¿Amor o dependencia?

Valeria Sabater · 26 junio, 2014

¿Cuál es la frontera que marca la diferencia entre amor o dependencia? A veces cuesta un poco diferenciarlo, ya que en toda relación de pareja es habitual sentir cierto sentimiento de obsesión, de necesidad, de cercanía con la persona que amamos.

Pero todo tiene un límite y un equilibrio. Los espacios propios siempre son necesarios, al igual que la confianza, la comunicación y la empatía.

El problema empieza cuando aparecen pequeñas obsesiones o necesidades que son difíciles de satisfacer a cada momento. La obsesión por saber dónde está la otra persona, por saber qué piensa, qué siente, la ansiedad por tenerla controlada a través del móvil, del whatsapp, el miedo constante a ser abandonados…. ¿es esto quizá una enfermedad? Cuando el amor se transforma en obsesión y dependencia, ¿estamos quizá realmente enfermos?

Cuando nos preguntamos si es amor o dependencia lo que sentimos por una persona, tendríamos que analizar todas esas creencias que nos instan a dejar nuestra individualidad a un lado a favor de una relación amorosa

Expertos en relaciones de pareja como Walter Riso nos dicen que no, que no es una enfermedad, se trata de un término medio entre una adicción y un rasgo de personalidad particular. Una dimensión psicológica y comportamental muy difícil de superar o de afrontar.

A veces, ni siquiera la terapia puede ser útil. Podemos hablar irónicamente de mal de amores… aunque es algo mucho más serio, puesto que la adicción afectiva es la más difícil de superar.

Mano cogiendo un pétalo

 

Cuando el amor se transforma en adicción

Los expertos nos dicen que nadie está a salvo de sufrir este tipo de adicción. Puede que hayamos pasado por relaciones anteriores, que hayamos sufrido fracasos o separaciones acordadas donde no haya existido excesivo dolor. Hasta que un día, por una razón indeterminada, caemos en brazos de una relación que es completamente distinta. Que nos obsesiona y nos llena de miedos y ansiedad. La duda sobre si nuestra relación se basa en el amor o dependencia se hace presente.

Miedo a ser abandonados por la persona que amamos. Ansiedad ante la idea de no tenerlos a nuestro lado, una relación que llena toda nuestra mente y que gira completamente el motor de nuestra vida. Podemos ser nosotros los que caemos en este tipo de relación, o puede ocurrir sencillamente, que demos con una persona que presenta estos y otros rasgos aún más complejos. Más peligrosos.

En ocasiones, no es necesario tener un trastorno patológico o un perfil psicológico determinado para crear relaciones de dependencia con una persona. Aunque también hemos de tener en cuenta que hay perfiles con una marcada predisposición casi “preocupante” a la dependencia. Y es aquí donde pueden aparecer los verdaderos problemas.

Si te preguntas si es amor o dependencia lo que sientes por tu pareja, ten en cuenta que estos dos términos no son sinónimos entre sí, aunque así nos lo hayan hecho creer

Personas por lo general que presentan una baja autoestima y que llenan su mente de miedos, demostrando una desconfianza continua ante el otro creyendo que van a ser traicionados, abandonados o rechazados.  Dimensiones que a veces, pueden derivar en agresividad. Debemos tenerlo en cuenta para saber si nuestra relación es de amor o dependencia.

Relaciones más destructivas que constructivas

Pareja acercándose en un puente

 

Es necesario revisarse uno mismo cada día para darse cuenta en la situación en la que nos encontramos. Es muy común por ejemplo el “estar ciegamente enamorado/a”, y de pronto, percibir con un inquietud que uno está dejando de lado a la familia y a los amigos, que apenas tenemos vida social porque nos centramos exclusivamente en nuestra pareja, en su mundo, en sus necesidades…

Todo ello entra dentro del campo de la madurez emocional. Una persona madura, con autoestima y confianza en ella misma, no tiene por qué cercarnos con sus miedos y su control. La dependencia absoluta alza cercados a nuestro alrededor, barreras que no solo nos impiden movimientos, sino también espacio para nuestra mente, para nuestro crecimiento como personas individuales.

Lo esencial es que seamos capaces nosotros mismos de decirnos lo siguiente:

“Puedo vivir sin la otra persona. Puedo hacerlo porque amo mi vida y me amo a mi mismo/a, porque soy capaz de de valerme y me gusta como soy. Pero sin embargo, sabiendo esto, elijo también amar libremente al otro, para crecer con él/ella, para hacer una vida juntos…. pero no atados ni sometidos”

Hemos de cultivar un realismo afectivo, donde exista el autorrespeto y autocontrol, podemos dejarnos llevar libremente por las pasiones del amor, pero guardando siempre nuestra integridad. La otra persona debe darnos su confianza y espacio propio para crecer como personas, al igual que nosotros lo haremos con nuestra pareja.

Todos somos vulnerables en una relación de pareja. No hay nada más caótico que el amor, lo sabemos. Pero siempre es necesario el equilibrio, la autoestima y la autoconfianza. Una relación se construye día a día y momento a momento, no dejemos que sea al contrario… que nos vaya destruyendo.