Alprazolam: usos y efectos secundarios que debes conocer

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Gema Sánchez Cuevas el 3 septiembre, 2018
Valeria Sabater · 7 febrero, 2018

El alprazolam es el principio activo más recetado para tratar los estados de ansiedad, los ataques de pánico o el estrés intenso. Puede que su nombre comercial, Trankimazin, nos suene mucho más; no obstante, estamos ante un psicofármaco de alta efectividad pero cuyo uso y administración debe pautarse cuidadosamente para evitar tolerancia y dependencias.

Todos hemos oído hablar del Trankimazin. Sin embargo, en ocasiones se nos escapan esos pequeños aspectos que es conveniente tener presentes. En primer lugar, cabe decir que estamos ante un tipo de benzodiacepina de acción intermedia. Esto significa que su efecto es relativamente rápido, algo muy útil cuando sufrimos por ejemplo un ataque de ansiedad o de pánico en un momento dado.

El alprazolam, comercializado con el nombre de Trankimazin o Xanax entre otros, es un fármaco derivado de las benzodiazepinas que se utiliza para el tratamiento de los estados de ansiedad.

En segundo lugar, otro detalle que hace interesante a la vez que útil al alprazolam son sus cualidades antidepresivas y relajantes. Ahora bien, este fármaco es un ansiolítico, es decir no se puede recetar de forma exclusiva para tratar trastornos depresivos, pero sí crisis de angustia, neurosis y ese tipo de ansiedad que presenta rasgos de depresión.

Estamos sin duda ante una opción farmacológica útil y efectiva pero con los inevitables efectos secundarios que es necesario conocer.

Mujer triste con pañuelo a la que van a recetar Alprazolam

¿Qué es exactamente el alprazolam?

Alprazolam es el principio activo de estos fármacos comercializados bajo el nombre de Trankimazim o Xanax. Por lo general, cada comprimido lleva 0,5 mg de este elemento. El resto de los componentes que conforma cada pastilla es lactosa monohidrato, celulosa microcristalina, almidón de maíz, sulfosuccinato dioctil sódico (85%) con benzoato sódico (15%), dióxido de sílice coloidal, estearato de magnesio, etc.

Asimismo, cabe señalar que el alprazolam fue sintetizado por primera vez por Upjohn Laboratories (ahora parte de Pfizer) en los años 60 y como alternativa a los barbitúricos, tremendamente adictivos como ya sabemos y con serios efectos secundarios. Sin embargo, no fue hasta 1981 cuando empezó a venderse como el primer fármaco aprobado para tratar los ataques de pánico.

El éxito fue inmediato, tanto es así que a día de hoy, tal y como nos explica un estudio llevado a cabo en la Universidad de Virigina y publicado en el Journal of Adicction Medicine el alprazolam es la benzodiazepina más recetada en todo el mundo (y también de las más adictivas).

¿En qué casos suele recetarse alprazolam?

Natalia toma alprazolam desde hace seis años. No lo hace de forma continuada, sino en contadas ocasiones, cuando la ansiedad la bloquea de tal modo que no puede reaccionar ni pensar, cuando sufre un ataque de pánico o siente que el estrés le impide trabajar o incluso responsabilizarse de sus hijos.

Todo empezó con la muerte de su padre, un hecho inesperado y traumático que aún no ha podido superar. Su médico de cabecera, en vista de su estado, le receta Trankimazim con una condición: solo puede consumirlo en estados críticos, nunca de forma continuada. Este es un ejemplo cualquiera de los muchos casos en que el alprazolam es útil y cumple su función. Veamos no obstante, todos sus usos:

  • Tratamiento para los trastornos de ansiedad.
  • Ataques de pánico.
  • Estrés psicosocial o trastornos adaptativos.
  • Trastorno ansioso-depresivo.
  • Fobia social.

Mecanismo de acción del alprazolam

El alprazolam se absorbe fácilmente en el tracto gastrointestinal. Tiene un inicio de acción rápido y una biodisponibilidad del 80% al 90%. El medicamento se metaboliza en el hígado y se elimina a través de la orina. Asimismo, es común que los médicos receten a sus pacientes dosis que van de los 0,25 mg a 0,5 mg unas tres veces al día.

Por otro lado, es importante recordar que el mecanismo de acción de las benzodiacepinas es casi siempre el mismo: actúan sobre los receptores GABA. Ahora bien, el alprazolam tiene como particularidad su estructura, muy similar a la de los antidepresivos tricíclicos. Todo ello genera un efecto y unas propiedades sedantes, hipnóticas y anticonvulsivas, además de un potencial más que notable para reducir la ansiedad. Estamos ante una benzodiazepina de alta potencia y de eliminación rápida.

