Aprendizaje social, la interesante teoría de Albert Bandura

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Gema Sánchez Cuevas el 21 octubre, 2018
Valeria Sabater · 21 julio, 2017
Los comportamientos agresivos en los niños, tienen a menudo su origen en el aprendizaje social. Fue Albert Bandura quien introdujo esta teoría, demostrándonos la importancia de la observación y la imitación.

¿Cómo aprendemos las personas? Comprender qué mecanismos, engranajes y complejas sutilezas ponen en marcha un comportamiento o habilidad ha sido siempre uno de los objetivos de la psicología. Albert Bandura fue quien introdujo la teoría del aprendizaje social en este campo, dando así un salto cualitativo para hablarnos por primera vez de esa interacción entre la mente del aprendiz y su entorno.

Hemos de admitirlo, a la mayoría de nosotros se nos escapa cómo y de qué manera aprenden nuestros niños determinadas cosas. Hay quien sigue viendo la enseñanza o la adquisición de una determinada habilidad como el resultado del clásico enfoque conductista, algo a base imitaciones, de condicionamientos y refuerzos positivos o negativos que asientan o corrigen un concepto o una conducta.

“El aprendizaje es bidireccional: nosotros aprendemos del entorno, y el entorno aprende y se modifica gracias a nuestras acciones”

-Albert Bandura-

Sin embargo, nada es tan intrincado, complejo y a la vez fascinante que la mente de un aprendiz, que el cerebro de un niño o la propia disposición de un adulto a la hora de generar un comportamiento o de adquirir un aprendizaje determinado. Porque ninguno de nosotros somos una simple caja vacía que llenar a base de presiones externas y condicionamientos.

Las personas observamos, imitamos, nos desenvolvemos en un medio social concreto y a su vez disponemos de determinados estados mentales que propician o dificultan el aprendizaje. Albert Bandura, psicólogo canadiense y profesor de la Universidad Stanford, abordó todas estas cuestiones para formular la que hoy conocemos como Teoría del Aprendizaje Social.

Se trata de un enfoque donde lo conductual y lo cognitivo encuentran también su punto de perfecta confluencia para poder comprender en profundidad nuestro propio comportamiento.

Albert Bandura y el aprendizaje social

¿Qué nos dice la Teoría del Aprendizaje social?

La teoría del aprendizaje social de Bandura se la conoce también como aprendizaje por observación o modelado. Para ponernos un poco más en contexto cabe recordar que estamos en los años 60.

  • En esta época, el peso del conductismo seguía teniendo su especial relevancia, ahí donde el aprendizaje se concebía más bien como un simple envío de paquetes de información entre un experto y un aprendiz. Uno enviaba y el otro recibía, el experto era el núcleo activo y el aprendiz el núcleo pasivo.
  • Albert Bandura, por su parte, centraba el foco de su interés y de sus estudios más allá de ese reduccionismo conductista. Fue él una de las primeras figuras en poner su atención en el campo de lo social, al igual que lo hizo el propio Lev Vygotsky con su teoría Sociocultural.

Así, algo que el reputado psicólogo canandiense tenía muy claro es que había niños que asumían determinados aprendizajes de forma rápida sin pasar por la clásica etapa de ensayo-error. Si esto era así era por algo muy sencillo y evidente: por la observación y su entorno social.

De hecho, algo que demostró en Bandura en estudios como el publicado en el Journal of communication, es que la propia agresividad y la violencia también tienen un claro componente social e incluso imitativo.

El muñeco Bodo

El experimento del muñeco Bodo es uno de los más conocidos en el campo de la psicología. A lo largo de 1961 y 1963 Bandura y su equipo buscaron demostrar la importancia del aprendizaje observacional en los niños.

Así, y dentro de este enfoque, se evidenció además cómo la imitación de un modelo -un adulto-, tiene en los pequeños mucha más relevancia que el simple hecho de ofrecer o quitar un refuerzo para asentar una conducta, un aprendizaje.

Experimento de Albert Bandura simbolizando el aprendizaje social

  • En el experimento participaron niños de entre 3 y 6 años que asistían a la guardería de la Universidad de Stanford. La escena en sí no podía ser más impactante. En una sala repleta de juguetes, un adulto golpeaba con un mazo a un muñeco de grandes dimensiones ante la mirada de un grupo de niños. En otro grupo experimental, el adulto representaba a un modelo no agresivo y para un tercer grupo la agresividad iba acompañada también con insultos hacia el muñeco Bodo.
  • Los resultados no pudieron ser más claros: la mayoría de los pequeños expuestos al modelo agresivo eran más propensos a actuar de manera físicamente agresiva que aquellos que no estaban expuestos a dicho modelo.

