6 características de las personas interesadas

Todos conocemos al menos a una persona de la que solo tenemos noticias cuando necesita algo. Hoy queremos hablar de ese perfil demandante, que nunca o casi unca está cuando lo necesitas, aunque él si espere que tú lo estés.
6 características de las personas interesadas
Laura Ruiz Mitjana

Escrito y verificado por la psicóloga Laura Ruiz Mitjana.

Última actualización: 17 febrero, 2022

Las personas interesadas son aquellas que utilizan por sistema a los demás para conseguir algo. Además, cuando el resto las necesita, no suelen estar.

Así, difícilmente invierten su energía en una empresa que no les reporte un beneficio directo. Sus intereses siempre son lo primero, estando a años luz de los demás. Ahora, de manera más concreta, ¿qué más caracteriza al perfil de estas personas? ¿Cómo podemos identificarlas?

Cómo son las personas interesadas

Aunque cada persona es un mundo (y generalizando asumimos un riesgo considerable), lo cierto es que este tipo de personas comparten una serie de rasgos comunes. Son los siguientes.

1. Utilizan a los demás

Hombre hablando con mujer
Las personas interesadas construyen relaciones desequilibradas para conseguir que el otro haga lo que quieren o necesitan.

La característica básica de las personas interesadas es que usan a los demás en beneficio propio. Si se relacionan con ciertas personas, y no con otras, es por alguna razón; para conseguir algo que les beneficie.

Por ello, escogen sus amistades y sus relaciones en función de sus intereses. De esta forma, construyen relaciones desequilibradas y en las que no buscan compartir o abrirse al otro, sino conseguir que el otro haga o les dé lo que necesitan.

2. Son egocéntricas y absorbentes

En tanto que buscan a los demás para obtener algún beneficio o cubrir alguna necesidad, suelen ser personas egoístas, que piensan mucho en ellas mismas, pero no en los demás. Pueden ser también egocéntricas, ya que todo gira en torno a ellas. En cambio, las necesidades de los demás no suelen ser importantes.

Otra de las características de las personas interesadas es que son absorbentes. Una vez contactan con la persona de la que quieren obtener un beneficio, pasan muchas horas con ella, le absorben y el otro casi ni se da cuenta.

3. Son complacientes y manipuladoras

Suelen mostrarse complacientes al principio; con ello, pretenden ganar nuestra confianza y generarnos una sensación de deuda. Así, pueden “reírnos” todas las gracias y responder de manera rápida a nuestras peticiones, para, poco a poco, ir manipulándonos y terminar por obtener lo que desean.

También pueden ser manipuladoras porque acaban consiguiendo que el otro hago algo que ellas quieren o necesitan sin que el otro apenas se dé cuenta. ¿Cómo? Recurriendo a la manipulación, al victimismo, al chantaje… Es decir, tienen una finalidad y hacen lo que sea para llegar a ella.

En este sentido, suelen tener mucha labia, capacidad para convencer, conectar con el otro… Utilizan sus “dotes” en beneficio propio.

4. Pueden ser victimistas

Hemos visto que son personas que pueden ser manipuladoras; así, también pueden actuar con mucho victimismo.

Maquillan la realidad o la distorsionan para parecer las “víctimas”, con el fin de generar pena o ternura en el otro y obtener así lo que quieren (atención, algo material… lo que sea que quieran conseguir u obtener).

5. Suponen que les vamos a ayudar

Otra de las características de las personas interesadas, que manifiestan algunas de ellas, es que suponen desde el principio que les vamos a ayudar.

A veces lo manifiestan, y otras no, pero en cualquier caso lo tienen muy interiorizado. Si lo manifiestan abiertamente desde el principio, es porque le echan “morro” al asunto, y desde ese descaro la otra persona puede sentirse presionada a la hora de complacerles.

Mujeres hablando
Las personas interesadas se muestran complacientes y manipuladoras para conseguir lo que quieren.

6. Cuando las necesitamos, desaparecen

Otra característica de estas personas es que, cuando nosotros las necesitamos a ellas, desaparecen (por mucho que les hayamos ayudado). Es muy complicado que estén disponibles porque en su escala de prioridades nuestro bienestar está muy atrás.

Esto nace de su egoísmo, de su falta de interés por establecer relaciones equitativas donde ambas partes dan y reciben. Lo cierto es que nos quieren para conseguir algo, no por cómo somos o quiénes somos.

El origen de muchas relaciones tóxicas

Y tú, ¿te has encontrado alguna vez con una persona interesada? ¿Te costó identificarla? ¿Cómo actuaste? Lo cierto es que este tipo de personas generan mucho agotamiento y otros sentimientos como rabia o frustración.

Generamos con ellas relaciones tóxicas desiguales (o dependientes), ya que en realidad el otro solo nos quiere para conseguir algo. Pero no son relaciones sanas de amistad, sino de puro interés.

Razones para detectar a las personas interesadas

Por eso es tan importante que podamos aprender a identificar estas personas y, sobre todo, que podamos determinar qué personas queremos en nuestra vida, y cuáles no. Y que nos quedemos solo con las primeras, por todo aquello que nos aportan.

Esto podremos lograrlo a través de un trabajo personal, en el que potenciemos nuestra autoestima, nuestra asertividad (la herramienta esencial para aprender a poner límites) y el autoconocimiento. Todas estas áreas cultivadas de nuestra vida nos permitirán decidir con más claridad qué valoramos en las personas y por qué motivos unas deben estar en nuestra vida y otras, no.

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