Muchos psicofármacos

¿Qué efectos secundarios tiene?

El alprazolam, como todo fármaco, y especialmente como todo psicofármaco, tiene unos efectos secundarios asociados. El tratamiento con este ansiolítico debe ser lo más corto posible, siendo lo ideal y lo recomendable no superar nunca las 12 semanas (incluyendo en este tiempo, eso sí, el tiempo de retirada del propio medicamento).

Será siempre nuestro médico de cabecera o nuestro psiquiatra quien irá valorando la situación, considerando si debemos incluir en nuestro tratamiento otros fármacos, reducir la dosis o iniciar ya la fase progresiva de retirada del alprazolam (recordemos que una retirada brusca es muy contraproducente).

Veamos a continuación los efectos secundarios asociados a este psicofármaco.

Efectos secundarios más comunes

  • Somnolencia.
  • Dolor de cabeza.
  • Estreñimiento.
  • Diarrea.
  • Boca seca.

Efectos más adversos

  • Alteración de la coordinación.
  • Aumento o disminución del apetito.
  • Fatiga.
  • Deterioro de la memoria.
  • Ansiedad y aumento del ritmo cardíaco.
  • Insomnio.
  • Aturdimiento, dificultad para focalizar la atención.
  • Náuseas, vómitos o diarrea.
  • Cambios notables en el deseo sexual.
  • Irregularidades menstruales.
  • Retención urinaria.

El efecto del consumo crónico de alprazolam 

Un dato que debemos considerar es que el alprazolam es en muchos casos un fármaco que muchos pacientes acaban tomando con excesiva regularidad. Así, el efecto del consumo crónico de este tipo de benzodiacepina tiene serias consecuencias. De hecho, la Universidad de Dhaka, en Bangladesh realizó un exhaustivo estudio para averiguar las alteraciones secundarios en estos casos, y cuyos resultados aparecieron publicados en la revista Behavioural Neurology.  Son los siguientes.

  • Bajo rendimiento cognitivo: problemas de atención y de memoria.
  • Problemas psicomotores: movimientos más lentos.
  • Serios problemas para conducir o manejar determinados tipos de maquinarias.
Mujer que sufre cansancio debido a los efectos del Alprazolam

Por otro lado, en caso de que el paciente acabe desarrollando dependencia física y psíquica, se experimentarán los siguientes efectos:

  • Cefaleas.
  • Dolores musculares.
  • Ansiedad acusada, confusión e irritabilidad.
  • Hormigueo y calambres en las extremidades.
  • Sensibilidad a la luz y a los sonidos.
  • Alucinaciones o convulsiones en los casos más graves.

¿Qué contraindicaciones tiene el alprazolam?

El alprazolam no está recomendado para toda la población, hay casos excepcionales que el profesional de la salud tiene que tener en cuenta:

  • Los pacientes con glaucoma de ángulo estrecho no podrán seguir el tratamiento con este fármaco.
  • Personas con enfermedades en las vías respiratorias, con insuficiencia respiratoria o renal tampoco podrán tener el alprazolam como fármaco para la ansiedad.
  • Asimismo, tampoco debería utilizare durante el embarazo y la lactancia.
  • Por otro lado es conveniente recordar que las personas de edad avanzada muestran una elevada sensibilidad a las benzodiacepinas. Es común que experimenten más caídas y fracturas, por tanto es un aspecto que los profesionales deben tener en cuenta.

Para concluir, señalar una vez más que aunque el alprazolam es efectivo para el tratamiento puntual de los estados de ansiedad, los psicofármacos no son la solución definitiva. Complementarlos con la terapia psicológica es sin duda el mejor modo de resolver la raíz del problema.

Referencias bibliográficas

Salazar, M.; Peralta, C.; Pastor, J. (2011). Manual de Psicofarmacología. Madrid, Editorial Médica Panamericana.

Caplan, JP, Epstein, LA, Quinn, DK, Stevens, JR, y Stern, TA (2007). Efectos neuropsiquiátricos del abuso de medicamentos recetados. Neuropsychology Review , 17 (3), 363-80. doi: http: //dx.doi.org/10.1007/s11065-007-9037-7

Gómez, M. (2012). Psicobiología. Manual CEDE de Preparación PIR.12. CEDE: Madrid.