Por otro lado, algo que también pudo demostrar Albert Bandura con este experimento es que existen 3 formas básicas de aprendizaje observacional:

  • A través de un modelo en vivo, como es el caso de una persona real que realiza un comportamiento.
  • A través de una instrucción verbal, la cual implica contar detalles y descripciones de un comportamiento.
  • El tercero hace referencia a un modo simbólico, como pueden ser los personajes ficticios de un libro, un cómic, de una película o incluso de una persona real cuyo comportamiento trasciende a través de los medios.

Procesos que median en el Aprendizaje Social

La Teoría del Aprendizaje social se describe a menudo como un “puente” entre la teoría del aprendizaje tradicional (es decir, el conductismo) y el enfoque cognitivo.

Bandura, a diferencia de Skinner, siempre dio una importancia clave a los factores mentales (cognitivos) en el aprendizaje, definiendo a los “aprendices”como sujetos activos a la hora de procesar la información y de valorar la relación entre su comportamiento y las posibles consecuencias.

“Las personas que tienen una baja autoconfianza piensan que sus logros son debidos a factores externos, más que en sus propias competencias o habilidades”

-Albert Bandura-

Por tanto, no debemos caer en el error de pensar que las personas imitamos todo aquello que vemos, y que absolutamente todos los niños van a llevar a cabo conductas agresivas por el simple hecho de ver escenas violentas en casa o en la televisión.

Hay pensamientos antes de la imitación y hay mediadores que propiciarán la propia imitación o una respuesta determinada alternativa. Estos serían algunos de esos mediadores:

El ambiente

Nuestra sociedad no es semejante, ni igualitaria ni homogénea, sino que está construida y produce a su vez los más variados ambientes y escenarios. Los hay más propicios, más favorecedores y los hay más opresivos. Pongamos un ejemplo. Carlos tiene 11 años y este año tiene un nuevo profesor de música que les está enseñando a tocar el violín.

Durante los primeros días se sentía fascinado por ese instrumento, quería tener uno, aprender mucho más… Sin embargo, cuando llegó a casa, a su hogar desestructurado y poco facilitador, su padre le quitó rápidamente la idea de la cabeza. “Eso son tonterías”, le gritó. Desde entonces, Carlos ha dejado de tener interés por el violín.

Niña imitando a su madre simbolizando el aprendizaje social

Atención o aprendizaje vicario

Para que un comportamiento sea imitado tiene que captar nuestra atención, despertar de alguna manera nuestro interés y el de nuestras neuronas espejo. En nuestro día a día todos observamos muchos comportamientos, sin embargo, no son dignos de nuestro interés…

Asimismo, cabe destacar que dentro del aprendizaje social, Bandura dio especial importancia al aprendizaje vicario, es decir, la capacidad que tenemos las personas de obtener enseñanzas a partir de la observación de aquello que hacen otros. 

Motivación y autoeficacia

La motivación es el motor, es la voluntad de realizar un comportamiento determinado que vemos en otros.

  • Ahora bien, en este punto tenemos que hablar también del aprendizaje vicario. Porque según Bandura, no basta solo con “observar” lo que otros hacen, sino ver también qué recompensas o qué consecuencias obtienen los demás por ese comportamiento determinado.
  • Si las recompensas percibidas compensan los costos percibidos (si los hay) entonces el comportamiento será imitado por el observador. En cambio, si el refuerzo vicario no es visto como suficientemente importante para el observador, entonces no imitará ese comportamiento.
  • Asimismo y dentro de la motivación también es clave la propia autoeficacia. Tal y como demostró el propio Bandura en un estudio, a la hora de realizar algo las personas valoramos si somos capaces de llevar a cabo esa tarea con éxito. Si no hemos sufrido experiencias aversivas previas y si nos sentimos competentes, la motivación será mayor.
rostros comunicados por bombilla simbolizando el aprendizaje social

Para concluir, la Teoría del Aprendizaje Social fue uno de los saltos cualitativos más interesantes en el campo de la psicología. Tanto es así, que no nos equivocamos al decir que Albert Bandura sigue siendo a sus 91 años, una de las personalidades de este campo más apreciadas, valoradas y condecoradas.

Gracias a él, entendemos un poco más la manera en que adquirimos conocimientos y generamos determinadas conductas, ahí donde lo externo, lo social, se relaciona con nuestros procesos internos, lo cognitivo, y donde a su vez, también nosotros servimos de modelo para otras personas de nuestro entorno, muchas veces sin darnos cuenta.

 

  • Bandura, A. (1978). Autoeficacia: hacia una teoría unificadora del cambio de comportamiento. Avances en la investigación y terapia del comportamiento , 1 (4), 139–161. https://doi.org/10.1016/0146-6402(78)90002-4
  • Bandura, Albert, (1987) "Teoría del Aprendizaje Social", Espasa Libros
  • Bandura, Albert y Walters, Ruchards, (2004) "Aprendizaje Social y desarrollo de la personalidad", Paidós.
  • Bandura, A. (2012). Teoría cognitiva social. En el Manual de teorías de la psicología social: Volumen 1 (pp. 349–374). SAGE Publications Inc. https://doi.org/10.4135/9781446249215.n18