El desarrollo del pensamiento formal (características y ejemplos)

El pensamiento formal empieza en la adolescencia y sigue durante toda nuestra etapa adulta. Nos permite resolver problemas complejos, hipotetizar y proyectarnos en el futuro. Pero, ¿qué más caracteriza este tipo de pensamiento?
El desarrollo del pensamiento formal (características y ejemplos)
Laura Ruiz Mitjana

Escrito y verificado por la psicóloga Laura Ruiz Mitjana el 30 abril, 2021.

Última actualización: 30 abril, 2021

El pensamiento formal forma parte de la teoría del desarrollo cognitivo, elaborada por el psicólogo, epistemólogo y biólogo suizo Jean Piaget. Esta teoría es una teoría exhaustiva sobre la naturaleza y el desarrollo de la inteligencia humana.

Piaget describe, a través de ella, hasta 4 etapas: la última es la etapa del pensamiento formal. Este tipo de pensamiento aparece en el inicio de la adolescencia, hacia los 11 años.

El pensamiento formal permite al adolescente empezar a elaborar hipótesis de la realidad cada vez más complejas que se basan en el futuro. Además, el adolescente empieza a ser capaz de pensar más allá del presente inmediato, lo que le permite proyectarse en una realidad futura.

El desarrollo del pensamiento formal

El pensamiento formal es una etapa del desarrollo cognitivo que se inicia en los primeros años de la adolescencia. Esta etapa se caracteriza por la capacidad para salir del presente concreto y por la capacidad para empezar a elaborar representaciones abstractas de la realidad.

Fue Jean Piaget el primero en hablar del pensamiento formal. Según él, es un hito que alcanzamos la inmensa mayoría de nosotros, con independencia del contexto social y educativo.

Por norma, entramos en la etapa del pensamiento formal al comienzo de la adolescencia (según el autor, la adolescencia va de los 11 a los 20 años). Se configura como el último estadio cognitivo en el que nos desarrollamos los adultos (antes vinieron: el desarrollo sensoriomotriz, el pensamiento preoperacional y el de las operaciones concretas).

Chico adolescente pensando sentado

Infancia: el pensamiento basado en el “aquí y ahora”

Cuando los niños son pequeños, viven en el “aquí y ahora”. Su realidad y su pensamiento se funden en un único momento, que es el presente. Así, cuando tienen que elaborar pensamientos o razonamientos, se basan en este presente para hacerlo.

“No van más allá” y es normal, es la etapa del desarrollo cognitivo en la que se encuentran. Sin embargo, a medida que pasan los años y que crecen, van desarrollando la capacidad para establecer operaciones mentales conjugando diferentes tiempos; ya pueden emplear la imaginación con soltura para viajar al futuro y al pasado y conectar hechos en apariencia muy distritos.

Pensamiento formal: ir más allá de la realidad presente

De esta forma, entran en la etapa del pensamiento formal. En ella, adquieren la capacidad para realizar hipótesis que van más allá de lo que ven sus ojos. Empiezan a hacer análisis y a elaborar pensamientos más allá de esa realidad actual. De esta forma, ya no utilizan únicamente lo que ven (que también), sino también lo que no está frente a ellos.

Además, utilizan también las leyes naturales para entender y explicar determinados fenómenos.

Para entenderlo mejor, pongamos un ejemplo: imagínate que llueve. Un niño pequeño puede dar la siguiente explicación: el agua cae del cielo porque hay nubes, mientras que un adolescente (que ya tiene un pensamiento formal) podría ir más allá de lo que ve, intentar encontrar un origen en aquello que sus sentidos no han percibido.

Características del pensamiento formal

Jean Piaget y Bärbel Inhelder, psicóloga suiza, fueron referentes en el estudio del pensamiento formal. Ellos hablaron de algunas características importantes en esta etapa cognitiva, y son a las que vamos a hacer referencia.

Según ellos, es en la adolescencia cuando nuestra flexibilidad cerebral permite que se activen nuevos procesos cerebrales. Estos nuevos procesos nos ayudan a generar nuevas teorías y opiniones sobre temáticas diversas.

Es el momento en el que el adolescente es capaz de empezar a elaborar hipótesis abstractas que podrá, en el futuro, contrastar con la realidad.

La importancia del lenguaje

El pensamiento formal se va desarrollando y el lenguaje adquiere un papel cada vez más relevante. Los adolescentes ya no razonan solo sobre aspectos físicos de la realidad, sino también sobre aspectos relacionados con el lenguaje.

Enunciados complejos

A través del pensamiento formal, los adolescentes también son capaces de entender enunciados complejos (cosa que no ocurría en la infancia). De la misma forma, son capaces de elaborar, ellos mismos, enunciados también más complejos y abstractos.

Mediante ellos, pueden describir la realidad de forma más detallada; por ejemplo, a través de oraciones subordinadas y condicionales.

Resolución de problemas

El pensamiento formal, según Piaget e Inhelder, también es útil para resolver problemas. Así, es un tipo de pensamiento que permite acceder a la información que se necesita, organizarla y descartar aquello que no es relevante para, por ejemplo, intentar predecir lo que ocurrirá los próximos días.

“Las funciones esenciales de la mente consisten en la comprensión y en la invención, es decir, en la construcción de estructuras mediante la estructuración de la realidad”.

-Jean Piaget-

Chico adolescente pensando

Predicciones e hipótesis

Como decíamos, en esta etapa cognitiva los análisis que se realizan ya no se basan solo en lo que ven nuestros ojos, sino en lo que uno es capaz de imaginar, hipotetizar o predecir. Además, ya no se analiza únicamente la conducta o las personas, sino también los sentimientos y las emociones. Esto implica “ir más allá” de lo que se ve.

Por ejemplo, un niño puede decir que quiere a sus hermanos porque son de su familia; un adolescente puede decir esto e incluir que valora también en ellos aspectos como el apoyo que le ofrecen, su amor y cariño, su comprensión, etc.

El pensamiento formal caracteriza la última etapa del desarrollo cognitivo de las personas. A través de él podemos hacer reflexiones y análisis que van más allá de la realidad tangible.

Con él adquirimos flexibilidad mental y somos capaces de entender (y elaborar) enunciados cada vez más complejos. Es un pensamiento útil para resolver problemas que nos permite, además, tener ideas abstractas, así como ideas “posibles” y no únicamente “reales”.

“El pensamiento científico, entonces, no es momentáneo, no es una instancia estática, sino que es un proceso”.

-Jean Piaget-

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