicólogo Sergio De Dios González.

Escrito por Edith Sánchez

Última actualización: 11 abril, 2022

La idea central para muchos empresarios es la de reducir los costes y aumentar la productividad. Por otro lado, muchos trabajadores desean tener mayores ingresos, invirtiendo menos tiempo o sufriendo un menor desgaste. Unos y otros pueden caer en el engaño de creer que el exceso de trabajo es un medio eficaz para que cada cual logre su objetivo. Nada más falso.

Está plenamente demostrado que el exceso de trabajo -la carga de trabajo a partir de un cierto punto- reduce la productividad y aumenta los costes a largo plazo. Es así porque un trabajador fatigado rinde menos y no es raro que a medio o largo plazo enferme.

Así, el empleador deberá asumir todo o una parte del coste de esta ausencia remunerada. A su vez, desde la perspectiva del trabajador, las horas extras pueden generar más ingresos, pero perjudicarán su eficiencia y su calidad de vida.

“Sólo un exceso es recomendable en el mundo: el exceso de gratitud”.

-Jean de la Bruyere-

Cada vez hay más voces que insisten en que el exceso de trabajo no trae nada bueno. Sin embargo, es muy difícil modificar los prejuicios. La resistencia al cambio es enorme. A todos les parece, falsamente, que van a perder mucho. Sin embargo, no por eso hay que dejar de insistir en el tema y de mostrar los graves efectos de trabajar de más, como los que os presentamos a continuación.

11 consecuencias del exceso de trabajo

Está más que comprobado que el trabajo en exceso acarrea graves consecuencias para salud en general; las cuales van desde afecciones aparentemente inofensivas -como la perdida de memoria y el insomnio-, hasta problemas más graves como depresión,  enfermedades cardiovasculares y accidentes cerebrovasculares.

Para evitar su incidencia debemos se conscientes cómo el exceso de trabajo está afectando nuestra salud. Es por ello que acá abajo detallamos las consecuencias más comunes.

1. Depresión, un grave riesgo del exceso de trabajo

Sobre la depresión siguen existiendo muchas ideas equivocadas. Hay quienes creen que alguien deprimido está llorando constantemente o vive en una tristeza de oscuridad continua. Aunque esto ocurre en algunos casos, la depresión también se manifiesta a través de otros síntomas como irritabilidad, apatía y gran desmotivación.

pensamientos confusos

Una persona que trabaja de forma mecánica, dejándose llevar por la inercia, puede estar deprimida; así como también puede estarlo una persona que se enfada constantemente. Y el exceso de trabajo contribuye a esto.

El sistema nervioso se resiente ante la falta de descanso y la falta de variedad. Por tanto, parece imperceptiblemente una sensación de estar atrapado. Se siente más soledad y mayor abatimiento.

Cuando el trabajo ocupa casi todo nuestro tiempo dejamos de lado otras actividades que nos enriquecen. Relaciones sociales, ejercicio físico, lectura… Cualquier actividad que nos ayude a mantener una buena salud emocional.

Por eso es tan importante aprender a poner límites. El trabajo es importante para poder subsistir económicamente, incluso si nuestro trabajo nos enriquece también nos aportará bienestar. Sin embargo, lograr un equilibrio entre trabajo, descanso y actividades de disfrute, será fundamental para nuestro bienestar emocional.

2. Pérdida de memoria

Una jornada de trabajo extenuante siempre agota nuestras energías. Te fijas objetivos a cumplir y tienes que empelar una buena cantidad de recursos para alcanzarlos. En esas condiciones, la angustia se convierte en una sensación constante.

Bajo esas circunstancias hay mayor producción de cortisol, la hormona del estrés. Se ha comprobado que esta sustancia afecta a zonas cerebrales relacionadas con la memoria y el aprendizaje.

La sobrecarga laboral hace entonces que se reduzca tu capacidad para recordar y para almacenar nuevos recuerdos.

3. Dificultades para dormir

El exceso de trabajo y la falta de sueño son una combinación muy peligrosa. Desgraciadamente suelen aparecer combinadas. La sobrecarga laboral te mantiene en un estado de tensión constante. Tanta, que a veces no logras apagar el botón y desconectarte para dormir.

Cuando somos incapaces de desconectar del trabajo una vez que cruzamos la puerta de casa, es normal que aparezcan problemas de sueño. Nos invaden pensamientos sobre lo que ha ocurrido durante el día o lo que ocurrirá al día siguiente. En este punto, es importante aprender a diferenciar entre trabajo y vida personal.

Mujer preocupada sin poder dormir

La falta de sueño incrementa todas las dificultades emocionales y físicas que genera el exceso de trabajo. Te deprime más, te estresa más y aumenta el riesgo de contraer enfermedades y de contar con menos recursos para superarlas si se presentan.

“Cuando como, como; cuando duermo, duermo”.

-Proverbio Zen-

La práctica de la atención plena o mindfulness es una técnica que puede ayudarnos a desconectar del trabajo al llegar a casa. Aprender que el día ya ha pasado y el mañana no ha llegado, nos ayudará a mantenernos en el presente. De esta forma, nos resultará más fácil disfrutar del hogar o de nuestras tareas de ocio sin tener puesta la atención en el trabajo.

4. Dolores musculares

Prolongar una actividad por más horas de las contratadas tiene también consecuencias serias para el sistema músculo-esquelético. Las actividades físicas repetitivas dañan los cartílagos y las articulaciones. Esto es mucho más notorio después de los 40 años.

