Abrazar el fracaso para alcanzar el éxito

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Gema Sánchez Cuevas el 5 febrero, 2015
Raquel Lemos Rodríguez · 21 noviembre, 2014

Hablar de fracaso implica tantas connotaciones negativas que nos es imposible verlo como algo positivo. Pero el fracaso es algo necesario. Si no fracasamos no sabremos qué estamos haciendo mal y, como consecuencia, no lograremos un resultado satisfactorio. O lo que es lo mismo, no conseguiremos el éxito.

El fracaso puede verse como un videojuego. Cuando jugamos a un juego nuevo por primera vez probablemente tendremos que repetir alguna partida porque no logramos superarla. Pero ¿Desistimos en nuestro intento y abandonamos ya el juego para siempre? La respuesta es no. Volvemos a intentarlo las veces necesarias para superar aquello que nos impide avanzar. En definitiva, aceptamos el fracaso e intentamos superarnos las veces que sean necesarias.

 

TUS PUNTOS DÉBILES

 

El primer punto positivo de fracasar es que te muestra tus puntos débiles. Muchas veces, con el éxito, podemos volvernos ciegos ante nuestros errores y flaquezas. La mayor consecuencia de esto es el estancamiento que te impide, de esta manera, avanzar.  Así fracasar te permite ver dónde fallas, qué ha pasado, cuál es tu responsabilidad en lo ocurrido, etc. Con esto, lograremos corregir lo que sea necesario para no volver a cometer otra vez los mismos errores y, en todo caso, prevenirlos.

 

PLANIFICAR A LARGO PLAZO

 

Cuando estamos ante un nuevo proyecto o trabajo, si se nos hace arduo adoptaremos una postura reactiva. Por lo tanto, afrontaremos los retos o problemas conforme vayan llegando. Pero ¿Cuánto podemos aguantar así?

Fracasar nos va a ayudar a planificar las cosas con antelación. Así, ante los problemas que surgen sabremos cómo actuar con rapidez. Nos volveremos precavidos y trabajaremos de forma más efectiva. Además, ¿Quién nos asegura que sabremos salir airosos de cualquier problema para el que no nos hayamos preparado?

 

APRENDER DEL FRACASO

 

A medida que pase el tiempo podremos ver los problemas o fracasos con perspectiva. De este modo, apreciaremos que los problemas no eran tan graves como parecían y que el consecuente fracaso no fue tan grande como se veía en ese momento. Cuando se ve con perspectiva, se puede observar que si llegase a ocurrir otra vez esa situación la forma de afrontar el problema sería diferente. Actuaríamos con más calma.

Debemos destacar que el fracaso sucede cuando nos arriesgamos y eso es algo bueno. Si nunca nos arriesgamos ¿qué conseguiremos? Absolutamente nada. Debemos pensar que si no fracasamos nunca llegaremos a tener éxito. Pues el éxito es un conjunto de fracasos que nos han enseñado a afrontar los problemas y a encontrarles solución con el consecuente resultado satisfactorio. En esto, la confianza y perseverancia serán tus mejores aliados.