Ansiedad y depresión cuando "todo va bien"

02 Octubre, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga Angela Carrascoso Tobias
A veces, la ansiedad y la depresión irrumpen en la vida de las personas para hacer cambios importantes, incluso cuando parece que "todo va bien". ¿Por qué?

Muchas personas tienen el primer contacto con la ansiedad y depresión cuando “todo va bien”. Consideran que tienen estabilidad en muchos sentidos y, sin embargo, esta sintomatología irrumpe en su vida para remover lo establecido. Es común que se produzcan sentimientos de incredulidad y desconcierto: ¿por qué ahora que todo va bien?

En este artículo descubrirás que este inicio súbito de la sintomatología ansiosa y depresiva es algo más común de lo que parece y que, generalmente, obedece a razones relacionadas con la instigación de cambios importantes. Sigue leyendo y trata de escuchar tu propio mensaje.

Cuando la ansiedad y la depresión irrumpen en la vida

La sintomatología de la depresión y la ansiedad, muchas veces, aparece repentinamente en la vida de las personas que la padecen. Tanto es así que, el diagnóstico adecuado a menudo va precedido de un buen número de visitas médicas. La persona trata de dar una explicación médica a este sufrimiento y la medicina, en estos casos, se va quedando sin respuestas a nivel orgánico.

Diagnosticar los síntomas de depresión y ansiedad cuando “todo va bien” para el paciente se torna en asunto complejo, también para los profesionales de la salud. Muchos de estos síntomas son difusos y cubren un amplio espectro, sobre todo, cuando el trastorno tiene un inicio abrupto.

Por ejemplo, en ocasiones la ansiedad puede aparecer en forma de somatizaciones, como jaquecas, dolor de estómago o mareos. La sintomatología depresiva, de la misma forma, puede iniciarse con sensación de debilidad o enlentecimiento motor. Esta no tan conocida cara de los trastornos psicológicos puede demorar su diagnóstico y, por tanto también, su correcto tratamiento.

Mujer con ansiedad y dolor de cabeza

Ansiedad y depresión cuando “todo va bien”

La ansiedad y depresión cuando “todo va bien”, junto con esta difusión de síntomas, genera sentimientos de incredulidad hacia su diagnóstico real. En muchos casos, el sufrimiento de un ataque de pánico se confunde con los síntomas de un infarto, por ejemplo. Los sentimientos y sensaciones que se generan son tan intensos que las personas son incapaces de creer como tal cosa puede, de alguna forma, crearlos su propia mente.

Al recibir un diagnóstico psicológico, puede sentirse cierto alivio al no tratarse de una enfermedad orgánica. Sin embargo, posteriormente, puede producirse un vaivén de emociones entre creer y no querer creer. Este mecanismo de defensa se crea ante la incapacidad de asumir de forma repentina que es algo psicológico y, por tanto, la necesidad de excavar en los problemas enterrados en el subconsciente.

La ansiedad y la depresión cuando “todo va bien” exigen muchas veces cambios a posteriori. Cambios que ni siquiera se era del todo consciente que había que realizar. Y eso es algo difícil de asumir. De hecho, tener ansiedad cuando todo realmente va bien no es ansiedad, sino una respuesta normal a un estresor. La ansiedad aparece a pesar de no haber razones que lo expliquen en un primer momento.

¿Por qué tengo estos síntomas ahora que todo está bien?

Después de un período más o menos extenso según el caso, la persona recibe un diagnóstico relacionado con un trastorno psicológico que explica la sintomatología ansiosa o depresiva y es entonces cuando empiezan las preguntas acerca del origen de los mismos. A continuación, te mostramos algunos casos habituales que se producen en consulta.

  • Cuando logras lo que ansiabas y, sin embargo, te sientes vacío. A veces, se crean retos y expectativas acerca de conseguir un determinado trabajo, una relación afectiva u otro tipo de objetivos. Una vez logrado, se espera ese sentimiento de felicidad o plenitud por haber logrado aquello que tanto tiempo se ansió. Sin embargo, y de repente, empiezan a invadir las dudas: ¿es lo que realmente querías y cuáles son los objetivos vitales ahora? Una sensación ambivalente entre buscar algo nuevo e imponerse una plenitud que no llega y un trasfondo de sentimiento de vacío.
  • Realmente, no todo va bien. En ocasiones, las personas se convencen a sí mismos de que algo va bien cuando en realidad les daña de alguna forma. Por ejemplo, es habitual que en las personalidades dependientes se siga con parejas dañinas, autoconvenciéndose de que no lo son. Sin embargo, la ansiedad y la depresión llegan para decirte que no es así de una forma muy contundente y difícil para hacer oídos sordos.
  • “El pasado no pisado”. Las heridas emocionales producidas por el trauma, en muchos casos, se encuentran encapsuladas en un olvido que trata de proteger la psique de situaciones potencialmente dañinas. Pero, la ansiedad y la depresión, precisamente, cuando “todo va bien” tratan de aprovechar esta calma presente para poder abordarlo. Dicho de otra forma, tu mente de forma sabia busca un momento de estabilidad para curar aquellas heridas pasadas, ahora que sí tienes margen para hacerlo.
Hombre sentado en el sofá

Ansiedad y depresión cuando “todo va bien”: ¿estás seguro?

Es habitual que la ansiedad y la depresión, cuando “todo va bien” para el paciente, tengan un inicio súbito e intenso. En ocasiones, la sintomatología relacionada con las somatizaciones conduce a la búsqueda de una enfermedad a nivel orgánico, lo que puede conducir a que se realice un diagnóstico y tratamiento tardíos.

De hecho, esta intensidad y la ausencia de estresores evidentes crea un impulso de negación hacia una explicación psicológica. Esto se debe a que la mente ha creado mecanismos de defensa para no desenterrar conflictos latentes que podrían dañarnos. Sin embargo, la ansiedad y depresión cuando “todo va bien” precisamente pueden buscar ese momento de calma en el que tenemos los suficientes recursos para hacer frente a esos conflictos.

La aparición de estos síntomas en ese momento concreto de calma puede relacionarse con la consecución y renovación de objetivos vitales. De la misma forma, estos síntomas pueden intentar desenmascarar ciertas realidades dañinas, rompiendo con el autoconvencimiento de que “todo va bien”. Por último, es habitual que también se produzcan estos síntomas a consecuencia de ciertas vivencias traumáticas en el pasado.

De cualquier forma, la mente humana es capaz de olvidar y recordar conflictos para mantener un equilibrio. Siempre tratará de protegernos de aquello que hemos sufrido. Bien, escondiéndolos cuando no tenemos recursos suficientes o bien haciendo que los afrontemos con una notoria fortaleza. En la ansiedad y depresión cuando “todo va bien”, parte de la lucha se acaba cuando se decide dejar de afirmarse en ello y se escucha el mensaje.