Agnosia, la incapacidad de reconocer lo conocido

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Gema Sánchez Cuevas el 18 octubre, 2017
Raquel Lemos Rodríguez · 18 octubre, 2017

¿Qué ocurriría si un día fueses incapaz de distinguir un paraguas de un bastón? ¿O no pudieses reconocer los objetos a través del tacto? Si esto te sucediese de manera sistemática, probablemente estarías sufriendo algún tipo de agnosia: incapacidad para reconocer toda aquella información que llega a través de los sentidos. Un término que fue introducido por Sigmund Freud en el año 1891.

A pesar de que todos los sentidos funcionen correctamente, el problema se halla en nuestro cerebro. Este es incapaz de reconocer la información que los sentidos filtran del exterior. Un accidente cerebrovascular, un trauma cerebral o la reducción de oxígeno que llega al cerebro pueden provocar daños en el mismo que deriven en una agnosia.

La palabra agnosia viene del griego y significa “no saber”.

El instante en que los sentidos dejan de ser útiles

Todas las personas que sufren agnosia pasan por una etapa de frustración, impotencia y angustia debido a que son incapaces de interpretar lo que ven, lo que sienten o lo que comen. Es como si los sentidos y el cerebro dejasen de hablar el mismo idioma, como si dejasen de estar conectados entre sí para ser totalmente independientes el uno del otro.

Por este motivo, es frecuente y comprensible desde esta lógica que las personas con agnosia caigan en estados depresivos. La causa es precisamente esta desconexión entre su cerebro y los sentidos que les dificulta no solo la manera en la que perciben el mundo, sino también la interacción con el mismo en sus diversas formas.

mujer con problemas en sus sentidos a causa de la agnosia

Es importante mencionar que cuando hablamos de agnosia no nos estamos refiriendo a que, de repente, todos los sentidos se vean implicados. Pues, como vamos a ver a continuación, son muchos los tipos de agnosia que una persona puede padecer:

  • Visual: incapacidad para nombrar y categorizar objetos, por ejemplo, ser incapaz de reconocer una raqueta y nombrarla solo con verla.
  • Auditiva: problemas para reconocer estímulos sonoros, por ejemplo, no saber distinguir los instrumentos de las voces en una pieza musical.
  • Táctil: incapacidad para identificar objetos a través del tacto, por ejemplo, no ser capaz de diferenciar una cuchara de un tenedor o de un mechero.
  • Espacial: dificultad para orientarse y crear mapas mentales, por ejemplo, ser incapaz de hacer un plano de la casa en la que se vive.
  • Motora: también conocidas como apraxias, hacen referencia a las dificultades para recordar y ejecutar movimientos aprendidos, por ejemplo, ponerse una camiseta por las piernas.
  • Corporal: problemas para identificar al propio cuerpo, por ejemplo, creer que las extremidades pertenecen a otra persona pues no se identifican como propias.

“Era un espectro. Me miraba y solo veía rasgos difuminados como si fuesen estelas. Solo veía un fantasma perdido en un espejo. No sabía si lo que tocaba era mi boca, mi oreja o la nariz”.

-Esther Chumillas, sufre agnosia visual a causa de una meningitis-

Persona sin rostro

Cuando nuestro cerebro nos engaña

Tras haber hecho un recorrido por todas las agnosias, es necesario mencionar que lo más habitual es que sea tan solo un sentido el que se vea afectado. Es decir, que una persona padezca una agnosia motora, pero no que a esta se le sume también una auditiva. No obstante, es una norma para la que también hay excepciones.

El motivo por el que suele sufrirse solo un tipo de agnosia radica en que la parte del cerebro que está dañada es solo una. Por ejemplo, si nuestro lóbulo temporal presenta determinadas lesiones es muy probable que presentemos una agnosia auditiva, no obstante si es nuestro lóbulo occipital el afectado podemos sufrir agnosia visual o espacial.

En el caso de que dos regiones se encuentren dañadas, si es posible que se dé más de un tipo de agnosia. Sin embargo, la pregunta que nos ronda llegados a este punto es ¿esto tiene cura? ¿Hay esperanzas de una notable mejora cuando es el cerebro el que se ve afectado?

La respuesta es que sí: hay esperanzas de mejora, especialmente gracias a la terapia ocupacional, logopedia y a los profesionales de la neurología que pueden proporcionar a la persona afectada determinadas herramientas muy útiles. Por ejemplo, la rehabilitación cognitiva enseña determinados “trucos” para reconocer un rostro. Uno de ellos es fijarse en los detalles más salientes de dicho rostro y aprender a interpretarlos en el caso de que se padezca agnosia visual.

La agnosia no es un término muy conocido. Sin embargo, hoy sabemos mucho más sobre este problema que afecta a algunas personas, dificultándoles su día a día. Gracias a los profesionales que se dedican a investigar y aprender más sobre ella, hoy podemos decir que en los casos para los que no exista una cura completa para la agnosia, sí se puede dotar a las personas que la sufren de recursos y herramientas que hagan su vida mucho más fácil.

“A veces no estoy segura de donde debo girar. Me pierdo todo el tiempo”

-Anne, sufre agnosia espacial-