Amores que siguen en nuestra memoria

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Sergio De Dios González el 12 febrero, 2015
Paula Aroca · 2 marzo, 2014

 

¿Alguna vez te preguntaste por qué te acuerdas más de algún amor que de otro? Han pasado muchos años, y sin embargo recuerdas ese primer beso, esa primera vez que se dieron la mano, y hasta te produce una sensación de calidez. Estamos acostumbrados a que los poetas escriban del tema

Pero, ¿Hay alguna explicación científica para esto? La ciencia nos explica que esto se debe más a la neurobiología que al trabajo laborioso de Cupido.

 

¿Qué es el amor?

 

Todos nos hemos sentido enamorados en un momento u otro. En este estado, experimentamos una sensación de bienestar y placer y hasta creemos que nada puede salir mal y que tenemos todas las de ganar. Por fin encontramos a esa persona que nos catapulta y nos potencia a nuevas experiencias…

A partir de varias investigaciones, se ha detectado que sentirse enamorado activa la sección del cerebro que libera dopamina. La dopamina es un neurotransmisor que produce sensación de placer. También aumentan los niveles de una hormona llamada Noradrenalina, que a su vez, producen efectos en el cuerpo, aumentando el ritmo cardíaco y la presión arterial.

Cuando estamos enamorados disminuye el nivel de serotonina, el  neurotransmisor que nos preserva de la sensación de inestabilidad. Al bajar su nivel, necesitamos agarrarnos más firmemente de aquellos elementos que nos permiten sentirnos estables, o sea, la persona amada. ¿Pero qué otras cosas producen estos efectos? ¡Las drogas! Estar enamorado es como ser un adicto. ¡Somos adictos a esa sensación de bienestar que sentimos!

 

Del amor y otros demonios

 

Varios investigadores han tomado diversas imágenes del cerebro en acción. Cuando conocemos a alguien, al sentir un gran amor por primera vez, se crea en el cerebro un recuerdo muy detallado que no se borra tan fácilmente. Este fenómeno es conocido como el “efecto primario”.

Estos recuerdos quedan bañados por sensaciones emocionales y psicológicas. Esto es tan así, que incluso muchos años después cuando se intenta recordar un primer beso, uno siente esa sensación de calidez y leve alegría que sintió en ese momento.

Estos recuerdo recargados de sensaciones, son conocidos en el mundo de la psicología como “recuerdos tipo flash”.

La neurobiología ha descubierto que aquellos eventos que son bañados por un gran caudal emocional, son fijados con mayor intensidad en la memoria. Para que esto se produzca, participan dos estructuras esenciales del cerebro: el hipocampo y la amígdala.

El neurobiólogo Antoine Bechara dice que cuando una relación termina se arma una contradicción en el cerebro, por un lado ésta ha finalizado, por el otro, el cerebro sigue produciendo descargas corporales e imágenes relativas a esa relación amorosa. Le llama a esto “conflicto cerebral”.

Cuando terminamos una relación creemos que al finalizar el duelo y encontrar otra pareja se termina el nexo afectivo. Sin embargo, muchas veces nos encontramos escuchando una canción y automáticamente volviendo a ese amor del pasado. ¿A qué se debe esto?

La amígdala y el hipocampo siguen realizando descargas ante estímulos que las activan. A esto se lo llama “marcador somático”: ciertas situaciones y eventos que disparan señales químicas a nuestro cuerpo. Esto no solo aplica al amor, aplica a todas las emociones, miedo, angustia, alegría, etc.

 

Pastillas para olvidar

 

La investigación y la ciencia no tienen límites. De hecho, ya existen posturas que plantean que si podemos deconstruir al amor de esta manera, también se podría hablar de “píldoras para olvidar”. Si el amor tiene que ver con neurotransmisores y hormonas, entonces se puede inhibir con las sustancias adecuadas.

¿Qué piensas de esto? ¿Llegará ese momento? ¿Será posible desligarnos de nuestros recuerdos amorosos? 

Imagen cortesía de Africa Studio