Activa tu atención consciente para desactivar el piloto automático

29 Septiembre, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga Fátima Servián Franco
A lo largo del día, ponemos en marcha, de manera automática, un montón de procesos y secuencias de acción. La mente vuela, deja a un lado el presente, para centrarse en un tiempo en el que, en realidad, no vivimos. Ahora, ¿cómo podemos cambiar esta dinámica?

La inercia del piloto automático conduce a formas de sufrimiento ligadas a círculos viciosos que repetimos sin darnos cuenta. La atención consciente o atención plena implica pasar de la “reactividad de la mente” (respuestas automáticas e inconscientes) a su “responsabilidad” (respuestas controladas y conscientes).

Cambiar o sacar de nuestra mente el modo piloto automático (no ser consciente de lo que estamos haciendo -sea lavarnos los dientes, comer o conducir-, es decir, de lo que hacemos mientras lo hacemos) se consigue considerando a la mente como otro sentido. Para ello, una herramienta que tenemos a nuestro alcance es el mindfulness.

Mindfulness significa prestar atención de manera consciente a la experiencia del momento presente con interés, curiosidad y aceptación. Este tipo de ‘atención’ o ‘consciencia’ nos permite aprender a relacionarnos de forma directa con aquello que está ocurriendo en nuestra vida, en el aquí y el ahora (Moñivas y cols., 2012), evitando de esta manera el piloto automático. Profundicemos.

“Entonces, cuando las ocupaciones nos muestran su esencial vacuidad y los placeres su dispersión, descubrimos el tiempo”.

-María Zambrano-

Mujer con los ojos cerrados

Ejercicios para aumentar la atención consciente

En cierto sentido, la práctica de mindfulness es similar a la meditación; de hecho, para algunos autores son términos intercambiables, siendo la meditación Vipassana la que mejor encaja con los modelos de salud occidentales (Moñivas et al., 2012).

Mindfulness como método para sosegar la mente se compone de distintas técnicas que están diseñadas para retrotraer la mente de sus teorías y preocupaciones, desde la actitud abstracta hacia la situación concreta ,“el aquí y el ahora” de la propia experiencia de la persona. Algunas de estas técnicas son la siguientes:

  • Respiración consciente. Es la técnica más fácil y común -el desafío es encontrar momentos para hacerlo en el ajetreo de la vida diaria-.
  • Escaneo corporal -body scan-.
  • Caminar de manera consciente, mientras se presta atención al movimiento de los pies y la respiración.
  • Centrar la atención en la actividad de la vida diaria que se esté realizando: comer, beber, estudiar, conducir, trabajar, cuidar a los hijos, hablar con la pareja y hasta discutir.

Algunos de los ejercicios que podemos poner en práctica para mejorar la atención consciente son los siguientes:

  • Aumentar el grado de observación. Antes de dormir, repasar los acontecimientos vividos durante el día.
  • Practicar movimientos a cámara lenta.
  • Observar los pensamientos sin juzgarlos, ni etiquetarlos.
  • Ser espectadores de la realidad.
  • Observar nuestras distintas posturas durante el día.
  • Observar la respiración.
  • Practicar respiración consciente. El dominio de la respiración permite manejar nuestras tensiones, temores y preocupaciones.

“La meditación es ser consciente de lo que está pasando ahora mismo: en tu cuerpo, en tus sentimientos, en tu mente y en el mundo”.

-Thich Nhat Hanh-

Caminar meditando

Atención plena (mindfulness) como intervención clínica

La atención plena, también llamada consciencia plena, consciencia pura o atención consciente es una facultad psicológica para focalizar la atención en lo que estamos haciendo o sintiendo. Esta disposición terminaría con buena parte de la angustia que nacería de la recreación del pasado o la proyección al futuro.

La atención plena es un estado de conciencia que carece de metas u objetivos; es decir, no se trata de conseguir nada ni de llegar a ningún estado particular, como por ejemplo, relajarnos. Cuando queremos llegar a otro estado, creamos una situación en la que no aceptamos el estado en el que estamos (el estado A, por ejemplo, ansiedad) y queremos llegar a otro estado distinto (el estado B, por ejemplo, bienestar).

Entonces, el problema es cómo ir de A a B. Para ello, se pueden emplear muchos trucos; desde saludables, -por ejemplo, correr tres kilómetros- hasta no saludables -el consumo de sustancias potencialmente adictivas-. El punto importante es que al desear estar en B, no se está aceptando que se está en A (Miró, 2006).

Esta no aceptación de A forma parte constitutiva del estado A. Por eso, en el contexto de la atención plena se dice que la mejor manera de ir de A a B es permaneciendo en A: solamente la permanencia en el estado en que se está con atención plena, permite observar el estado y disolver las reacciones automáticas.

Para concluir, destacar que las intervenciones basadas en la atención plena se aplican a una población clínica como no clínica. Así, la población que se puede beneficiar de sus efectos es amplia. Si estás interesado en ella, lo que te recomendamos es que te pongas en manos de un buen profesional que diseñe un plan de intervención adaptado a tus características.

“La atención es una manera de hacerse amigo de nosotros mismos y de nuestra experiencia”.

-Jon Kabat-Zinn-

Kabat-Zinn, J. (2010). La práctica de la atención plena. Editorial Kairós. Miró, M. T. (2006). La atención plena (mindfulness) como intervención clínica para aliviar el sufrimiento y mejorar la convivencia. Revista de psicoterapia17(66-67), 31-76. Moñivas, A., García-Diex, G., & García-De-Silva, R. (2012). Mindfulness (atención plena): concepto y teoría. Portularia12, 83-89.