Biblioterapia: el poder sanador de los libros

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Sergio De Dios González el 27 marzo, 2018
Sara Clemente · 27 marzo, 2018

Leer es una de las mejores formas que tiene el ser humano de cultivar su mente. A lo largo de la historia, los libros nos han instruido, entretenido y protegido. Y en algunas ocasiones, también nos han aportado esperanza, amparo, apoyo e incluso a muchos nos han salvado.

La magia que desprenden los libros es inmensa. Según Freud las palabras y la magia fueron al principio una misma cosa. Será por eso que a veces buscamos refugio en los libros. De hecho, la experiencia de sanación o curación a través de los libros se conoce como biblioterapia.

No cabe duda de que leer ayuda a mejorar nuestra salud emocional. Son múltiples los beneficios que nos puede reportar, incluso sin que seamos conscientes de ello. Su efecto positivo está demostrado en personas con alteraciones, trastornos mentales leves o moderados y hasta físicos. Profundicemos.

Tipos de biblioterapia

En primer lugar, hay que distinguir entre los dos principales tipos de biblioterapia, que van en consonancia con el objetivo que busca esa misma lectura.

  • Clínica: la finalidad es que los pacientes consigan modificar sus actitudes y comportamientos. Por eso, se suele llevar a cabo en un entorno hospitalario. Están orientados a personas que padecen trastornos del estado de ánimo, TDAH o TCA. Los libros que se utilizan aportan información sobre alguna temática en concreto, para facilitar la focalización en un aspecto determinado de la realidad del paciente.
  • Evolutiva o de desarrollo personal: su objetivo es el crecimiento personal. La lectura se realiza de manera individual o grupal y de forma preventiva o correctiva. Además, el entorno en el que se lleva a cabo es más amplio que en la clínica, ya que se puede realizar también en bibliotecas o centros educativos. Esta literatura se basa en la propuesta de métodos de autoayuda, que contienen ejercicios o tareas de aprendizaje personal: cómo ser más asertivos, introducción a la meditación, hablar en público…

Mente de una persona llena de libros

Los efectos en el cerebro de la biblioterapia

“Es una persona muy leída”. Con frecuencia, solemos emplear esta frase para referirnos a aquellas personas que tienen un nivel intelectual elevado, fruto de su aprendizaje a través de la lectura. Pero leer, además de ampliar conocimiento, también proporciona muchos beneficios a nivel terapéutico.

La biblioterapia ofrece respuestas de manera entretenida, didáctica y enriquecedora. Nos incita al cambio y nos permite encontrar respuestas donde antes solo había dudas.

Distracción curativa

¿Quién no se ha sumergido alguna vez en las páginas de una novela o de un relato y ha terminado transportándose a otra realidad? Cuando nos sumergimos en una historia de ficción, dejamos de lado nuestras preocupaciones y problemas, para centrarnos de lleno en esa narración.

Así, al conseguir evadirnos durante algunos minutos de nuestra realidad, estaremos desconectando de nuestros miedos y preocupaciones, contribuyendo a mejorar nuestro estado de ánimo. Y todo ello de forma inconsciente.

Desdramatizar

¿Cuántas veces nos obsesionamos con un problema y no paramos de darle vueltas? A veces hacemos de un granito de arena una montaña enorme, que no nos permite ver más allá. En estos casos, los libros pueden actuar como un pequeño huracán que acaba con ese montículo y nos permite coger aire. Ahora bien, no olvidemos que estar ensimismado y enfocarse en uno mismo es correcto, pero en su justa medida.

La biblioterapia, en ciertas ocasiones, ofrece la posibilidad de desdramatizar la situación que una persona está viviendo. La ficción contribuye a no sentirse solo y a compartir problemas y pensamientos con los propios personajes. Hace que veamos la vida de otra forma, con más perspectiva, serenidad y capacidad de reflexión.

La lectura nos invita a crecer emocionalmente.  Con ello, se puede obtener inspiración y movilizar la suficiente energía como para salir adelante. De hecho, según el doctor Raymond Mar, “La lectura favorece una actividad cerebral similar a la que activaría la experiencia real”.

Hombre andando por un libro

Felicidad

En este artículo publicado en The New Yorker se ejemplifica muy bien el poder sanador de la biblioterapia: “leer ficción es uno de los lugares reservados a la trascendencia; ese estado en el que la distancia entre uno mismo y el universo se reduce. Leer me hace perder todo el sentido de mi ser, pero al mismo tiempo me hace sentir  más único”, decía la autora.

Asimismo, los resultados de una investigación llevada a cabo por neurocientíficos de la Universidad de Emory (Atlanta) son alentadores. Concluyeron que la lectura contribuya a disminuir los niveles de estrés y a aumentar el desarrollo psicosocial.

Empatía

La capacidad de ponerse en la piel de los demás, de entender sus emociones tanto positivas como negativas es eminentemente social. Sin embargo, para desarrollarla no hace falta estar rodeados de otros. Un ejemplo de ellos es la biblioterapia, gracias a la cual las letras se convierten en una simulación de la realidad. Por eso, es un mito pensar que la lectura es solamente para gente solitaria.

Si conseguimos entender el desarrollo de las historias y empatizar con los personajes, podremos mejorar nuestra vida en sociedad. Además, leer literatura de ficción es uno de los factores que contribuyen al desarrollo de la famosa teoría de la mente.

Depresión y ansiedad

La lectura enfocada al tratamiento de ansiedad y depresión ha dado excelentes resultados. De hecho, el Instituto Nacional de Salud y Cuidados de Excelencia (NICE) recomienda la biblioterapia para ayudar a estos pacientes, en casos leves. Es destacable el hecho de que en Inglaterra se haya puesto en marcha una campaña dirigida especialmente a los jóvenes. Bajo el título “The Reading Well for Young People”, los médicos pueden prescribir lectura para este tipo de trastornos mentales. 

El poder sanador de los libros es, como vemos, manifiesto. Quizá los resultados no sean inmediatos pero lee, a largo plazo, beneficia a cuerpo y mente. ¿Por qué no probarlo?