7 inspiradores proverbios persas

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Gema Sánchez Cuevas el 31 enero, 2018
Edith Sánchez · 31 enero, 2018

Muchos de los proverbios persas datan de tiempos muy antiguos. No es de extrañar, ya que este pueblo fue uno de los grandes imperios del planeta, hace unos 2000 años. Habitaban en la meseta de Irán y provenían del sur de Rusia. En aquella zona desarrollaron una cultura exquisita.

Gracias a Ciro el Grande, los distintos pueblos de la región se unificaron. Así nació el gran imperio que reinó en la antigüedad hasta las Guerras Médicas, en contra de Grecia. Zoroastro, también conocido como Zaratustra, se convirtió en el eje de sus convicciones religiosas y filosóficas.

Con palabras agradables y un poco de amabilidad se puede arrastrar a un elefante de un cabello”.

-Proverbio persa-

Muchos de los proverbios persas tienen ese tono del mismo Zoroastro. Llaman a la prudencia, a la paciencia y a la tenacidad. Como más adelante fueron conquistados por los musulmanes, también se ve la influencia de esa religión en muchas de sus sentencias. Las siguientes son siete de las más representativas.

Proverbios persas sobre el destino y la autonomía

Muchos de los proverbios persas aluden a Dios o a las creencias. No es para menos si se toma en cuenta que se trató de un pueblo profundamente religioso, como lo son sus descendientes de Irán. Sin embargo, también dan muestra de tener un espíritu realista y pragmático, como en esta sentencia: “Cree en Dios, pero amarra tu camello”.

Hombre pintado en la pared

Ese es uno de los proverbios persas en los que se aprecia esa mezcla de religiosidad y realismo. Eso también se puede ver en esta magnífica afirmación: “Si te arrojas a un pozo, la providencia no está obligada a ir a buscarte”. En ambos casos se plantea que por más que se crea en un Dios, finalmente el hombre es el único dueño de su destino.

La paciencia, amarga y dulce

Este es uno de los proverbios persas que trascendió fronteras y se hizo universal. Dice así: “La paciencia es un árbol de raíz amarga pero de frutos muy dulces”. Definitivamente se trata de una frase que se propagó en el tiempo y el espacio porque encierra una gran sabiduría.

Lo que se postula allí es algo que todos sabemos en el fondo. Ser pacientes no es fácil. Exige grandes esfuerzos y, muchas veces, hasta privaciones. Pese a esto, el fruto de la paciencia suele ser maravilloso. A través de ella, se conquistan grandes logros.

El corazón y los recuerdos

Hay varios proverbios persas que encierran mucha poesía. Este es uno de ellos: “La sed del corazón no se apaga con una gota de agua”. Nos recuerda que las necesidades y carencias afectivas no logran satisfacerse con migajas. Se necesita mucho más que eso para colmar un corazón que ansía llenarse de todo aquello que no posee.

También es muy poético este otro proverbio: “No dejes que tus recuerdos pesen más que tus esperanzas”. Se trata de un bello mensaje. Nos llama a mirar hacia adelante, en lugar de tener los ojos puestos en el pasado. No niega ese pasado, pero sugiere darle un lugar subordinado frente al futuro.

Los embustes y la suerte

Los persas, como casi todos los pueblos, proscriben la mentira. Eso queda plasmado en el siguiente proverbio: “El embustero es un almacén de promesas y de excusas”. Resulta muy interesante que ofrezcan dos claves para identificar al mentiroso. Señalan que es alguien que promete mucho y se excusa en igual medida. Se trata de una psicología básica, orientada por un agudo sentido común.

pájaros míticos representando los proverbios persas

Dentro de las enseñanzas de este maravilloso pueblo también hay varias que nos hablan de la suerte. Al respecto, uno de los proverbios persas señala: “La suerte avanza a pasos de tórtola y huye a pasos de gacela”. Allí se habla de lo efímero de la suerte. Difícilmente se presenta durante la vida y si eso ocurre, dura muy poco en todo caso. De una u otra manera, descalifican el papel de la suerte en la vida del ser humano.

Hay muchos otros proverbios persas que se quedan por fuera de esta selección. Nos hablan de un pueblo sabio, maduro y realista, que no por eso renuncia a una profunda espiritualidad. Seguimos aprendiendo de su gran cultura, que brilló como nunca hace miles de años, pero que también ahora tiene mucho que enseñarnos.