Meditación vipassana: la técnica de purificación mental

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Sergio De Dios González el 18 agosto, 2018
Valeria Sabater · 8 agosto, 2018

La meditación vipassana es una práctica poderosa para erradicar las causas últimas del sufrimiento y obtener la felicidad genuina resultante de la completa liberación, además de ser una de las técnicas más antiguas de meditación de la India. Se trata de un sendero transformador a partir de la autoobservación y la contemplación. Vipassana consiste en utilizar nuestra mente para encontrar las respuestas a esas grandes preguntas que nos afectan y que, de algún modo, nos acompañan desde el inicio de los tiempos: ¿quién soy? ¿cómo puedo liberarme del sufrimiento? o ¿cuál es mi relación con el mundo?

Quienes dedican su vida a instruir a los demás en la práctica de la meditación, suelen repetir una misma frase a sus alumnos: “tienes que percibir dónde estás para poder llegar a donde necesites ir”Lejos de ser la clásica y enigmática frase que diría casi el maestro Yoda, en ella se contiene una gran evidencia en la que vale la pena reflexionar un momento.

“La meditación nos enseña a curar lo que no se debe soportar y a soportar lo que no se puede curar”.

-Allan Lokos-

En nuestro agitado mundo moderno no faltan quienes colocan en su horizonte mil y un proyectos, deseos y metas. Todos lo hacemos, de hecho, cada uno de nosotros fijamos en nuestro futuro cercano grandes objetivos. Sin embargo antes de llegar a esas cimas debemos clarificar desde dónde partimos. Es necesario ver con claridad y objetividad dónde se arraigan nuestro pies, qué es aquello que nos envuelve y que, de algún modo, puede condicionar el acceso a esos propósitos vitales y en definitiva, hacernos sufrir.

Tenemos la mala costumbre de no profundizar en el sufrimiento, de salir corriendo y parchear todo aquello que nos incomoda. Somos expertos en el arte de la ignorancia sin saber que, precisamente, es este el que nos lleva a tropezarnos y en ocasiones, a caer en esos fangos pesados originados por la progresión de nuestras acciones. Aunque sean las emociones conflictivas, como el odio y la ira, las que nos atrapen e impidan movilizarnos junto a nuestro egocentrismo. Ahora bien, ¿cómo liberarnos?

La meditación budista tiene dos aspectos que pueden ayudarnos: samatha y vipassana. Aunque en este artículo profundizaremos en la segunda de ellas, es conveniente aclarar que la práctica de samatha es fundamental. Ya que si no somos capaces de detenernos para obtener clama mental, no podremos alcanzar la observación más profunda o vipassana, una práctica que se desprende de todo tipo de revestimiento filosófico, religioso o doctrinal para poner a nuestra alcance una estrategia de crecimiento personal.

Así, y solo cuando la mente esté en calma, seremos capaces de percibir muchas más cosas, de llegar con mayor aplomo y seguridad hacia esas metas propuestas y en definitiva, a desvelar las respuestas a esos misterios que, en ocasiones, nos gobiernan.

Chico practicando la meditación vipassana

Meditación Vipassana ¿en qué consiste?

Quien no esté familiarizado con el mundo de la meditación pensará sin duda que todo es lo mismo. Meditar, para cualquier neófito, no parece más que ese ejercicio donde uno se sienta en una determinada posición, cierra los ojos y procede a relajar su mente. Ahora bien, quienes practican la meditación Vipassana indican que es crucial diferenciarla de otras prácticas.

