¿Amamos o simplemente cuidamos de una ilusión? - La mente es maravillosa

¿Amamos o simplemente cuidamos de una ilusión?

Teresa Sanabria Fonseca 18 junio, 2014 en Pareja 0 compartidos
Pareja abrazada representando ilusión

En repetidas ocasiones, seguramente hemos escuchado frases como: “pero ¡qué dramática!” o “¡se toma las cosas muy a pecho!”. Este tipo de frases suelen formar parte de las conversaciones entre caballeros, cuando exponen los diferentes puntos a su favor y en contra a cerca de sus parejas. Pero, ellas suelen contestar con un “es porque te amo“. Pero, ¿es esto así o es tan solo una ilusión?

Sin embargo también cuando nos encontramos con las amigas, llegamos a compartir o a escuchar anécdotas acerca de lo bien que la pasamos, algún gesto o palabra dulce que nos ha dicho el ser amado aquel día que lo vimos.

Ellos argumentan cierto sofoco y asfixia debido al comportamiento que ellas van tomando, conforme pasa el tiempo en la relación, incluso califican en muchas ocasiones a su pareja como: dramática, cursi, histérica, bipolar, celosa y compulsiva. Bajo esta premisa, ellas también tienen calificativos como: inestables, exagerados, insensibles, e incomprensivos.
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El cuento de nunca acabar

Tal pareciera que estamos hablando de un cuento de nunca acabar, en el que encontramos al cazador asechando a su presa a cada instante y momento. Recientemente, leía un texto viral que circulaba por la red social de Facebook en la que decía: “Una mujer celosa, hace mejores investigaciones que el FBI”.

Impresionante la algarabía que se suscitó entre todas las mujeres, mofándose o afirmando orgullosamente esta aseveración. Pero ¿de verdad esto podría tomarse como un halago, o más bien como una ofensa? Por los comentarios todo parecía indicar que era un halago…

Mujer enfadada

De la misma forma, habitualmente he escuchado hombres que se enorgullecen de tener más de una relación, de salir con más de una chica, etc. Es decir estamos en contra de muchas situaciones, actitudes y comportamientos, pero al final del día nos movemos en el mismo círculo. Un círculo que se ha convertido en un vicio social, tendríamos que preguntarnos realmente con quien y cuán somos sinceros.

Mujeres complicadas, de comportamiento y pensamiento mucho más complejo y sofisticado, con hombres que se manejan a un nivel mucho más simple y predecible, claramente en cuestión mental y sensorial.
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Lo cierto es que hombres y mujeres funcionamos de manera distinta, esto debido en gran parte a que el cerebro de ambos sexos es distinto. Por ejemplo, existen regiones en el cerebro que emiten señales para el desarrollo de la conducta sexual, en las cuales podemos notar la diferencia entre tamaño, cantidad de células y las sinapsis (intercomunicación entre dos neuronas). Así probablemente sean estas diferencias el reflejo fisiológico de la desigualdad y variedad de emociones, conductas y pensamientos entre los dos sexos.

Estas diferencias se catalogan como un fenómeno llamado “Diferenciación sexual del cerebro”, en el que las hormonas sexuales juegan un papel fundamental a nivel biológico y anatómico. Sin embargo, es una maravilla que existiendo este nivel de complejidad y diferenciación, ambos sexos puedan coincidir en un sentimiento mutuo como lo es el amor.

Es por esto que, haciendo reflexión a cerca de diferentes argumentos, pláticas, me pregunto ¿Por qué si pensamos, sentimos y actuamos de diferente manera hombres y mujeres, logramos concebir el sentir, pensar y decir que amamos a alguien? Incluso, llegamos al grado de querer unir nuestra vida a la del ser amado, pensamos en una familia, y en un futuro próspero de por vida ¡con esa persona!

¿Es amor o es una ilusión?

Curiosamente hace un par de meses, quizá dos, me encontré con un buen amigo. Había terminado recientemente una relación que lo había dejado bastante mal, y aclarando pensamientos y el porqué de muchas situaciones, comportamientos y acciones de esta chica, me preguntaba, ¿qué piensan ustedes, por que actúan de una manera tan… bipolar?

Mujer bipolar

Un día están bien, nos aman eternamente, y al otro. ¡Nada! Simplemente nos odian, somos lo peor en su vida y no nos quieren volver a ver. ¿Quizá que les gusta que las traten mal? A lo que yo, verdaderamente no sabía qué contestarle. Sin embargo, intenté escucharle, esperando a que se desahogara y sacara todos los sentimientos derivados del proceso de ruptura. Mientras le escuchaba una voz dentro de mí dijo: ¡No puede ser! ¡Un hombre dramático! Lo cierto es que los hombres también hacen drama.

Finalmente llegó aquel momento de silencio, en el que él, esperó a que respondiese a todas esas dudas. Como era una mujer, debería saber las respuestas. Algo así indicaba con su actitud, su espera y su mirada. Esperaba la respuesta más acertada y verídica al venir de una mujer… En ese momento, vinieron miles de pensamientos, entre ellos el de la situación tan triste y penosa que vivía este buen hombre. Tratando de ser sincera (sin ser cruel) le expuse mi punto de vista:

En este punto al que has llegado, no se trata de dos, se trata de ti, de qué es lo que quieres y deseas para ti.  En última instancia, ella al parecer no se siente a gusto ni tranquila contigo ni con esta relación. No es fácil, ¡lo sé! Pero la manera más sana de asimilar esta situación es que pienses que todo lo que tu me has dicho en tu descripción habla de dos personas distintas, una es aquella mujer perfecta, buena, noble, sincera, comprensiva y hermosa. Y la otra es esa mujer mala, falsa, desleal, bipolar, celosa, histérica y hasta desquiciante.

La primera es quien tu creíste y posteriormente creaste mentalmente, tratando de llevarla a la realidad. ¡Es una ilusión! La segunda mujer tampoco existe, por que ella es a la mujer que hoy por hoy ves, pero los sentimientos que habitan en ti probablemente tampoco te dejen verla como es en realidad. Te encuentras en un momento en el que eres muy sensible emocionalmente.

A decir verdad creo que incluso cuidaste de manera pretenciosa, el no destruir la imagen de la primera mujer y ahora te enfocas en materializar a la segunda. En realidad, nunca supiste con quien estabas, o simplemente no lograste ver a quien tenías enfrente.

Creamos la realidad en nuestra mente, de una manera tal, que incluso creamos a las personas que se transforman en nuestras parejas o amistades. Construimos en nuestra mente una ilusión de quiénes son, en lugar de verlas tal y como son en realidad.
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A la semana siguiente me han regalado un libro llamado ¿Por qué amamos? de Helen Fisher y me ha cautivado lo que dice, pues tal pareciera que la Sra. Fisher estuvo ese día en aquel café escuchando nuestra charla. Menciona este fenómeno de ilusión, que alude a que no nos querernos darnos cuenta de cómo son nuestros seres amados, e incluso afirma que cuidamos esa ilusión para que no se destruya. “Pero el amor es… sólo una ilusión”.

Una historia que uno construye en su mente sobre la otra persona, y uno es consiente todo el tiempo de que no es verdad. Por supuesto que lo sabe, aunque no lo creamos,  por eso siempre tiene cuidado de no destruir la ilusión. ¿En verdad el amor es una ilusión? Ilusión que cuidamos de manera calculadora, para ser felices, sin importar que el propio amor se pueda convertir en algo tan efímero que lo tenemos hoy y mañana simplemente no

Teresa Sanabria Fonseca

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