Cane Fu: la nueva disciplina marcial para las personas mayores

Este artículo fue redactado y avalado por el psicólogo Andrés Navarro Romance
· 27 marzo, 2019
Cane Fu: una nueva técnica de autodefensa centrada en las personas mayores y sus capacidades y necesidades que, partiendo de las artes marciales y mediante el uso de un bastón, está trayendo nueva tranquilidad a la población anciana.

El nombre de Cane Fu resulta, cuando menos, curioso. Quien sepa algo de inglés podrá intuir su significado, pero en general a todos nos recuerda al nombre de artes marciales bien conocidas y oficializadas como el Kung Fu. Y no andaríamos desencaminados, porque ambos términos están estrechamente relacionados.

Una de las mayores problemáticas que cumplir años involucra es una creciente fragilidad e indefensión ante el mundo circundante. Con la merma de capacidades físicas, tal y como inevitablemente dicta la fisiología humana, habilidades como la fuerza y la rapidez –esenciales en situación de defensa- se ven sustancialmente afectadas.

Por ello, es esperable que, alcanzada cierta edad, una persona se perciba más indefensa que antes y esta sensación influya en varias de sus dimensiones vitales. A partir de ahí, toda una infinidad de elementos desadaptativos puede tener la veda abierta, con la fobia a la soledad y el miedo a ser atacado liderando la lista.

¿Qué es el Cane Fu?

En los últimos años, y frente a la necesidad de proveer a la gente mayor de recursos personales de defensa, se ha desarrollado una disciplina marcial que, partiendo de las técnicas y abordajes de reconocidas artes marciales, se basa en la utilización del bastón (cane, en inglés) como arma de ataque-defensa.

Persona mayor con un bastón

Esta nueva corriente, cuyo nacimiento y mayor impacto se sitúan en EE. UU., recibió su nombre por parte de los medios de comunicación. De hecho, el bautizo tuvo lugar en forma de titular de primera página del periódico Wall Street Journal. Y a lo que hacía referencia ese encabezado no es otra cosa que al arte de la autodefensa con bastón adaptada a la población mayor.

Pero tratando de evitar equívocos, no debe pensarse que este tipo de técnica de defensa personal es privativa de las personas mayores; muy al contrario, el empleo de un bastón -o un objeto de contundencia y características similares- con el fin de protegerse de una agresión y/o atacar al agresor es una veterana técnica que cuenta con amplia implantación y un uso extendido.

“Vosotros, jóvenes, estáis escuchando a un hombre viejo, a quien los hombres viejos escuchaban cuando él era joven”. 

-Emperador Augusto-

Lo que realmente supone una novedad es que este tipo de técnicas marciales se haya adaptado a la población anciana para transformarse en un mecanismo de autodefensa geriátrico que puede ser instruido y practicado y, sobre todo, que ha resultado ser efectivo.

En el nombrado país anglosajón existen ya certificados propios de instructor de Cane Fu y toda una corriente de enseñanza de este arte que integra a personas de cualquier edad.

La indefensión de la persona mayor

En más de un informe oficial (como el emitido hace pocos años por el Gobierno de los EE. UU.) se apunta a la verdadera gravedad del asunto:

  • A lo largo de la última década, hasta un 93% de todos los crímenes cometidos contra personas de edad avanzada guardó relación con el robo y el asalto.
  • Las medidas oficiales implementadas para la protección del mayor han tenido, en lo que a prevención del delito contra ellos respecta, escaso éxito práctico.
  • En relación con otros grupos de edad, el delito contra el anciano presenta menor incidencia pero, en términos relativos, supone un grave problema al tratarse del colectivo más desprotegido.
  • La tasa de crimen violento contra la población mayor se ha incrementado un 27 % en los último 10 años.

En vista de estos abrumadores datos resulta complaciente comprobar que existe un interés -que se traduce en términos reales y prácticos- por que las personas de edad avanzada dispongan de estrategias propias de defensa de sí mismos.

Las ventajas implicadas, más allá de la mera evitación del robo de bienes y la agresión física, alcanzan el terreno del bienestar físico (pues practicar este arte implica actividad física) y el del bienestar psicológico (al incrementar la autoconfianza y reducir miedos).

“La prueba de un pueblo es su comportamiento hacia el viejo. Es fácil amar a los niños. Pero el cariño y el cuidado hacia los ancianos, los incurables, los desamparados son las minas de oro verdaderos de una cultura”.

-Abraham Joshua Heschel-

Persona mayor con miedo

Algunos datos interesantes sobre esta práctica

El primer curso para certificación de instructores de Cane Fu tuvo lugar hace aproximadamente una década, en el verano de 2009, en Norteamérica.

El aprendizaje de esta disciplina marcial dota al discípulo de una potente sensación de empoderamiento y, como se ha comprobado, muchas son las personas mayores que desarrollan gran gusto por la misma y la integran como parte de su rutina habitual.

Las habilidades que se adquieren mediante el aprendizaje de esta disciplina pueden llegar a salvar vidas y, en esencia, pueden ser adquiridas de manera relativamente sencilla y rápida. Globalmente, el Cane Fu se basa en ejercicios de bastón isométricos, ejercicios de bastón isotónicos, estiramientos con bastón y autodefensa con dicho utensilio.

En términos generales, la logística de esta suerte de arte marcial no se diferencia excesivamente de los movimientos y acciones de mano libre propios de otras disciplinas marciales; de hecho, en la instrucción de esta técnica, suele incluirse transiciones entre ejercicios similares pero practicados con y sin bastón, alternadamente.

Este rasgo facilita la aproximación a la disciplina por parte de adultos jóvenes e incluso de menores edades, que suelen dejar de percibir el bastón como un símbolo de debilidad para pasar a contemplarlo como una poderosa arma de ataque y disuasión.

“La gente anciana es peligrosa, puesto que no le tiene temor al futuro”.

-Peter Alexander Ustinov-

La industria del bastón como producto de apoyo para la marcha está en algunos países recibiendo un nuevo impulso debido al cuidadoso mantenimiento y control de calidad que un bastón, en tanto que arma defensiva, debe recibir. Este cuidado es esencial para mantener el instrumento en el más óptimo de los estados y que no falle en su cometido de defender al portador de un agresor que, con casi total probabilidad, será más joven y más fuerte que el agredido.

Tras leer este artículo es posible que -y eso deseamos- el hecho de cumplir años resulte para todos un poco menos temible y se acepte con la tranquilidad y el optimismo que cualquier persona, por el hecho de volverse más anciana, merece recibir de pleno derecho.