La flexibilidad cognitiva, qué es y cómo potenciarla

11 Enero, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga Valeria Sabater
Un modo de afrontar mejor los problemas cotidianos es siendo flexibles cognitivamente. Gracias a esta competencia mental, reaccionamos mejor ante la dificultad y la incertidumbre, impulsando incluso nuestra resiliencia.

La flexibilidad cognitiva es la llave de la inteligencia. Es el engranaje mental que nos permite pensar en varias ideas a la vez, descartar unas, valorar otras, reaccionar ante situaciones nuevas haciendo uso de la experiencia y también de la creatividad. Pocas funciones ejecutivas nos ayudan tanto a poder adaptarnos con mayor efectividad a cada uno de nuestros contextos.

Decía Albert Einstein que brillante es aquel que se atreve a cambiar sus ideas en un momento dado. Nada es tan necesario. Nada es tan extraordinario y vital en el ser humano como nuestra capacidad para reajustar conductas y pensamientos para sobrevivir con éxito y avanzar con mayor audacia. Es de este modo como sacamos mejor provecho de la complejidad de cada escenario para obtener el máximo beneficio.

A su vez, también es necesario saber que la flexibilidad cognitiva tiene una importancia clave en nuestro aprendizaje y en la habilidad para resolver cualquier problema, por pequeño que sea. Gracias a esta competencia mental, descubrimos nuevas estrategias para hacer frente a cada situación que nos encontramos, reduciendo la incertidumbre y el estrés.

La implicación que tiene dicha competencia es como podemos imaginar, inmensa. Todos disponemos de esta facultad psicológica pero a veces, eso sí, se oxida, no la usamos bien o nos volvemos un tanto inflexibles y miopes. No ser capaces de ver las múltiples perspectivas de nuestra realidad es como poner cerraduras a nuestra felicidad…

Mente de una mujer con símbolos digitales simbolizando la La flexibilidad cognitiva

La flexibilidad cognitiva media en nuestro bienestar cotidiano

La flexibilidad cognitiva es como viajar en tren, pero realizando eso sí, un viaje muy especial. Es como entrar en un vagón y sentarnos en ventanilla para observar el paisaje, fijándonos en cada detalle, en cada perspectiva. Ese tren va en una dirección concreta pero, en un momento dado, como buenos viajeros, podemos optar por cambiar de línea porque decidimos que es mejor tomar la dirección opuesta. Bien porque surge un peligro, bien porque decidimos que ese cambio de sentido se ajusta más a nuestras necesidades.

En cada cambio, en cada observación hecha y decisión tomada, trazamos nuestro destino cotidiano en armonía y bienestar. Lo hacemos con audacia porque nos atrevemos a reaccionar ante cada situación con seguridad y creatividad. Ahora bien… ¿qué haría una persona con escasa flexibilidad cognitiva?  En este caso, tendríamos un viajero que compraría un billete en un vagón sin ventanillas.

No observa nada de lo que le rodea, no reacciona y se limita solo a «dejarse llevar» hacia una sola dirección, hacia un destino incierto. La inflexibilidad cognitiva nos aboca en muchos casos hacia la depresión o la ansiedad. Es algo importante que debemos considerar, porque quien se queda atascado en ese vagón donde los pensamientos son rígidos, sin perspectivas y rumiantes nos sumen en una absoluta oscuridad emocional.

¿Por qué es importante la flexibilidad cognitiva?

La flexibilidad cognitiva es una función ejecutiva. ¿Qué significa esto? Implica que estamos ante una serie de procesos mentales que nos ayudan a mejorar nuestro comportamiento y a alcanzar objetivos. Gracias a las funciones ejecutivas se impulsa el pensamiento complejo y abstracto, esas cualidades que nos diferencian de otras especies y que nos ayudan a reaccionar de manera innovadora.

Ahora bien, pero ¿por qué es tan importante la flexibilidad cognitiva en nuestro día a día?

  • Nos permite detectar mejor la información del ambiente, procesarla y y responder ante ella.
  • Gracias a la flexibilidad cognitiva toleramos mejor los cambios; algo imprescindible en una realidad tan compleja.
  • A su vez, también logramos adaptarnos mejor a cualquier contexto.
  • Esta competencia nos permite ver las cosas desde múltiples perspectivas. De este modo, tenemos más variables para resolver problemas.
  • Nos ayuda a tolerar los errores y superarlos de forma original.
  • Flexibilidad cognitiva es comprensión y empatía. Es poder intuir por qué las cosas son como son en un momento dado, es saber por qué ese amigo ha actuado como lo ha hecho, es buscar las posibles causas a esos problemas cotidianos que tenemos con quien nos rodean.
  • Favorece la resiliencia al permitirnos sortear y afrontar los obstáculos.
  • Nos permite desactivar prejuicios para pensar y actuar con autenticidad.
Luz verde en la mente de una persona representando la flexibilidad cognitiva

¿Cómo podemos potenciar nuestra flexibilidad cognitiva?

Tal y como hemos señalado con anterioridad, la falta de flexibilidad cognitiva deriva en un pensamiento rígido. La falta de esta competencia hace que seamos incapaces de cambiar creencias y comportamientos cuando estos, nos llevan hacia realidades infelices o inútiles.

Es imprescindible por tanto que entrenemos y potenciemos esa flexibilidad mental. ¿De qué manera? Estas estrategias pueden ayudarnos.

  • Presta atención a tus pensamientos y aplica un enfoque divergente. Busca soluciones más creativas a los problemas cotidianos. Intenta ver cada cosa que te ocurra desde múltiples perspectivas, sé critico, no te quedes nunca con la única opción.
  • Sé intencional y proactivo. Hazte preguntas sobre las cosas, atrévete actuar. Asimismo, en lugar de reaccionar ante lo que te sucede, estate prevenido, valora qué opciones tienes ante cada circunstancia.
  • Intenta romper la rutina en la medida que te sea posible. Haz cosas nuevas cada día, aprende idiomas, apúntate a cursos. Mantén la curiosidad por el conocimiento.
  • Haz ejercicio, mantente activo. El cerebro necesita un cuerpo en movimiento para oxigenarse y beneficiarse de neuroquímicos como las endorfinas o la serotonina. Todo ello favorece la flexibilidad cognitiva.

Para concluir, como dijo el gran neurólogo y divulgador Oliver Sacks, la vida está hecha de resistencias e incertidumbres. Así, solo una mente flexible será capaz de encarar las dificultades para sobrevivir y alcanzar la felicidad. Trabajemos en ella, hagamos uso a diario de la flexibilidad cognitiva.