Aplanar la curva del coronavirus: una responsabilidad de todos

19 marzo, 2020
Este artículo fue redactado y avalado por la psicóloga Valeria Sabater
El comportamiento individual va a ser crucial para controlar la propagación de la COVID-19. Aplanar la curva del coronavirus implica que el número de infectados no supere nunca esa línea de respuesta efectiva que pueden darnos desde los hospitales.

Desde que el pasado miércoles 11 de marzo el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, declarara al COVID-19 como pandemia, pocas cosas han cambiado. Seguimos intentando contener el avance de la enfermedad, las instituciones médicas intentan dar con una vacuna y a la población, se nos insta a algo muy concreto y decisivo: aplanar la curva del coronavirus.

Ahora bien ¿en qué consiste realmente este objetivo? A grandes rasgos, esta gráfica apela a la responsabilidad ciudadana. Implica cuidar de nuestro comportamiento y medidas de seguridad para contener el virus. Y no solo por nosotros mismos. También por los demás y concretamente por esa población más vulnerable donde se concentra el número de víctimas: nuestros mayores.

Los ministros de Sanidad de varios países, así como los representantes de los Centros de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias, nos señalan que el objetivo es reducir el número de infectados para evitar así el colapso de los hospitales. Italia se enfrenta ahora mismo a una saturación desmedida y por la cual se hallan en un estado de emergencia sin precedentes.

El objetivo es claro y podemos conseguirlo: debemos ser responsables de nosotros mismos. Hay que seguir las indicaciones y aplanar la curva del coronavirus para que esta situación, sea más manejable.

Gráfico representando la necesidad de aplanar la curva del coronavirus

¿Cómo podemos aplanar la curva del coronavirus?

Hay una realidad evidente: a día de hoy no tenemos ninguna vacuna para el COVID-19. No hay medios para tratar la enfermedad y según la OMS, la tasa de contagio es de 1,4 a 2,5. Es decir, cada persona infectada puede a su vez infectar entre 2 y 3 personas. Una meta sería, por tanto, reducir ese número.

En una situación de epidemia o pandemia, como en la que estamos actualmente, es vital detener la propagación y para alcanzar tal propósito, todos somos responsables.

No es ni mucho menos una tarea exclusiva de las instituciones sanitarias. Porque los contagios seguirán dándose, pero si se mitiga el avance y bajamos el pico diario de infección, todo esto será mucho más manejable.

Analicemos por tanto cómo lograr aplanar la curva del coronavirus.

¿Qué me dicen exactamente ese gráfico?

Lo que debemos observar en primer lugar es la línea discontinua horizontal del gráfico epidémico: representa la capacidad de respuesta del sistema sanitario. Por tanto, la curva de infectados no debe superar esa línea; esa frontera en la que los estados están en condiciones de dar una atención médica rápida y adecuada a los enfermos.

Para entenderlo aún mejor basta con visualizar durante un instante un metro en hora punta. Hay veces en que los vagones van tan llenos que es imposible que entren más viajeros. El servicio de metro no puede dar respuesta y las personas deben quedarse en el andén.

Esto mismo es lo que puede suceder en el sistema sanitario: si el número de infectados superar las capacidades de los hospitales, no se les podrá dar una atención adecuada.

La meta es estar siempre por debajo del umbral de saturación. De este modo, el impacto del coronavirus será menos virulento y la situación mucho más abordable.

Chica ante un tren representando la necesidad de aplanar la curva del coronavirus

¿Cuál es el origen de esta gráfica?

La necesidad de aplanar la curva del coronavirus partió de un estudio reciente publicado en la revista científica The Lancet, por parte del doctor Roy Anderson.

La experiencia de lo ocurrido en China nos da cierta ventaja para aplicar mecanismos de contención, prevención y acción semejantes. Porque la realidad es evidente: ellos han logrado contener el avance del coronavirus y, a día de hoy, el número de infectados no sobrepasa la decena de casos diarios, teniendo en cuenta el grueso poblacional de China.

Ahora bien, hay algo que tenemos claro: China se rige por unos parámetros autoritarios. En estados democráticos como Europa, por ejemplo, nos puede costar un poco más llevar a cabo ciertas medidas. No obstante, hay algo que puede y debe distinguirlos: nuestra responsabilidad individual más allá de lo que marquen las pautas gubernamentales.

Todos somos responsables: aplanar la curva del coronavirus está en nuestras manos

Aplanar la curva del coronavirus está en nuestras manos y nunca mejor dicho. Ahora bien, más allá de la clásica medida de la higiene, del lavado de manos o la distancia prudencial entre nosotros, hay otros escenarios.

La responsabilidad cívica implica, por ejemplo, maximizar el cuidado de la población de riesgo. Si tenemos personas mayores con patologías, cuidemos de ellas.

Está en nuestra cultura ser cercanos, abrazar, dar dos besos, reunirnos, socializar, lo sabemos… Pero es momento de extremar medidas, de prevenir para salvaguardar, de contenernos para lograr que esta pandemia sea manejable y superable. El COVID-19 ha infectado en poco más de dos meses a más de 114 000 personas y hemos perdido a más de 4000. 

Tengámoslo en cuenta, cuanto más lento se propague este virus, mejor lo afrontará nuestro sistema de salud. Confiemos en nuestros grandes profesionales sanitarios, pero por encima de todo, apelemos a nuestra responsabilidad, madurez y sentido cívico. Son tiempos de incertidumbre y es momento de sacar lo mejor de nosotros mismos. Podemos hacerlo.