El árbol genealógico: una herramienta de crecimiento y sanación

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Sergio De Dios González el 1 agosto, 2017
Irati Novella · 1 agosto, 2017

Un árbol genealógico es algo más que un dibujo y un cúmulo de datos, fechas e historias familiares. Puede ser una herramienta muy poderosa para entender y sanar las circunstancias y problemas de una persona.

Quizás está lejos de ser una herramienta de curación, como algunos defienden. Sin embargo, lo cierto es que puede proporcionarnos una valiosa información sobre nuestro origen y explicarnos de alguna manera de dónde venimos. Algunas corrientes incluso se atreven a afirmar que a través del conocimiento del árbol genealógico podemos descubrir cómo el inconsciente familiar interactúa con el inconsciente personal.

“Si uno no sabe su historia, no sabe nada: es como ser una hoja y no saber que forma parte del árbol”

-Michael Crichton-

Un poco de historia…

Fue en los años 60 cuando surgieron en Europa una serie de psicoanalistas para los cuales la terapia se centraba en la toma de conciencia sobre la repetición de conflictos y dificultades dentro del seno familiar. En su planteamiento terapéutico incluían un enfoque transgeneracional.

En los años 70 nace la “psicogenealogía”. Este es un método de psicoanálisis donde se hace hincapié en la relación del origen de los problemas de la persona con situaciones no resueltas por sus antepasados. La psicogenealogía considera que simplemente con tomar conciencia de estos problemas se produce la liberación o resolución de los mismos. Dentro de la psicogenealogía podemos encontrar a Anne Schützenberger, Didier Dumas, Jodorowsky, Bert Hellinger…

En los últimos treinta años, dentro del campo psicoterapéutico se ha vuelto a revalorizar el concepto de “inconsciente familiar”. Se han vuelto a considerar antiguos pensamientos filosóficos orientales en los que se subrayaba la influencia que nuestros antepasados podrían tener sobre nuestras vidas o la fuerza de determinadas personas de la red familiar. Actualmente el árbol genealógico se utiliza, y forma parte de la historia clínica, como herramienta en múltiples disciplinas: psicoterapia, psiquiatría, medicina, trabajo social, educación…

“La psicogenealogía parte de la premisa de que determinados comportamientos inconscientes se transmiten de generación en generación e impiden al sujeto autorrealizarse, por lo que para que un individuo tome consciencia de ellos y se pueda desvincular de los mismos es necesario que estudie su árbol genealógico”.

Recuerdos en forma de cartas y fotografías

¿Por qué hacer un árbol genealógico?

Elaborar un árbol genealógico puede llegar a ser una actividad muy placentera: descubrir quiénes somos y de dónde venimos. Investigar quienes fueron nuestros antepasados, conocer su procedencia, a qué se dedicaron… Esta actividad que puede llegar a ser un bonito pasatiempo. Además, constituye toda una fuente de estudios llamada genealogía.

En lo que respecta a la elaboración y el estudio de nuestro árbol genealógico, nos puede ayudar en muchos aspectos tales como:

  • Transformar la manera de ver y entender a nuestra familia.
  • Elaborar duelos que quizá no pudimos hacer en su momento.
  • Conocer una parte de nuestros antecedentes médicos observando las enfermedades que hayan padecido nuestros antepasados.
  • Observar gráficamente si nuestras creencias, miedos y bloqueos están relacionados con las dinámicas familiares y con las herencias transgeneracionales.
  • Conectar con nuestra espiritualidad. Cuando conoces y comprendes tu propio pasado, potencias tu enraizamiento a la vez que conectas con algo más grande. Al sentir que formamos parte de una cadena nos hacemos más conscientes de lo pequeños que somos.
  • Acceder a informaciones que a nivel consciente no podemos ver y sin embargo a nivel inconsciente pueden seguir manifestándose.

 “Quien olvida su historia está condenado a repetirla”

–Marco Tulio Cicerón-

¿Cómo se elabora un árbol genealógico?

Para elaborar un árbol genealógico podemos comenzar a recopilar datos preguntando y entrevistando a nuestros familiares. Después podemos seguir revisando documentos, fotografías, cuadros, registros civiles, hemerotecas con archivos históricos, Internet, etc.

Los datos que podemos ir buscando y anotando en el árbol son los siguientes:

  • Nombres y apellidos.
  • Fechas importantes: nacimientos, matrimonios, fallecimientos, migraciones…
  • Causas o circunstancias de los fallecimientos.
  • Las profesiones.
  • Cómo eran las relaciones entre los diferentes miembros de la familia (rivalidades, amistades, privilegios…)
  • Por qué cualidades destacaban nuestros antepasados
  • Acontecimientos significativos: minusvalías, historias de amor paralelas, anécdotas de distintos tipos…
  • Los síntomas y enfermedades más importantes de los miembros del árbol genealógico.

“Los duelos no hechos, las lágrimas no derramadas, los secretos de familia, las identificaciones inconscientes y lealtades familiares invisibles pasean sobre los hijos y los descendientes. Lo que no se expresa con palabras se expresa con dolores” 

-Anne Ancelin Schützenberger-

Dibujo de un árbol genealógico

Una vez que tenemos el árbol, ¿cómo lo interpretamos?

Interpretar un árbol genealógico significa hacer un “análisis transgeneracional”. Mediante este análisis podemos identificar conflictos no resueltos, duelos no elaborados, patrones de comportamiento… El asunto clave en la interpretación del árbol genealógico es “tomar conciencia” y el identificar posibles “programas”. Para ello puede ser enormemente productivo realizar esta tarea en colaboración con alguien.

 “Tener un árbol genealógico y no estudiarlo es como tener un mapa del tesoro y no ir a por él”

-Alejandro Jodorowsky-

Es complicado que el árbol genealógico nos dé una respuesta sin antes haber generado una pregunta; sin embargo, en muchas ocasiones la curiosidad puede producir ambos fenómenos (pregunta y respuesta) de manera simultánea. Lo habitual es que se elabore o se consulte un árbol genealógico cuando se tienen ciertas inquietudes sobre distintos temas (emociones, circunstancias, bloqueos, enfermedades…).

Es decir, es bueno analizar el árbol haciendo preguntas concretas. El ir obteniendo las respuestas y descubriendo sus enlaces puede ser un trabajo profundo, a la vez que apasionante. Un auténtico proceso de desarrollo personal. Con él podremos responder a una pregunta fundamental: ¿de dónde venimos y cómo nos condiciona?

“Las raíces de una persona no son objetos físicos que se agarran a la tierra como las de los árboles. Las raíces se llevan dentro. Son los tentáculos que se extienden a lo largo de nuestras terminaciones nerviosas y nos mantienen enteros. Van contigo a donde tu vas, vivas donde vivas”

–Luz Gabás-

En definitiva, la elaboración y estudio de un árbol genealógico puede resultar una actividad apasionante que todos podemos hacer en algún momento de nuestras vidas. Según los expertos, su visión y comprensión ya de por sí resulta sanadora, más allá de lo que podamos hacer con esa información después. Entonces, ¿por qué no probar?

“Nadie existe solo, nadie vive solo. Todos somos lo que somos porque otros fueron lo que fueron”

-Julio Medem-