Ámame cuando menos lo merezca, es cuando más lo necesito

Pedro González Núñez · 24 marzo, 2019
Este artículo ha sido verificado y aprobado por la psicóloga Gema Sánchez Cuevas el 4 marzo, 2017

Ámame. Está en nuestra naturaleza pedir a los demás que nos quieran. Necesitamos sentirnos aceptados y entendidos en todo momento. Por eso es tan necesario que, en los malos momentos, estés ahí aunque no siempre lo comprendas.

Si una persona no merece ser amada porque su comportamiento resulta errático y confuso, tal vez la realidad es que está pidiendo un auxilio vital que necesita porque es incapaz de respirar. Es decir, que en los malos momentos, es cuando más necesita de nuestra ayuda, y no hay nada como querer con toda el alma para que levanten la cabeza y puedan ver el maravilloso prado verde que es la vida.

«Ama hasta que te duela. Si te duele es buena señal»

-Madre Teresa de Calcuta-

Como bien dice la Madre Teresa de Calcuta, el ejercicio de amar no siempre conlleva la comprensión y la alegría. A veces, supone dolor y tristeza, pero ten por seguro que, con el tiempo, la persona por la que estás dando tanto, será consciente de cuanto entregas por ella y te lo recompensará como te mereces cuando menos te lo esperes.

Ámame en mis peores momentos

Ámame. Tal vez sea injusto pedirlo, pero siempre que una persona pasa por un mal momento, ten por seguro que te necesita más que nunca. Los momentos más turbulentos suelen ser aquellos que sacan lo peor de nosotros. Malas contestaciones, gestos desagradables, caras de hostilidad, desagradecimiento… Sin embargo, todo ello pueden ser señales de que necesitamos ayuda. Cuando las emociones arden en nuestro interior y lo expresamos a través del fuego de la ira, solo el amor puede apagar el incendio de nuestras emociones aflictivas. Ámame cuando menos lo merezca porque será cuando más lo necesite.

Chico arropando a su chica

La depresión, la tristeza y el dolor pueden convertir a un ser humano en alguien errático y sin rumbo. Su pérdida de visión les impide ver el conjunto. Tan oscura se vuelve su vida que incluso el hecho de pedir ayuda es un ejercicio de verdadero valor.

Cuando una persona está sumida en la más profunda oscuridad, más errático es su proceder, más perdida se siente y es cuando más te necesita. Es algo que no debemos olvidar jamás, puesto que solo así seremos de ayuda para el ser querido que ha equivocado su camino. En lugar de condenar a la persona al ostracismo por su conducta, será mejor reconsiderar si sus actos son producto de un sufrimiento que expresa de forma desacertada.

Ámame sin pedir nada a cambio

Ámame. Cuán injusto puede parecer el pedir a alguien que te quiera de forma incondicional, sin embargo, es un acto que no necesita respuesta. Debes dar todo cuanto tengas sin que hayas de esperar contraprestación, pues es algo que se ofrece de forma sincera, natural y espontánea.

«Te amo para amarte y no para ser amado, puesto que nada me place tanto como verte a ti feliz».

-George Sand-

Por eso, las personas que menos lo merecen, son aquellas que necesitan más amor. ¿Cómo puedes esperar ser correspondido por alguien a quien nunca han querido? Es imposible, pues es un sentimiento que jamás vivió. Sin embargo, sí que puedes mostrarle el camino.

¿Cómo puedes esperar ser correspondido por alguien que no se ama a sí mismo? Es complicado que una persona que no se valora te pueda querer. Pero sí deberías intentar enseñarle a sentirse útil, mostrándole tus sentimientos más sinceros y tu cariño más íntimo. Enseñar con el ejemplo, es una forma muy poderosa de mostrar a los demás cómo actuar. Si pretendemos mostrar amor, actuemos con amor. Poco a poco, nuestros actos irán calando en la otra persona.

Será un gran ejercicio para que comience a valorarse. No esperes nada a cambio. Solo ámales aunque no se lo merezcan, porque tal vez no lo creas, pero en realidad, sí son dignos de tu amor. Simplemente no saben cómo lograrlo, y se extravían por el camino.

Amor, compasión y budismo

Desde el budismo, el amor es uno de los aspectos fundamentales para alcanzar la felicidad. La definición budista del amor es la aspiración y el deseo de que todos los seres sean felices y tengan las causas de la felicidad. Cuando se hace referencia a todos los seres, se incluyen familiares, amigos, gente neutra e incluso, a nuestros «enemigos». El budismo no distingue. Todos necesitamos y merecemos amor.

La compasión sería otro aspecto del amor. En este caso se define como la aspiración y el deseo de que todos los seres estén libres del sufrimiento y sus causas. De nuevo, incluye a todos los seres. El amor más puro y genuino no espera nada a cambio. Dar amor implica comprender que todos formamos parte de un todo. Si somos felices viendo a los demás gozando de una alegría pura y genuina, habremos comprendido un aspecto fundamental del ser humano: todos merecemos ser felices.

La pureza del amor

El amor es el sentimiento más puro que tiene el ser humano. Sale directamente del corazón y del alma, sin rencor, sin dolor, sin condiciones y sin descanso. No se puede jugar con él para recibir prebendas. Sencillamente hay que dejarlo fluir hacia los demás, incluso aquellos que no consideres dignos.

Pareja durmiendo juntos

A veces, una sonrisa, un buen gesto, un acto de fe o un poco de amor pueden provocar enormes cataclismos en personas tristes, gentes perdidas o seres tóxicos.

Un simple detalle sincero salido de tu mismo corazón es capaz de cambiar el mundo.

El amor es el gesto de generosidad más grande que hay. Por eso, aquellas personas que te gritan Ámame, aunque creas que no lo merezcan, en realidad lo necesitan, porque es algo que les puede devolver a la vida. Ese ser querido que se siente perdido en la vida, lo único que necesita es auxilio de las personas que se preocupan por él. Por eso, pese a que no lo merezcan, deberían ser amados.

Precisamente en sus momentos de mayor oscuridad y tormento es cuando les hace falta tu compañía, sinceridad, comprensión y cariño. No lo olvides. Dales cuanto tienes siempre que te digan ámame.

Imágenes cortesía de Puuung