6 beneficios para un adolescente de estudiar un año en el extranjero

Estudiar en el extranjero es una gran oportunidad para crecer a nivel personal. Descubre las ventajas que supondrá ese año lectivo para tu hijo.
6 beneficios para un adolescente de estudiar un año en el extranjero
Elena Sanz

Escrito y verificado por la psicóloga Elena Sanz.

Última actualización: 30 octubre, 2022

Cada vez más personas cursan estudios superiores y buscan acceder a trabajos cualificados. Por lo mismo, en la educación de los menores, es positivo optar por alternativas que los ayuden a diferenciarse y a adquirir habilidades de vida que serán muy valoradas en futuros puestos de empleo. A este respecto, estudiar un año en el extranjero es una de las opciones más escogidas y beneficiosas.

Si para los jóvenes, a pesar de la ilusión y la emoción, supone un reto, para los padres no es menos desafiante. Como progenitor puedes tener dudas acerca de lo adecuado o no de enviar a tu hijo a cursar un año lectivo en otro país. Por esto, queremos hablarte de las principales ventajas de esta decisión.

Los beneficios de estudiar un año en el extranjero

En primera instancia es importante recordar que no todas las personas somos iguales ni necesitamos vivir las mismas experiencias. El hecho de que un joven no estudie fuera no le resta valor ni capacidad; de hecho, en función de su personalidad, es posible que no desee o no se beneficie de una actividad de este tipo.

No obstante, si la familia en conjunto se está planteando esta posibilidad, estos son algunos de los principales beneficios que proporciona estudiar un año en el extranjero:

1. Aprendizaje de una segunda lengua

Aunque el periodo crítico de adquisición de una lengua se sitúa en la infancia, la adolescencia también es un excelente momento para aprender o consolidar los aprendizajes respecto a un nuevo idioma. Y es que los jóvenes tienen varias ventajas respecto a los niños:

  • Alcanzar el pensamiento lógico-formal permite a los adolescentes reflexionar acerca de esta segunda lengua, analizar su estructura y hacer rápidos progresos en morfosintaxis.
  • En esta etapa de la vida, el uso de estrategias de memorización eficaces es mejor. Por ello, se les facilita la adquisición de vocabulario.
  • Además, a la hora de relacionarse y manejar el idioma a nivel práctico, son más capaces de analizar lo que han comprendido y hacer preguntas o pedir repeticiones al interlocutor para mejorar la comunicación.

Más allá de estas ventajas propias de la edad, el hecho de estar inmersos por completo en un entorno que habla esta segunda lengua facilita enormemente el aprendizaje. Y es que comprender y expresarse es imprescindible en el día a día, y no hay motivación mayor que esta.

Adolescentes en clase
Aprender un segundo idioma en contacto con su cultura acelera su aprendizaje.

2. Inmersión en una nueva cultura

Viajar a otro país significa poder observar y participar en sus tradiciones culturales y aprender de su historia y costumbres. Conocer diferentes culturas ayuda a abrir la mente, a desarrollar mayor flexibilidad psicológica y a ser más tolerantes. Proporciona una perspectiva más amplia del mundo y despierta la curiosidad.

Generalmente, estos cursos lectivos se organizan alojando al estudiante en una familia local, por lo que pueden sumergirse de lleno en un estilo de vida diferente al que conocen. Sin duda, esto les liberará de prejuicios y les ayudará a ser más empáticos y abiertos.

3. Conocimiento de diferentes sistemas educativos

Probar un sistema educativo diferente al conocido también es una gran oportunidad. Países como Reino Unido e Irlanda tienen estándares de calidad muy elevados; otros como Finlandia adoptan enfoques respetuosos e individualizados y otros como Estados Unidos se centran en el aprendizaje práctico y ofrecen multitud de actividades optativas de gran interés.

Muchos jóvenes, al estudiar un año en el extranjero, pueden acceder a planes de estudio o sistemas de enseñanza que se adecúan mejor a sus necesidades. Esto incrementará su motivación y su autoestima y puede constituir un impulso a su rendimiento académico.

3. Desarrollo de la autonomía y la capacidad resolutiva

Centrándonos ahora en el crecimiento personal, esta experiencia potencia enormemente el desarrollo de la autonomía. El adolescente se encuentra en otro país, lejos de su familia y de su zona de confort, y esto le impulsa a tener que hacerse cargo de muchas situaciones cotidianas.

Aprenderá a valerse por sí mismo en muchos aspectos y a ser más resolutivo e independiente, lo que le ayudará a forjar una fuerte autoconfianza. Aún cuando el curso escolar haya terminado, estos avances permanecerán.

4. Adquisición de una mayor responsabilidad

Al hilo de lo anterior, también es una gran oportunidad para fomentar el sentido de responsabilidad. Al estar fuera de casa, el joven no contará con la ayuda (en ocasiones excesiva) de sus padres y tendrá que hacerse responsable de su bienestar y sus progresos.

Por supuesto, tendrá a su disposición a su familia de acogida, a profesores, tutores y otros adultos a cargo, pero finalmente serán suyas las decisiones. Completar sus tareas escolares, estudiar, colaborar en el hogar, administrarse el dinero u organizar el tiempo son tareas que enfrentar a las que quizá no haya prestado tanta atención estando en la comodidad del núcleo familiar.

5. Reforzamiento de las habilidades sociales

Por último, estudiar un año en el extranjero supone conocer multitud de nuevas personas y aprender a relacionarse con ellas. Desde convivir con la familia de acogida hasta hacer nuevas amistades, serán muchas las oportunidades de socialización.

Al tratarse de personas con diferente cultura e idioma, serán mayores los avances a la hora de empatizar, negociar, trabajar en equipo y hacerse entender. Y estas, sin duda, son habilidades sumamente valiosas para la vida.

Jóvenes hablando
Estudiar en el extranjero favorece el desarrollo de las habilidades sociales.

Estudiar un año en el extranjero es una experiencia enriquecedora

En definitiva, pasar un curso escolar en otro país puede enriquecer al adolescente de muchas maneras y ayudarlo a crecer y madurar a nivel personal y académico. Al volver, habrá podido conocerse mejor a sí mismo y descubrir mucho acerca de sus pasiones, deseos y capacidades.

Pero, además, habrá podido desarrollar habilidades y habrá adquirido aprendizajes que le serán de gran utilidad en el futuro. No solo se abrirán más puertas laborales, sino que también será una persona más abierta, confiada y autónoma. Por ello, es una oportunidad digna de considerar.

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