Abraham Maslow, el padre de la psicología humanista

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Sergio De Dios González el 15 abril, 2018
Edith Sánchez · 15 abril, 2018

El nombre de Abraham Maslow es uno de los más importantes en la historia de la psicología. Se le considera el padre de la llamada “psicología humanista”, una corriente que podemos situar en un punto intermedio entre el psicoanálisis y el conductismo y que ha tenido una gran influencia en el desarrollo de la psicología.

Abraham Maslow, hijo de unos inmigrantes judíos, nació en Brooklin, Nueva York (USA), el 1 de abril de 1908. Su infancia no fue nada fácil, pues fue víctima de discriminación en varias ocasiones. Fue eso quizás lo que motivó su interés por lo que pasa en nuestra mente bajo determinadas circunstancias.

El propio Maslow dijo en varias oportunidades que no fue un niño feliz. Su dificultad para ser aceptado estimuló su curiosidad. Hizo de la biblioteca su segunda casa. Y allí, sumergido entre los libros, comenzó a cultivar una inteligencia aguda, que siempre le mantuvo entre los mejores estudiantes.

Un músico debe hacer música, un artista debe pintar, un poeta debe escribir. Lo que un hombre puede ser, debe serlo”.

-Abraham Maslow-

Abraham Maslow

La formación de Abraham Maslow

En principio, Abraham Maslow creyó que lo suyo eran las leyes. Por eso empezó a estudiar Derecho, pero pronto se dio cuenta de que su verdadera fascinación estaba en la psicología. Por eso decidió irse de Nueva York y comenzó a estudiarla en la Universidad de Wisconsin.

Su vida cambió para siempre durante esa etapa. Se casó con una prima que era mayor, y también conoció a quien se convertiría en su primer mentor: Harry Harlow. Junto con él comenzó a realizar los primeros estudios sobre los primates. Le llamaba particularmente la atención su comportamiento sexual y las relaciones de poder en las manadas.

Más adelante volvió a Nueva York. Trabajó como maestro en la Universidad de Columbia. Allí conoció a Edward Thorndike y Alfred Adler. Este último, muy cercano a Sigmund Freud, se convirtió en su segundo mentor.

Después, Maslow trabajó como profesor en el College de Brooklyn, de la Universidad de Nueva York. Fue una época especialmente prolífica. Allí conoció a Erich Fromm y a Karen Horney, dos eminencias de la psicología que enriquecieron enormemente su visión.

Las revolucionarias teorías de Maslow

Abraham Maslow fue, sobre todo, un gran observador y un apasionado investigador. Más allá de la comprensión del comportamiento humano, a Maslow le motivaba la idea de encontrar los medios para ayudar a los demás a dar pasos en su realización. Ya en su tesis de grado había planteado una teoría inicial a la que llamó “Jerarquía de necesidades de Maslow”.

Pirámide de Maslow de Abraham Maslow

Con el tiempo, esa jerarquía inicial se convirtió en lo que luego fue conocido como la “pirámide de las necesidades de Maslow”. En ella se condensan los principales ejes de su teoría. Plantea la existencia de un conjunto de necesidades comunes a todos los seres humanos. Tales necesidades parten de la satisfacción de lo más básico, hasta llegar a lo más abstracto.

De este modo, Maslow plantea que en la base de su pirámide deben estar las necesidades fisiológicas. Después, sucesivamente y en forma ascendente, las necesidades de seguridad, aceptación social, autoestima y, finalmente, de autorrealización.

La importancia de Maslow en la psicología

Como suele suceder, en principio las teorías de Maslow no tuvieron una gran acogida. Algunos psicólogos de la época, especialmente de corriente conductista, las encontraban poco rigurosas en términos científicos. Pensaban que tenía más de humanismo que de psicología, en sentido estricto.

La corriente psicoanalítica tampoco lo veía con buenos ojos, pues sus planteamientos se alejaban de los postulados básicos de Freud. Sin embargo, el propio Maslow le dio crédito al psicoanalista vienés, aunque señalando que su doctrina se quedaba corta para entender el comportamiento humano. A su juicio, Freud había estudiado solo lo concerniente al comportamiento neurótico y por lo tanto debía ser complementado con el estudio del comportamiento sano.

Pese a las resistencias, poco a poco la teoría de Abraham Maslow comenzó a llamar la atención de los psicólogos de su tiempo. La idea de que los seres humanos tenemos necesidades estructuradas y que nuestro bienestar está condicionado por cómo jerarquicemos/prioricemos la satisfacción de estas necesidades también comenzó a seducir a intelectuales de otras disciplinas como la sociología, la antropología y la mercadotecnia, entre otras.

Fue así como en 1967 la American Humanist Association lo nombró Humanista del Año. Maslow nunca dejó de ser maestro, pero en sus últimos años solo ejercía la docencia de forma ocasional. Su tiempo lo absorbía otro de sus proyectos, que finalmente no pudo concluir. Murió en 1970 y a partir de sus postulados sentó las bases para lo que se convertiría formalmente en la corriente humanista.