Aseo de la casa, aseo de las emociones

23 julio, 2019
Este artículo fue redactado y avalado por la psicóloga Valeria Sabater
La limpieza de nuestras emociones es igual de importante que el aseo del hogar. Debemos acostumbrarnos a ventilar espacios, dejar ir lo que ya no sirve, a establecer rutinas donde ordenar necesidades para ganar así en bienestar psicológico.

Al igual que acumulamos el desorden en nuestra casa, en armarios, sótanos y rincones, también acumulamos equipaje emocional en nuestro ser interno. Es ahí donde se arremolinan dolores, decepciones, frustraciones y otros sentimientos que quitan impulso a la vida. De algún modo, el aseo de las emociones es sin duda tan necesario como el aseo de la casa, algo que realizar de forma periódica.

En los últimos años y como bien sabemos, figuras como Marie Kondo nos han enseñado que el arte de ordenar el hogar, nos obliga también a realizar determinados ajustes en la propia vida. Una casa no deja de ser un reflejo de aquellos que la habitan. En ella no se solo se contienen objetos. Gran parte de lo que acumulamos en nuestros armarios y estanterías tiene también un componente emocional, un pasado, una historia.

La limpieza de un hogar o mejor dicho, ordenar nuestros espacios vitales, es según Marie Kondo, algo que deberíamos hacer en soledad. Nadie puede interferir en la decisión sobre si desprendernos o conservar determinadas cosas. Hay que realizar esta tarea con la mente despejada para tomar contacto con nosotros mismos y reordenar así, esos espacios internos donde suelen quedar encalladas realidades que a menudo, nos hacen infelices.

“Cuando organizas tu espacio por completo trasformas el escenario que te rodea. El cambio es tan profundo que sentirás que vives en un mundo totalmente distinto”

-María Gallay-

Mujer meditando para dar aseo a sus emociones

El aseo de las emociones es como el aseo del hogar

El aseo del hogar es algo más que una tarea rutinaria donde limitarnos ordenar, a quitar suciedad, a ventilar espacios. Es higienizar ese escenario donde hacemos vida, es oxigenarlo y situar objetos en determinados lugares para darnos bienestar y felicidad. No podemos olvidar que tal y como nos señala la filosofía del feng shui, todos los elementos de un hogar, bien dispuestos, contribuyen a potenciar o no nuestra positividad y equilibrio.

Algo tan simple como permitir que la luz entre por las ventanas, produce sin duda otro estado en las personas que habitan un espacio. Así, en nuestro interior, en nuestro mundo psicológico, ocurre casi lo mismo. El aseo de las emociones implica también oxigenar, abrir ventanas y dejar ir lo que no ayuda, lo que duele o no sirve. Veamos ahora qué claves nos pueden ayudar a lograrlo teniendo en cuenta la similitud con el aseo de un hogar.

Apegos, los justos

Algo que nos suele recordar Marie Kondo es que si hay algo que no has usado en seis meses es probable que no lo vuelvas a utilizar jamás. En nuestra vida sucede algo muy parecido, un aspecto que también requiere de un aseo emocional. En ocasiones nos aferramos a determinadas personas, ideales o creencias que no nos benefician en nada. Son esos apegos que nos vuelven dependientes, que nos hieren y aún así, nos da tanto miedo desprendernos de ellos.

Reflexionemos sobre este tema y tengámoslo en cuenta: si algo o alguien nos ofrece más sufrimiento que calma, será el momento de tomar una decisión.

No hay que llenar los espacios vacíos con lo primero que encontremos

Admitámoslo, muchos lo hacemos. Cuando vemos un espacio vacío en casa tendemos a buscar algo para ocuparlo: un mueble, un revistero, una figura, un perchero, un jarrón… ¿Qué tiene de malo dejar ese lugar tal y como está? En nuestros universos emocionales sucede lo mismo, en ocasiones, tendemos a llenar nuestros vacíos con la primera relación que se nos presenta, con quien pasa por delante y nos dice una palabra amable.

No es lo adecuado. Los espacios vacíos no se llenan de forma arbitraria. En ocasiones dentro de la psicología del aseo emocional, se nos dice que es mejor llenarlos de amor propio y no de amor del malo, de ese que viene de fuera y que en ocasiones, deja nuestro corazón en completo desorden.

Mujer reflexionando sobre la importancia de dar aseo a las emociones

La rutina en el aseo emocional, como en la del hogar, será tu mejor aliada

Hay quien lleva a cabo una firme rutina en el aseo del hogar. Por ejemplo, los lunes y miércoles se hace limpieza a fondo. Las sábanas se cambian los domingos. Las alfombras y moquetas se limpian los jueves. Este tipo de normas nos ayudan a tener la casa ordenada, en buen estado y como a nosotros nos gusta.

En materia de emociones debemos hacer lo mismo. No nos costaría nada establecer cada día, una hora para nosotros mismos con un único fin: meditar, pensar en nuestras necesidades, tomar decisiones, indagar en qué nos molesta, qué nos duele y qué nos ilusiona.

A su vez, aseo emocional es también dedicarnos tiempo para oxigenar espacios internos a través del placer, de esas aficiones que tanto nos gustan. Compartir un café, salir a pasear, aprender cosas nuevas o viajar, forma parte de esa limpieza donde liberarnos de realidades tóxicas para llenarnos de nutrientes que hacen sonreír, latir de ilusiones y de bienestar. Pensemos en ello, recordemos que la limpieza en nuestros universos psicológicos también es necesaria.

  • Sponzilli, Oswaldo (2018) Limpieza emocional. Madrid: Obelisco