Apraxia constructiva: ¡no puedo hacer puzles!

10 Septiembre, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga Valeria Sabater
Dificultad para completar un puzle, hacer maquetas, orientarse con un mapa o incluso para abrocharse los botones de una camisa... Existe una condición neurológica muy particular que nos limita en muchas de esas tareas cotidianas. Hablamos de la apraxia constructiva.

Hacer puzles es una de las aficiones más comunes entre miles de personas. No importa la edad, no importa el momento, siempre es buena ocasión para pasar unas horas completando uno de esos desafíos mentales tan interesantes. No obstante, hay personas que evitan las tareas de construcción y la razón de ello está en un tipo de déficit poco conocido: la apraxia constructiva.

Estamos ante un tipo de alteración neurológica muy particular y también difusa que puede manifestarse de múltiples formas. Problemas para montar un mueble, para orientarse por una ciudad nueva, para localizar un producto concreto en el estante de un supermercado… Son muchas las limitaciones que pueden aparecer cuando alguien padece esta condición.

No obstante, eso sí, casi los casos de apraxia constructiva surgen como resultado de una lesión cerebral. Son trastornos visoconstrutivos que pueden cambiar bastante la vida de un paciente de un día para otro. Ejemplo de ello es ser incapaces de volver a conducir o tener ciertos problemas a la hora de realizar tareas como abrocharse una camisa o atarse un zapato.

Lo analizamos.

Puzle esférico para representar el problema de la apraxia constructiva

Apraxia constructiva ¿en qué consiste?

La apraxia constructiva fue descrita por primera vez a principios del siglo XX. Fue el neuropsiquiatra Karl Kleist quien habló de ella en 1907, definiéndola como una alteración neurológica en la que las personas perdían la capacidad de ensamblar, construir o dibujar. En esencia, toda tarea que implicara combinar la planificación con la ejecución de actos motores.

La verdad es que no siempre somos conscientes de la gran complejidad neurológica que existe en procesos tan comunes como puede ser abrocharse un botón. Algo así requiere un tipo de planificación previa que el cerebro ya ha automatizado desde la infancia. Implica procesos tales como la orientación, la coordinación, una adecuada motricidad fina, etc.

Lo mismo sucede al montar un simple puzle. El razonamiento perceptivo y visoespacial que demanda (además de la consabida paciencia) exige a nuestro cerebro un sinfín de sinapsis, de procesos y de recursos cognitivos de los que debemos sentirnos afortunados. Las habilidades visoespaciales están, en cierto modo, infravaloradas. Sin embargo, son el motor de las pequeñas cosas, de actos cotidianos que nos dan autonomía.

Por ello, cuando alguien sufre una lesión y desarrolla una apraxia constructiva suele vivirlo con cierto impacto. 

¿Cómo se manifiesta la apraxia constructiva?

La apraxia constructiva no se aprecia a simple vista. No hay alteraciones en el lenguaje, en la comprensión ni tampoco en el funcionamiento básico para desplazarse, alimentarse o incluso para desenvolverse en muchos ámbitos laborales. Por ello, en ocasiones, podemos tener pacientes integrados en su cotidianidad con limitaciones muy concretas. Son las siguientes:

  • Problemas de orientación.
  • Dificultades para dibujar o para copiar un dibujo a partir de un modelo.
  • Serias dificultades para montar objetos: maquetas, puzles, muebles…
  • Puede manifestarse también limitaciones para vestirse o desvertirse (abrochar botones, cremalleras, hebillas, cordones…).
  • No pueden conducir un coche.

¿Cómo se diagnostica?

Por lo general, es un neurólogo o neuropsicólogo el que lleva a cabo las correspondientes pruebas diagnósticas. Para esta misión, los instrumentos que más emplean son los siguientes:

  • La figura compleja de Rey. Suele ser la más utilizada, sirve para evaluar el alcance de lesiones cerebrales, así como de diversos problemas cognitivos. Busca conocer cómo es la organización perceptual del paciente, así como su memoria visual y resolución cognitiva.
  • Protocolo CERAD. Se basa en la copia de cuatro figuras: círculo, rombo, rectángulos superpuestos y cubos.
  • Test Barcelona. Plantea tareas constructivas basadas en órdenes verbales y también en copias de dibujos.
  • Prueba GERMCIDE. Copia de bucles y gráficas.
  • Test CAMDEX. Se realiza mediante la copia de un reloj y la copia de hexágonos.

¿A qué se debe la apraxia constructiva?

Tal y como hemos señalado, la apraxia constructiva tiene como origen una lesión (accidente cerebrovascular, traumatismo craneoencefálico, derrame o isquemia cerebral). No es por tanto algo congénito ni resultado del envejecimiento.

Esas lesiones se centran en áreas como el hemisferio derecho y, en concreto, en los lóbulos parietal y occipital. Asimismo, cabe señalar que también pueden presentarse diversos grados en la afectación de la lesión:

  • Enlentecimiento. Las tareas de copia de dibujos o de construcción y montaje llegan a realizarse pero con gran lentitud.
  • En el segundo grado, ya se evidencia cierta dificultad para dibujar y aplicar perspectivas, ángulos, volúmenes…
  • En el tercer grado, la persona se ve incapaz de de resolver puzles, tiene problemas de orientación y no puede ni copiar figuras simples como cuadrados o círculos.
  • En el cuarto grado la persona no puede ni trazar garabatos, presenta problemas para vestirse, orientarse, etc.
Persona con el cerebro iluminado simbolizando el efecto de la apraxia constructiva

¿Cómo se trata este tipo de apraxia?

Puesto que el origen de la apraxia constructiva es una lesión -bien por un traumatismo o por un accidente cerebrovascular-, la rehabilitación neurológica tiene un peso crucial en la recuperación. Ahora, ¿cómo hacerla? Partiendo siempre de las necesidades particulares del paciente y de la afectación de esa lesión.

Por lo general, es muy adecuada la práctica la copia de patrones (series de figuras, como triángulos, círculos, bucles…). Asimismo, también se usan puzles de diferente complejidad, así como el entrenamiento en habilidades básicas como vestirse, desvertirse, tareas de orientación, ejercicios de coordinación motora, etc.

Cabe señalar que no siempre se observan grandes avances. En ocasiones, tenemos lesiones de elevada gravedad en las cuales es importante atender también el aspecto psicológico y emocional para que el paciente se adapte a esa nueva realidad. Son circunstancias muy particulares en la que es básico una atención integral para lograr, en la medida de lo posible, una mejora en la calidad de vida de la persona.

  • Ardila, A. (2015). Historia y Clasificación de las Apraxias. Revista Neuropsicología, Neuropsiquiatría y Neurociencias, 15 (1), 109-118.
  • Gil, (2007). Neuropsicología. Barcelona: Elsevier Masson.
  • Kolb, & Whishaw, I.Q. (2006). Neuropsicología Humana. Madrid: Editorial Médica Panamericana