Algunas personas pasan por nuestra vida para enseñarnos a no ser como ellas

Este artículo fue redactado y avalado por la psicóloga Raquel Aldana
16 junio, 2019

Algunas personas pasan por nuestra vida para enseñarnos a no ser como ellas. Porque, como afirmó Oscar Wilde, “algunas personas causan felicidad a donde van; otras, cuando se van”. Aún así, de toda relación obtenemos un beneficio, fruto a veces del malestar, pues nuestras vivencias nos brindan la posibilidad de manejar nuestros sentimientos de otra forma.

Viktor Frankl escribió que la vida es potencialmente significativa, pues podemos extraer significado hasta del mismo sufrimiento. Así, aunque a veces podamos no encontrar sentido a ciertas relaciones negativas, lo cierto es que nos aporta una visión del mundo que desconocíamos.

Esto, dicho de otra forma, significa que nos enseñan qué es lo que valoramos y qué es lo que nos incomoda, molesta o daña. En definitiva, nos muestran una faceta que no queremos desarrollar.

Mujer narcisista mirándose al espejoNuestros principios se refuerzan gracias a ciertas vivencias

Ser testigos de injusticias y sentir gran malestar por las actuaciones llevadas a cabo por ciertas personas nos ayuda a reflexionar sobre nuestros principios y reforzar así nuestras creencias sobre lo que es bueno y lo que es malo. Vivir diferentes experiencias nos ayuda a conocernos mejor y saber si estamos más en sintonía con un tipo de acontecimientos u otros.

Duelen la traición, la frialdad, la prepotencia. Duelen con intensidad. A veces lo más doloroso es, precisamente, conocer desconociendo a aquellas personas que te rodearon en un tiempo. Hay personas que acabas conociendo cuando se muestran de verdad, cuando ya no te necesitan y reflejan su verdadero interés por ti. Es en ese momento, cuando ves cierto aspecto de esas personas que te asusta y te deja perplejo. Existen un gran número de individuos para los que cuando no les somos útiles desaparece por completo su simpatía hacia nosotros.

Cuando esto sucede el mismo duelo nos hace replantearnos nuestras prioridades y nuestras propias actuaciones con respecto a los demás. Por eso, a veces, pasar por un mal trago relacional nos hace mejores personas. Si sabemos aprender de este tipo de situaciones, sin duda, saldremos reforzados.

Nos ayuda a valorar otros sentimientos y nos apoya en nuestro crecimiento. Esto requiere una gran elaboración interior propia que nos permita avanzar y no estancarnos en el malestar, la culpa o el resentimiento.

chica cosiendo corazón

Alejarse de las personas conflictivas mejora la salud y el alma

A la hora de alejarnos de aquellas personas que nos hacen daño es bueno jugar con la ventaja de la anticipación. O sea, aprovechar que sus reacciones e intenciones cada vez son más predecibles. Esto nos permite relacionarnos de otra manera, pues manejamos nuestro entorno más a nuestro antojo.

En este sentido no debemos dar tanta importancia a lo que estas personas hagan sino centrar nuestra atención en lo que podemos aprender de lo que han hecho. De esta forma, nos ayudamos a crear oportunidades de crecimiento y trabajar nuestra autoestima y nuestra fuerza.

Porque al fin y al cabo el que espera se decepciona, y esperar todo de alguien puede generarnos desilusión y sometimiento, haciendo desaparecer nuestro oxígeno psicológico. Así pues, es mejor mantener nuestra atmósfera emocional sana y sin que nadie menoscabe nuestras inquietudes.

Mantener la perspectiva nos ayudará a lograr cierta indiferencia y a bajarnos de esa montaña rusa emocional. De este modo, podemos separar nuestras preocupaciones de las suyas y liberándonos de sus inseguridades y de sus reacciones desproporcionadas.

Mujer hada

Reflexión final

La idea es esclarecer nuestra mente y poder exponer nuestros pensamientos y emociones sin miedo a las consecuencias cuando llegue el momento. Esto tendrá un resultado tan rápido y directo como satisfactorio: nuestros problemas disminuirán y podremos vivir en paz. Aprender cómo no queremos ser, puede tener un impacto muy profundo en nosotros porque de este modo podremos trazar los caminos a seguir.

Cuando alguien busca dañarnos de manera intencionada, entonces nosotros debemos elegir si queremos abrirle nuestra ventana emocional y dar validez a aquello que nos va a sofocar.

La vida realmente es corta como para vivir angustiado por lo que nos hacen o dejan de hacer cada una de las personas que nos rodean. Por eso la mejor decisión que podemos tomar es distanciarnos de lo negativo de algunas personas y acercarnos a aquellos que nos hacen sentir bien.