En el caso de quienes trabajan en una oficina, frente a un escritorio, los efectos son igual de graves o a veces peores. Según la Fundación Americana del dolor, si alguien permanece más de 20 minutos sentado en la misma posición, se produce daño muscular.

El sedentarismo es un factor que favorece o agrava muchas más enfermedades.

Uno de los dolores más aquejados por aquellos que trabajan sentados son aquellos relacionados con las cervicales. Cuando estamos delante del ordenador solemos encorvar la espalda y acercar la cabeza a la pantalla.

De esta forma, adoptamos una postura de tensión cervical que repercute en los músculos, tendones y cabeza. Para ello será importante adquirir medidas de higiene postural.

5. Problemas digestivos

El sistema digestivo es muy sensible a los componentes emocionales. Se resiente con gran facilidad a los estados de estrés o depresión. De hecho, está involucrado en los mismos. Cuando hay mucha angustia, puede comenzar una segregación caótica de jugos gástricos. Además, la tensión emocional se refleja también en el intestino.

Mujer con dolor tirada en el suelo

Así, no es raro que la consecuencia de una época con exceso de trabajo derive en problemas digestivos. Aun más si la sobrecarga laboral induce a comer cuando se pueda o lo que se pueda. Aparecen problemas de estreñimiento, gastritis, etc. A largo plazo, esas molestias pasajeras o ese ardor puede transformarse en un problema más serio.

5. Irritabilidad crónica

La dinámica de un trabajo en exceso puede volverse muy invasiva. Llega un punto en el que ni siquiera te das cuenta de que eso no es normal. Te concentras en cumplir tu rutina, pero para hacerlo debes vivir al límite de tus fuerzas y terminando cada jornada con una pérdida mayor de energía de la que vas a poder recuperar.

Aunque no lo notes, algo en tu interior te alerta que esto no está bien. Te hartas con frecuencia y te cuesta mantener el buen humor. Te vuelves irritable, aunque lo llames “perfeccionismo” o “responsabilidad”. En el fondo es un grito que te dice: “Es suficiente. Hay que descansar”.

Hombre quemado del trabajo

6. Incremento de riesgo de diabetes

La diabetes es una enfermedad muy grave que puede afectar a cualquier persona. En este caso, la diabetes de tipo B está estrechamente relacionada el funcionamiento del reloj biológico. Así, los horarios caóticos se convierten en un importante factor de riesgo para contraerla.

7. Enfermedades cardiovasculares

Según el Colegio Universitario de Londres, trabajar en exceso puede elevar el riesgo de ataque cardíaco en un 67%. Este problema está vinculado con la mala gestión del estrés y ansiedad, las cuales llegan a cronificares y derivar en problemas del corazón.

En este caso, el estrés constante puede tensionar el corazón al aumentar: la presión arterial; los niveles de colesterol y triglicéridos en la sangre; la inflamación en el cuerpo; y el ritmo de las palpitaciones por minuto.

A su vez, el estrés crónico propicia a que las personas recurran a malos hábitos como fumar y consumir alimentos ricos en grasas, azúcar y sal; lo que sin duda aumenta el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares.

8. Accidentes cerebrovasculares

Por su parte, la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Internacional del trabajo (OIT) han alertado a la población mundial que las jornadas de trabajo prolongadas aumentan las defunciones por cardiopatía isquémica o por accidentes cerebrovasculares.

En este caso, ambas organizaciones realizaron un primer análisis mundial sobre la pérdida de vidas y de salud derivada de las largas jornadas de trabajo; encontrando que, durante el año 2016, fallecieron 398 000 personas  a causa de un un accidente cerebrovascular y 347 000 por cardiopatía isquémica, como consecuencia de haber trabajado por 55 horas a la semana o más.

9. Síndrome Burnout

También conocido como “síndrome de desgaste profesional”, es consecuencia del estrés crónico y horarios de trabajo extremos. Entre sus síntomas se encuentra un estado de agotamiento físico y mental que se prolonga en el tiempo; montos elevados de frustración y desilusión; así como un deterioro en la autoestima del trabajador.

Este síndrome es la antesala de trastornos severos como la depresión que, en algunos casos, puede derivar en el suicidio.

10. Abuso de sustancias

Los elevados montos de estrés suelen propiciar el consumo de sustancias toxicas, como un intento de aliviar el malestar experimentado. En este caso, lo más común es que recurran al tabaquismo y al alcoholismo. Aunque también es normal ver el consumo de otras drogas más dañinas.

11. Aumento de peso

La alta demanda de trabajo evita que los trabajadores pongan en practica hábitos saludables como la ingesta de una dieta balanceada o el ejercicio físico. Por tanto, corren el riesgo de aumentar de paso y padecer de obesidad.

Dicho todo esto ¿en realidad vale la pena el dinero que estás ganando de más? ¿Cambia demasiado tu calidad de vida si comienzas a trabajar en un horario normal? Son estas las preguntas a las que te voy a pedir que contestes.

A su vez, los empresarios deberían pensar si vale la pena permitir que sus trabajadores se expongan a semejantes peligros. Jefes y empleados se sorprenderían de lo que pueden lograr si en lugar de promover el trabajo en exceso se preocuparan por encontrar un equilibrio que no produjera saturación. 

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