Acetilcolina: el neurontransmisor que facilita la comunicación entre neuronas

La acetilcolina es uno de esos transmisores que están presentes en multitud de procesos corporales. Aquí puedes conocerla mejor.
Acetilcolina: el neurontransmisor que facilita la comunicación entre neuronas
Valeria Sabater

Escrito y verificado por la psicóloga Valeria Sabater.

Última actualización: 03 octubre, 2022

La acetilcolina es el neurotransmisor más abundante del sistema nervioso. Este químico que nuestro cerebro produce sobre todo a partir del azúcar y la colina, es ese mensajero imprescindible que facilita la comunicación entre neuronas. Gracias a él, regulamos la atención y la memoria, asimilamos nueva información y cuidamos de nuestro estado del ánimo.

Empezaremos comentando que la acetilcolina fue el primer neurotransmisor identificado. Lo hizo Henry Hallett Dale en 1915, y más tarde, el doctor Otto Loewi describiría gran parte de sus funciones. Ambos médicos recibirían el Premio Nobel por ello en 1936. Como vemos, no estamos ante un compuesto químico más, la implicación de este pequeño elemento en nuestra vida y en gran parte de las funciones biológicas es inmensa.

Se sabe, por ejemplo, que hay células específicas en nuestro organismo que reaccionan de forma exclusiva con la acetilcolina. Tanto es así que el prosencéfalo basal y el hipocampo necesitan de este neurotransmisor en concreto para poder llevar a cabo sus tareas. No solo actúa como mensajera, sino que además eleva la intensidad de las señales entre neuronas a través de las ondas theta. También optimiza la memoria, favorece la neuroplasticidad, la comunicación… Veamos a continuación más datos sobre ella.

sinapsis mediada por la acetilcolina

¿Dónde se produce la acetilcolina?

Este neurotransmisor, que se localiza en el espacio intersináptico, se sintetiza gracias al conjunto de estructuras llamado sistema colinérgico. Algunas de estas estructuras son el tronco encefálico y el sistema simpático.

Su síntesis se produce en el interior de las neuronas, en su citoplasma. Para ello, se unen ácido acético o acetil-CoA y colina mediante la acción de la enzima colinacetiltransferasa. Una vez creada, la acetilcolina se acumulará al final del axón, en el botón terminal, hasta que se requiera su liberación.

Receptores de la acetilcolina

Para que esta hormona cumpla su función, se necesita de un receptor para ella. Se han localizado dos tipos principales de ellos:

  • Muscarínico: de actuación lenta, pues requiere de cadenas de segundos mensajeros. Es el más presente en el encéfalo y el sistema nervioso parasimpático, aunque tiene función tanto excitatoria como inhibitoria.
  • Nicotínico: respuesta rápida, afinidad por la nicotina. Suelen encontrarse en las conexiones entre neurona y músculo.

La acetilcolina no se recapta, sino que se degrada durante la propia sinapsis gracias a la enzima acetilcolinesterasa.

Acetilcolina: ¿qué funciones tiene?

La mayoría habremos oído hablar de la acetilcolina por una razón: por potenciar la memoria y la concentración. De ahí que sea uno de los componentes más comunes en los nootrópicos, esos suplementos utilizados para mejorar nuestras funciones cognitivas. Ahora bien, más allá de esta área sabemos que es imprescindible para otras más funciones que veremos a continuación.

No obstante, es necesario recordar en primer lugar que su campo de acción en nuestro organismo es múltiple. Se halla tanto en el sistema nervioso central como en el periférico, y además, tiene funciones tanto excitatorias como inhibitorias.

Si deseamos entender la relevancia de la acetilcolina en nuestro organismo, pensemos por ejemplo que sin ella, los músculos de nuestro corazón dejarían de contraerse y expandirse. Es decir, este órgano dejaría de latir.

Es decir, puede facilitar el impulso eléctrico en una neurona o puede inhibir otras; como, por ejemplo, la frecuencia cardíaca. Es como ese director de orquesta que dirige y procura que cada función tenga armonía, ritmo y equilibrio.



Funciones en el sistema nervioso central

En el sistema nervioso central la acetilcolina actúa de forma excitatoria. Gracias a su interacción entre neuronas y células nerviosas promueve los procesos de motivación, excitación y atención. No solo estimula la actividad del hipocampo para llevar a cabo estos procesos, sino que también actúa sobre la corteza cerebral para que demos forma a esas funciones ejecutivas superiores, como es la resolución de problemas o la reflexión.

