AHS: Freak Show, la visibilidad de las diferencias

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Sergio De Dios González el 6 julio, 2018
Leah Padalino · 8 julio, 2018

American Horror Story es una serie antológica estadounidense. Cuenta con varias temporadas y cada una de ellas es distinta a la anterior, con personajes e historias diferentes, aunque siempre envuelta en un halo de misterio y terror. La cuarta temporada, Freak Show, es una de las más infravaloradas, no es que posea demasiados detractores, pero es de esas temporadas que dejaron a los fans con una extraña sensación; no fue mala, pero tampoco la mejor, y pasó sin pena ni gloria para muchos seguidores de la serie.

Sin embargo, Freak Show merece un análisis especial, diferente y, probablemente, se revalorice con el paso del tiempo. Cuando se estrenó, tan solo habíamos visto tres temporadas: Murder house, la clásica historia de terror de una casa encantada; Asylum, la aplaudida temporada que tiene lugar en un manicomio de los años 60; y la criticada Coven, que cuenta la historia de un aquelarre contemporáneo.

Así, Freak Show no hablaba de brujas, ni de fantasmas y tampoco de locos; Freak Show hablaba de personas que, hasta no hace demasiado tiempo, habían sido condenadas y calificadas como “freaks.

¿Por qué es importante rescatar esta temporada? Porque su estética circense enamora, nos envuelve en una atmósfera especial, nos traslada a los años 50 y, sobre todo, revaloriza y abraza las diferencias dentro y fuera de la pantalla.

AHS: Freak Show, ¿realidad o ficción?

Los circos de fenómenos comenzaron a aparecer a mediados del siglo XVIII, vivieron su auge en el XIX y desaparecieron a mediados del siglo XX. En estos circos, los protagonistas eran personas reales que sufrían malformaciones o anomalías, algunas de las cuales podrían ser intervenidas en la actualidad. Pero en ese tiempo, parecía que estas personas estaban condenadas a vivir una vida de marginalidad absoluta, y los circos de fenómenos, por poco éticos que puedan parecernos, suponían una oportunidad, una forma de salir adelante; aunque, en muchos casos, también eran una forma de explotación.

Personas de un circo en la calle

Existen infinidad de casos de siameses que, actualmente, podrían haber sido separados sin demasiada complicación gracias a la cirugía y que, sin embargo, fueron explotados y exhibidos en circos de fenómenos. A su vez, cualquier persona con una malformación o que destacase físicamente por algo (ser demasiado gordo, demasiado alto, etc.) también era susceptible de acabar en un circo de este tipo.

La trama de AHS: Freak Show recupera la esencia de la película Freaks (1932) y nos traslada a un circo de fenómenos de Jupiter (Florida) en el que ocurrirán extraños sucesos: asesinatos, venganza, tráfico de personas, etc. La dueña del circo, Elsa Mars, es una mujer que promete rescatar a estas personas y darles una vida más digna participando en su espectáculo, pero esconde mucho más. En realidad, ella también es una freak (perdió sus piernas) y oculta sus inseguridades tras el telón: lo que realmente desea es triunfar, ser una estrella y estará dispuesta a todo para lograrlo.

La complejidad y profundidad de los personajes es fascinante, todos ellos merecerían un análisis individual, todos ellos poseen miedos, inseguridades, sueños… Como cualquier otra persona. Reivindicarán, en más de una ocasión, su derecho a ser tratados igual que cualquier otro mortal, su derecho a vivir dignamente y a ser considerados como lo que son: personas. Muchos de los personajes de la serie están inspirados en personajes de la vida real, y muchos de ellos sufren en su propia piel lo que supone vivir bajo la etiqueta freak en la actualidad.

Recorriendo la historia de lo “freak

Es frecuente que American Horror Story tome prestados algunos guiños a la realidad, que haga suyas historias pertenecientes al folclore popular, a la historia más reciente e incluso al cine. Las similitudes con la película Freaks no son casuales, pues la serie bebe claramente de esta influencia.

AHS: Freak Show se inspira en historias reales, recupera a personajes como Edward Mordrake (el hombre que poseía una cara “maligna” en la parte posterior de su cabeza) y, para hacer todo este entorno circense más verosímil, se nutre de los propios actores que encarnan a los personajes. Pero la idea de lo freak no ha sido siempre la misma, no se corresponde únicamente a personas con determinadas características físicas, sino que lo freak es todo aquello que se sale de lo establecido, de la norma.

La música también juega un papel fundamental en esta temporada y, de entre todas las piezas musicales que nos ha regalado AHS: Freak Show, destaca el homenaje a David Bowie, un freak de los pies a la cabeza, un personaje de lo más peculiar tanto en lo físico como en lo musical. Bowie ameniza la sangrienta masacre de la serie, su estética y su esencia se apoderan del personaje de Elsa que, de una forma u otra, reconoce ser una freak. La canción Life on Mars?, más allá de la fuerte carga de crítica social, roza el surrealismo y supone una oda a lo freak, a lo diferente.

A su vez, la canción Heroes aparece en uno de los momentos cumbre de la serie para recordarnos que todos podemos deslumbrar, que todos merecemos ser héroes, aunque sea por un día. Y del mismo modo, el personaje de Evan Peters hace suya la mítica Come as you are de Nirvana, un grupo que se salió de la norma, que rompió barreras y que, con esta canción, nos invita a ser tal y como somos, a aceptarnos.

Mujer cantando

AHS: Freak Show, todos podemos brillar

La inclusión es la clave de esta temporada, la aceptación y el abrazo a las diferencias. Ryan Murphy, creador de la serie, ha rescatado a actrices que, por su edad o su físico, ya no resultan tan rentables en Hollywood. Hablamos de Jessica Lange y Kathy Bates, que encarnan personajes que, pese a su edad, van más allá de la clásica anciana del cine; personajes complejos y dignos de explorar.

Murphy volvió a rescatarlas para FEUD: Betty and Joan junto a otras actrices como Susan Sarandon; demostrando, así, que la edad no tiene porqué ser un impedimento en el mundo del espectáculo y que el talento va más allá de la belleza. Además de darles una segunda oportunidad a estas actrices, también incluyó a una actriz con síndrome de down, Jamie Brewer, con la que ya había contado en anteriores temporadas, dándole un papel que poco tiene que ver con el síndrome de down.

También brindó la oportunidad a una actriz transexual, Erika Ervin, y no en el papel de una transexual, sino en el de una mujer más alta de lo normal. Igualmente, contó con la mujer más bajita del mundo, Jyoti Amge; Mat Freser, un actor que nació con una peculiar enfermedad en sus extremidades superiores que se conoce popularmente como “aletas de foca”; Chrissy Metz, una actriz con obesidad; Rose Siggins, una mujer sin extremidades inferiores debido a una enfermedad; y Ben Woolf, el difunto actor que padecía enanismo pituitario.

Cabe destacar que la mayoría de estos personajes no encarnan la maldad, cada uno es distinto y posee inquietudes diferentes. Sin embargo, el personaje más aterrador de la temporada es de lo más normal, Dandy Mott, un joven tan rico que, aburrido de tenerlo todo, emprende un viaje hacia el terror y el asesinato.

AHS: Freak Show es un testimonio de que todos podemos brillar, que todos merecemos reconocimiento, que no hay edad ni forma para el talento y que nuestras diferencias tienen un valor relativo. Pese a lo macabro de la trama, a la historia oscura y enigmática, Freak Show pone algo de luz en nuestras vidas, nos demuestra que, tal y como rezaba Bowie en su canción, todos podemos ser héroes, aunque sea por un día.

“We can be heroes just for one day”.

-David Bowie-