  • Para empezar, se dice de ella que cuenta con más de 2.500 años de antigüedad. Es más, hay textos que revelan que su origen procede de la India, y que el propio Buda Gautama la recuperó del olvido del tiempo. 
  • Vipassana, además, se traduce como insight, es decir, como esa capacidad para descubrir y ver las cosas en toda su realidad, con todos sus prodigiosos matices. Es, en esencia, ese impulso donde casi a modo de despertar, somos capaces de darnos cuenta de algo y a su vez, nos deshacemos de las concepciones erróneas y falsas creencias en relación a la mente y al mundo. Su objetivo final es ver la realidad desnuda de cualquier tipo de filtros y vestimenta, es decir, alcanzar la observación profunda.
  • Uno de los principios de la meditación Vipassana es hacernos entender que la vida está a menudo cubierta por un tejido granuloso, denso y complejo. Solo cuando aprendamos a meditar lograremos entrenar nuestra mirada para ver a través de esa textura con total claridad.
Ojos con puntos practicando la meditación vipassana

¿Cómo se practica la meditación Vipassana?

La meditación Vipassana requiere que lleguemos a ella con una actitud muy particular. Debemos dejar a un lado todo lo que nos hayan dicho o creamos sobre la propia meditación en general. Hay que desterrar prejuicios, estereotipos y cualquier tipo de concepción que podamos albergar sobre ella.

Es un modo de purificar nuestro enfoque, de iniciarnos con esa tabula rasa donde poder ser más receptivos que nunca a todo lo que vamos a aprender y experimentar. No podemos olvidar que la mente, por sí misma es muy engañosa. A veces quedamos atrapados en un ciclo complejo de ideas, percepciones, creencias y esquemas que dificultan por completo el poder ser más abiertos a lo que nos envuelve. Y lo que exige la meditación Vipassana es apertura.

  • Tal y como hemos señalado, en esta práctica se combina la respiración con el enfoque mental. Por tanto, debemos estar pendientes de cada sensación durante la entrada y salida del aire por la nariz.
  • Asimismo, hay que poner el foco de la atención en algo muy específico (hay quien sitúa la mirada en una vela o un objeto) para poder así tomar conciencia de cómo divaga nuestra mente. De cómo hace esfuerzos por marcharse, por desobedecernos.
  • Al estar focalizados en ese algo estable, fijo e inmanente, vamos entrenando poco a poco nuestra percepción y atención.
  • Asimismo, mientras inhalamos y exhalamos debemos estar pendientes a su vez de las sensaciones que experimenta el propio cuerpo. Es como llevar a cabo un scanner del organismo y de sus sensaciones, de todas las que podamos percibir desde la cabeza hasta los pies.

Después de realizar todo ese recorrido físico durante 10 – 15 minutos, nos iremos a nuestra mente, a nuestro pensamiento. Para ello, podemos centrarnos en alguna pregunta concreta u observar algún acontecimiento externo. Observaremos qué hay en nuestro interior, depuraremos miedos, ideas, pensamientos, creencias... Los dejaremos ir mientras nuestra mente fluye, se arrulla, se relaja…

Los textos antiguos de Pali comparan la meditación Vipassana con el proceso de domesticar a un elefante salvaje. Al principio se mostrará violento, inquieto y muy nervioso. Pero si nos acercamos a él con bondad, calma e intuición, empezará a ser receptivo a nuestras caricias.

Hombre con pájaros en la mente practicando la meditación vipassana

Las ventajas de la meditación Vipassana son múltiples, ya que además de aquellos que comparte con los tipos de meditación más básicos, permite que la visión clara madure, causando lo que Paravritti ha llamado como “un giro en el asiento más profundo de la conciencia”. Vipassana nos ofrece la posibilidad de alcanzar la realidad última para ver las cosas como son.

Además de la meditación está el conocimiento Vipassana, ese al que acceden los alumnos más avanzados. Quienes se sienten atraídos por las virtudes de esta práctica suelen profundizar un poco más en el conocimiento de la mente y su relación con el cuerpo. Así, y dentro de este enfoque ancestral, se halla lo que se conoce como los 16 conocimientos Vipassana.

Estos ejes teóricos irían desde el conocimiento de la relación causa-efecto entre estados mentales y físicos (paccaya pariggaha nana), hasta el conocimiento que revisa las impurezas de nuestra mente (paccavekkhana nana). Estamos sin duda ante un método realmente interesante con el que aprender a conectar de una forma más positiva y sabia con nuestros estados mentalesUn ejercicio al que siempre es bueno acercarse.