Por otro lado, la principal causa de que las vías colinérgicas pierdan su funcionalidad en el sistema nervioso central y dejen de comunicarse entre sí es la enfermedad de Alzheimer.

La acetilcolina y el sueño REM

Este dato es interesante. La acetilcolina promueve el sueño  REM en nuestro cerebro, y lo hace al concentrarse en una estructura muy especial: el prosencéfalo basal. Gracias a ello, gracias a que entramos en esta fase de sueño paradógico o sueño rápido, logramos almacenar mejor los recuerdos y la información obtenida durante el día.

Funciones endocrinas

Una parte de nuestros neurotransmisores, como es el caso de la oxitocina, actúan también como hormonas. En el caso de la acetilcolina cabe decir que también presenta una función endocrina muy importante: actúa sobre la hipófisis. De este modo, puede controlar la cantidad de orina excretada, estimular la producción de hormonas tiroideas, etc.

Hipófisis regulada por la acetilcolina

Funciones en el sistema nervioso periférico

Nuestro sistema nervioso periférico no podría llevar a cabo gran parte de sus funciones si no contara con la presencia de este neurotransmisor. Las tareas que lleva a cabo son tantas como relevantes para nuestra subsistencia y bienestar:

  • Transmite las señales entre nuestro cerebro y los músculos cardíacos.
  • Asimismo, es ese puente entre el cerebro, los nervios, los músculos y los huesos que da forma a cada uno de nuestros movimientos.
  • En el sistema cardiovascular, actúa casi siempre como un vasodilatador, es decir, reduce y equilibra la frecuencia cardíaca.
  • En el sistema gastrointestinal favorece las contracciones digestivas.
  • En el tracto urinario, impulsa la sensación voluntaria de evacuación.

Además, y como curiosidad, cabe decir que la acetilcolina media también en ese proceso que garantiza también nuestra supervivencia: la percepción del dolor.

Relación con enfermedades degenerativas

El mal funcionamiento del sistema colinérgico está estrechamente relacionado con el desarrollo de algunas enfermedades degenerativas. Las más estudiadas hasta el momento con la enfermedad de Alzheimer y la de Parkinson.

En la primera, se encuentra en los pacientes niveles alterados de acetilcolina. De hecho, parte de la medicación que protege frente al avance de esta enfermedad consiste en inhibidores de la colinesterasa, de forma que se retrasa la descomposición de la acetilcolina.

Por su parte, en el párkinson, la acetilcolina es una de las responsables de los movimientos musculares suaves junto con la dopamina. Cuando ambos neurotransmisores, los gestos se hacen inestables y desiguales.

¿Cómo podemos estimular la producción de acetilcolina?

Tal y como hemos señalado en el inicio, nuestro cerebro necesita “azúcar” para producir acetilcolina. Ahora bien, es importante no excedernos nunca en el consumo de azúcar, porque lo que ocurre en gran parte de las ocasiones es que al consumir muchos alimentos dulces nuestra atención y memoria acaba decayendo al cabo de unas pocas horas. ¿La razón? Cuando hay un exceso de azúcar aparece la adenosina, un químico que inhibe la acción de la acetilcolina.

Así, lo mejor en todos los casos, es mantener un adecuado equilibrio en nuestra dieta. Y si deseamos elevar la producción de este neurotransmisor, nada mejor que incluir alguno de estos alimentos en nuestro día a día:

  • Una taza de café.
  • Lecitina de soja.
  • Canela.
  • Romero.
  • Uvas rojas.
  • Germen de trigo.
  • Brócoli.
  • Plátanos.
  • Cacahuetes.
  • Naranjas.
  • Avena.
  • Semillas de lino.
plátano para mejorar la producción de acetilcolina

Para concluir, en ocasiones resulta fascinante descubrir cómo elementos tan desconocidos, recónditos y singulares de nuestro organismo hacen tanto por nosotros. Así, sabiendo de su relevancia, procuremos también cuidar de su equilibrio. No dudemos en atender mejor nuestra dieta, en llevar una vida activa y hacernos revisiones periódicas para garantizar que todo va como debe.

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  • Puch, M. Aspectos farmacológicos del sistema nervioso parasimpático. Manual de farmacología y terapéutica general y bucodental, 79.
  • MERLIN, S. S. (2021). Acetilcolina. In Clínica psiquiátrica: a terapêutica psiquiát