Autismo en mujeres y niñas: ese gran desconocido

09 Octubre, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga Angela Carrascoso Tobias
El autismo en mujeres y niñas muchas veces no es tratado ni diagnosticado. Esto se debe principalmente a que los modelos tradicionales de evaluación no recogen las particularidades de las mismas.

Tradicionalmente, el autismo en mujeres y niñas es infradiagnosticado. Por tanto, el acceso a los tratamiento está sujeto a una desigualdad en lo que se refiere al género. Muchos modelos de evaluación tradicionales no recogen las peculiaridades de este trastorno cuando se manifiesta en mujeres y niñas. ¿Cuáles son?

En este artículo, te explicamos cómo la sintomatología del trastorno del espectro autista se manifiesta en niñas y mujeres. También reunimos datos para reclamar nuevos modelos de evaluación inclusivos.

Autismo en mujeres y niñas: el problema del infradiagnóstico

El trastorno del espectro autista es un problema que afecta, principalmente, a las áreas social y comunicativa. Este tipo de trastorno, a diferencia de otros de inicio en la infancia, se puede identificar desde edades muy tempranas. De hecho, en muchos casos se detecta la sintomatología en torno a los dos años edad.

Respecto a la prevalencia por género, se conoce que la proporción actual de trastorno del espectro autista es de una niña por cada cuatro niños. A su vez, investigaciones recientes constatan que existe un potencial infradiagnóstico del autismo en mujeres y niñas teniendo en cuenta dicha proporción.

Por otra parte, esta deficiencia de detección del autismo en mujeres y niñas conlleva a que se produzcan diagnósticos marcadamente más tardíos y que, por tanto, el acceso a los recursos y tratamientos llegue muy tarde o no llegue. El autismo en mujeres y niñas tiene muchas particularidades y el camino a recorrer para crear un modelo de evaluación inclusivo aún está por definirse en muchos aspectos.

Niña con autismo

Criterios de diagnóstico para trastornos del espectro autista

En general, el autismo en mujeres y niñas pasa más desapercibido que en el caso de los varones. Una de las razones fundamentales es que no existen conductas disruptivas evidentes durante la infancia. En este sentido, las niñas con este diagnóstico presentan perfiles mucho más pasivos. Se suelen describir como niñas muy tímidas o vergonzosas.

Al respecto del aislamiento social, el autismo en mujeres y niñas también se manifiesta de forma diferente. De hecho, estas muestran, habitualmente, lo que se conoce como “conductas compensatorias”. Es decir, aunque pueden tener un gran déficit en las habilidades sociales y la inteligencia emocional, pueden aprender de forma automática ciertos repertorios de conducta social aceptables que les permite pasar desapercibidas. Sin embargo, generalmente no entienden el sentido de las mismas.

Por tanto, en el autismo en mujeres y niñas existe un sobreesfuerzo que permite generar esta especie de máscara a nivel social que les permite pasar desapercibidas. A causa de este sobreesfuerzo, las investigaciones sugieren que estas mujeres y niñas presentan otros trastornos psicológicos relacionados con la depresión, la ansiedad y los problemas de la conducta alimentaria.

Actualmente, se sabe que en la etapa de la adolescencia la sintomatología entre chicos y chicas se hace más semejante. Esta enorme diferencia en la etapa infantil podría explicarse por diferencias en el desarrollo anatómico cerebral. Esta diferencia se basaría en un mayor desarrollo del conocido como cuerpo calloso en niñas, localización íntimamente relacionada con las habilidades sociales.

¿Cuáles son las peculiaridades del autismo en mujeres y niñas?

El autismo en mujeres y niñas tiene sus propias peculiaridades que ponen en cuestión la eficacia de algunos instrumentos de evaluación tradicionales. A continuación, algunas rasgos distintivos del autismo en mujeres y niñas.

  • Intereses restrictivos no tan peculiares. Es habitual que las personas con autismo tengan intereses restringidos relacionados con la ciencia, electrodomésticos o maquinarias. Sin embargo, las niñas pueden tener intereses que, aun siendo igualmente restrictivos, pasan más desapercibidos en su temática. Algunos ejemplos pueden ser la obsesión por un color concreto, por unicornios o alguna serie o película que ven de forma repetida.
  • El aislamiento social no es evidente. Así como en el caso de los niños se perciben casos claros de aislamiento o conflictos habituales con los iguales, no es así en el caso de las niñas. Ellas, habitualmente, tienen un único amigo del que no se separan o, en otros casos, un grupo muy restringido en el que se pueden sentir cómodas. Sin embargo, puede convertirse en un gran reto conseguir ampliar este círculo.
  • Las niñas con autismo no molestan. Esta es una forma de decir que las niñas que se encuentran dentro del espectro autista no suelen causar problemas en el colegio u otros ámbitos. Generalmente, se muestran con un perfil más tímido, un estilo de comunicación pasivo y un rol relacionado con conformarse en las relaciones sociales.
  • Manifiestan el malestar con las personas de confianza y se crean relaciones dependientes. Aunque, como hemos comentado en el ámbito social tienen un perfil pasivo, es probable que con sus figuras principales de apego manifiesten un malestar y negativa a acudir al colegio u otros ámbitos relacionados con lo social. También, suelen expresar la inseguridad sobre la capacidad para hacer amigos o el miedo a sentirse diferentes.
  • Los problemas de comunicación suelen ser mucho más leves. Por ejemplo, es habitual que las niñas con este tipo de trastorno manifiesten algún tipo de mutismo selectivo. Es decir, un mutismo anclado a algún contexto o personas en concreto.
Niña con autismo sentada en el suelo

Autismo en mujeres y niñas también es autismo

El autismo en mujeres y niñas ha sufrido un infradiagnóstico debido a que su evaluación se basa en criterios que no recogen las peculiaridades de género. Debido a esta deficiencia, muchas niñas son diagnosticadas tarde o nunca lo logran. Por tanto, los tratamientos necesarios al respecto tampoco llegan nunca.

El no reconocimiento del autismo en mujeres y niñas se debe a que estas no encajan en el modelo masculino tradicional. Sobre todo en la infancia, las niñas tienen intereses restrictivos no tan peculiares, como en caso de los varones y suelen manejar un estilo comunicativo pasivo que les hace pasar desapercibidas en muchos casos.

De la misma forma, las dificultades en la esfera social del autismo en mujeres y niñas no suelen ser muy marcadas, pudiendo pasar desapercibidas para el observador no entrenados. Estas son capaces de aprender repertorios de conductas sociales aceptables, aún sin entender muy bien el trasfondo de las mismas.

Tradicionalmente, el estudio de las diferentes disciplinas científicas, como en medicina o psicología, se ha basado en modelos masculinos. Ejemplos similares al problema del diagnóstico del autismo en mujeres y niñas son los signos diferenciados que preceden a un ataque cardíaco en mujeres, descubiertos recientemente. Por tanto, es notorio que necesitamos modelos inclusivos y nuevas investigaciones en las que quepamos todas.

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