Diferencias entre la autocompasión y el victimismo

¿Es lo mismo ser autocompasivo que victimizarse? Mientras que una actitud implica acción y escucha, la otra conlleva manipulación y bloqueo. Veámoslo.
Diferencias entre la autocompasión y el victimismo
Laura Ruiz Mitjana

Escrito y verificado por la psicóloga Laura Ruiz Mitjana el 15 octubre, 2021.

Última actualización: 15 octubre, 2021

¿Qué diferencias entre la autocompasión y el victimismo encontramos? ¿En qué consisten estos conceptos? Lo cierto es que ambas conductas están dirigidas hacia uno mismo, y su contenido central es el sufrimiento; por ello, a veces pueden parecernos conceptos similares, pero no lo son.

Y es que entrañan grandes diferencias que conviene conocer, empezando por su finalidad. Además, mientras que la autocompasión está enfocada al cambio y a sentirnos mejor (es una forma de autocuidado), el victimismo puede resultar realmente dañino.

¿Qué más sabemos de estos conceptos? ¿Cómo diferenciarlos? Os damos algunas claves.

¿Qué son la autocompasión y el victimismo?

La autocompasión se define como ‘el sentimiento de compasión por la propia manera de ser o actuar‘. Aparece cuando pasamos por un mal momento, nos lastiman o nos hieren, e intentamos acoger y comprender ese dolor. Por su parte, el victimismo, también llamado victimización, es ‘la tendencia de una persona, grupo de personas o colectivo a considerarse víctima’.

En el primer caso (autocompasión), hablamos en realidad de un acto de amor propio que implica ser capaces de reconocernos en nuestros momentos de vulnerabilidad y de sostenernos ahí. De escucharnos, de permitirnos llorar, elaborar duelos…

En cambio, el victimismo es una tendencia más bien dañina. Hace que nos lamentemos constantemente por la mala suerte que hemos tenido, por lo mal que lo hemos hecho… en casos extremos es, en cierto modo, una forma de autocriticarnos a través de un diálogo interno negativo.

Mujer mirando el reflejo en el espejo

5 diferencias entre la autocompasión y el victimismo

Ahora que hemos definido ambos conceptos, vamos a hablar de las diferencias entre la autocompasión y el victimismo. Hablamos de 5 de ellas, aunque puede haber más.

1. Hacia dónde nos llevan

En general, la autocompasión nos conduce a realizar acciones positivas hacia nosotros mismos, como escucharnos, permitirnos llorar y pasarlo mal, reconocer nuestra vulnerabilidad, permitirnos equivocarnos… Cuando la autocompasión es sana, su finalidad es que podamos atendernos en los momentos de flaqueza.

En cambio, el victimismo nos lleva a actitudes y comportamientos más bien dañinos, a través de ese discurso interno de negatividad.

Es decir, el victimismo hace que nos lamentemos por nuestros errores; se trata de una actitud más bien pasiva, que no implica ninguna acción o motivación de cambio. Y esto nos lleva a la siguiente de las diferencias entre la autocompasión y el victimismo.

2. Actitud pasiva vs. activa

Así, otra de las diferencias entre la autocompasión y el victimismo es que lo primero implica una actitud activa, mientras que el victimismo, como decíamos, es una actitud pasiva. ¿Por qué?

Porque cuando somos autocompasivos hacia nosotros mismos, emprendemos acciones que nos llevan a sentirnos mejor, como, por ejemplo: permitirnos llorar, leer, distraernos, expresar nuestras emociones, escribir

Esas conductas enmarcan una actitud activa que nos conduce al cambio, a la mejora. En cambio, con el victimismo nos quedamos anclados en las emociones negativas. No hacemos nada; tan solo quejarnos, entristecernos, lamentarnos por nuestra situación… En definitiva: victimizarnos.

3. La finalidad

La finalidad es otra de las diferencias entre estos dos conceptos. Así, la autocompasión es una forma de sensibilizarnos hacia lo que necesitamos en un determinado momento. En cierta forma, la autocompasión es el arte de cuidar de uno mismo.

A través de la autocompasión, buscamos descubrir esas necesidades y cubrirlas. Sin embargo, el victimismo está enfocado muchas veces en manipular a los demás o en seguir sufriendo (aunque sea de forma no intencionada o inconsciente).

4. El diálogo interno

Otra de las diferencias entre la autocompasión y el victimismo tiene que ver con el diálogo interno que reproducimos en una situación y otra. En el victimismo el diálogo interno es negativo; como indica la propia palabra, la persona se victimiza por lo que le ha ocurrido, le han hecho o ha hecho ella misma.

En cambio, en la autocompasión, el diálogo interno es un diálogo compasivo hacia uno mismo; esta actitud implica tratarnos bien y hablarnos bien y, sobre todo, escuchar qué necesitamos. Acoger nuestro dolor y darle espacio.

Hoja con forma de corazón

5. La capacidad de adaptación

Podríamos decir que la autocompasión nos permite adaptarnos a las situaciones y a las emociones derivadas de las mismas. En cambio, el victimismo, sobre todo si perdura en el tiempo, nos aleja de esa adaptación, porque nos puede traer más dolor aún.

Y es que, como decíamos anteriormente, la autocompasión implica acción, movimiento, búsqueda de un sentido… en cambio, la victimización o victimismo es una actitud pasiva a través de la cual no hacemos nada para cambiar, pero sí para manipular o para hacer sentir más a los demás.

La importancia de la responsabilidad afectiva

Como vemos, no es lo mismo ser compasivo con uno mismo (autocompasión) que victimizarse. Se podría decir que la autocompasión en su máxima expresión, o en su versión más extremista, se puede acabar convirtiendo en victimismo. Por eso es importante que, a la hora de acoger nuestro dolor, seamos capaces de responsabilizarnos del mismo, sin buscar responsables externos o “culpables” (como ocurriría en el victimismo).

La responsabilidad afectiva implica hacernos cargo de nuestras propias emociones; si las llevamos al extremo, o tendemos a culpar a otros de lo que nos ocurre, podemos caer en el victimismo, que más que darnos una solución, nos hará regodearnos en ese dolor, cronificándolo.

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  • Neff, K. (2012). Sé amable contigo mismo. Paidós: Barcelona.
  • Simón, V. & Germer, C.K. (2011). Aprender a practicar mindfulness. Sello Editorial: Barcelona.