Alain Badiou y el Elogio del amor

Los planteamientos de Alain Badiou acerca del amor van en contravía de algunos enfoques psicológicos. No cree que esta sea una realidad que pueda o deba racionalizarse, ya que lo esencial es construir la experiencia.
Alain Badiou y el Elogio del amor
Gema Sánchez Cuevas

Revisado y aprobado por la psicóloga Gema Sánchez Cuevas el 29 enero, 2021.

Escrito por Edith Sánchez, 29 enero, 2021

Última actualización: 29 enero, 2021

Alain Badiou es un filósofo y escritor francés que ha reflexionado sobre el amor desde una perspectiva muy interesante. Uno de los aspectos llamativos de su enfoque es que aboga por la “despsicologización del amor”.

La “psicologización del amor” tiene que ver, a juicio de Alain Badiou, con una racionalización superflua, encauzada por lo que él llama “psicología pop”. Desde esa perspectiva, los sentimientos, los pensamientos y las emociones son realidades estrictamente individuales.

Entre tanto, Alain Badiou plantea que el amor siempre está ligado a una estructura. En este sentido, ese sentimiento es histórico y cultural, no individual. Así mismo, está ligado a la estructura inconsciente de una persona, no a las emociones o la química. En su filosofía, lo amoroso es un “acontecimiento”. Veamos esto con mayor detalle.

El amor no es más que una serie experimental de búsqueda sobre la disyunción, sobre el Dos”.

– Alain Badiou –

Chico besando a su novia

Alain Badiou, el acontecimiento y el amor

Alain Badiou señala que el amor tiene lugar cuando se produce el encuentro con alguien que activa el deseo. No habla en el sentido sexual, sino que se refiere a una cierta expectativa o añoranza que, en principio, es completamente indefinible.

La presencia del amor quiebra o altera las condiciones o circunstancias en las que vive una persona. A eso es a lo que Badiou denomina “acontecimiento”: una realidad capaz de introducir una nueva “verdad” en la vida del sujeto. El amor disloca las condiciones actuales de quien lo experimenta.

El acontecimiento no es predecible, anticipable o discernible, en palabras de Badiou. El encuentro amoroso marca un antes y un después. Lo que sucede es que cada individuo construye una verdad: la verdad de ese amor. Comienza con un “te amo”, que aparentemente es elocuente, pero que en realidad se trata de una indefinición, una apuesta sin garantías.

Cuando alguien dice “te amo” enuncia una verdad, pero en realidad se desconoce qué es lo que dice. Lo asevera desde una estructura que es invisible para el otro, al menos en un comienzo. “Te amo” puede significar “te deseo sexualmente”, “quiero que ocupes el lugar de mi padre”, “deseo que me salves”, “te mataré”, etc.

El amor y la verdad

Tenemos entonces que Alain Badiou aborda el amor como un acontecimiento, es decir, como una ruptura en la realidad histórica, neurológica, de desarrollo y psicopatológica de un individuo. Lo que era, ya no es más. Ha ocurrido algo, el encuentro amoroso, que marca un cambio definitivo.

Para Badiou, lo que hay antes del encuentro amoroso es saber. Entre tanto, el amor es la verdad. Define la verdad como el acontecimiento que perfora el saber. Dicho esto, y para comprender la diferencia entre el pensamiento de este filósofo y la “psicología pop”, se podría poner un ejemplo de lo que diría él y lo que plantearía un consejero amoroso, frente a la misma situación.

Frente a una persona enamorada, el psicólogo orientaría la situación más o menos así: trate de conocer más y más a su pareja; evalúe los pros y los contras de esa relación; no permita que su pareja le genere sufrimientos y solo admita esa relación si verifica que puede hacer su vida más placentera y feliz.

Alain Badiou, en cambio, le diría: la información que obtenga de su consorte no le va a garantizar absolutamente nada. El amor es una apuesta sin garantías, así que, si ama, apueste. El placer y el sufrimiento no son relevantes, lo definitivo es que usted está construyendo una nueva realidad. Si ama, ande, constrúyala.

Pareja enamorada viendo el atardecer

El elogio del amor

Para Alain Badiou el amor es un proceso de trámite de la diferencia que todo el tiempo se enfrenta con la incertidumbre y el azar. No hay fórmulas ni recetas mágicas, porque son sencillas y fáciles de aplicar, para llevarlo a buen puerto. Nunca se sabe hasta dónde puede llegar y, de hecho, no se sabe si va a llegar a alguna parte. Todo lo que se diga en términos de “gestión” y previsión no deja de ser retórica.

Todo se experimenta desde lo real de la diferencia. No hay manera de que el uno le transmita al otro, de forma absolutamente precisa, qué es lo que siente o cómo lo siente. Ninguno de los dos puede señalarle al otro cómo experimenta la sexualidad, como no sea desde generalidades e inexactitudes.

En el amor de pareja no es posible experimentar un encuentro total y pleno. Es un intento por fusionar lo que por naturaleza es excluyente, diferente. Sin embargo, eso mismo es lo que mantiene la llama amorosa. La dosis de insatisfacción y de incompletud es lo que finalmente activa una y otra vez el deseo.

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  • Badiou, A. (2013). Elogio al Amor. Alternativas: revista de análisis y reflexión teológica, (45), 33-42.