Carta a un opositor

Gema Sánchez Cuevas · 17 mayo, 2018

Quizás estabas estudiando hace un par de minutos y has decidido tomarte un descanso o puede que tal vez hayas cerrado uno de los libros de tu temario porque has terminado de estudiar lo planificado para hoy. Incluso, me atrevo a decir que, si no es ninguna de las opciones anteriores, simplemente te encontrabas intentando comprender ese concepto tan complejo al que ya le has dado mil vueltas, una mosca ha pasado por delante y te ha llevado hasta el ordenador o tu teléfono móvil.

Sea como sea, lo importante es que nos hemos encontrado. Llámalo casualidad, azar, destino o cualquier otra cosa. Tan solo voy a pedirte un favor: dedica unos minutos a leer esta carta. Luego, puedes volver a tu rutina y hacer como si nada o guardarla para leerla cuando la necesites. El uso que le des, depende de ti. Solo te pido una oportunidad. ¿Me la concedes?

Carta a un opositor, a un valiente

Querido opositor, si estás leyendo estas líneas es porque has decidido seguir adelante. Antes de nada quiero darte las gracias. ¿Por qué gracias? Porque tu tiempo es oro. De hecho, es parte de tus herramientas diarias de trabajo -casi la más importante-, el pilar a partir del cual se fundamenta toda tu lucha. ¿Cómo no voy a agradecértelo?

Libros y apuntes de un opositor

A partir de ahora viene lo más importante, lee con atención:

¡Te admiro! Sí, lo hago y mucho. Eres el claro ejemplo del esfuerzo y la constancia, del sacrificio, de lo que realmente significa “luchar por un sueño”.

Cada mañana te levantas sabiendo que un día más en realidad es un día menos, para bien y para mal. Para bien porque el recorrido hacia tu objetivo se va haciendo cada vez más pequeño y para mal porque eso significa que el tiempo que resta para asimilar conceptos se agota. Tus ojeras te lo recuerdan junto a los días tachados en el calendario y los temas estudiados.

Te admiro por todo tu trabajo, pero sobre todo porque eres una persona valiente. Lo que no significa que no tengas miedos, dudas, incluso momentos de aburrimiento y de querer dejarlo todo porque no puedes más. Pero, a pesar de ello, sigues adelante, con fuerza, con ganas y sobre todo con pasión. Es más, en los días grises es cuando más esfuerzo intentas poner para no darte por vencido, para demostrarte que puedes con eso y con más. Créeme, eso es digno de valorar.

Te admiro porque para recorrer este camino estás renunciando a otros muchos. Y eso tampoco es fácil, por mucha esperanza que haya en el fondo. Nadie mejor que tú sabe qué se siente al rechazar un plan de amigas, una invitación al cine que terminará con una cena, un fin de semana en la playa o en la montaña o simplemente dos horas más para estar en familia. Son tantas tus renuncias, tantos conflictos contigo mismo a los que te tienes que enfrentar para al final convencerte de que la mejor compañía en esta etapa es tu temario…

Te admiro porque haces malabarismos para compaginar el día a día con tu estudio, porque con tu actitud construyes tu éxito y porque has hecho de la organización, la concentración y el subrayado tus mejores materias.

Quizás los demás no entiendan tu combinación de colores para los temas importantes o la mayoría de conceptos que tienes apuntados en libretas, folios y miles de post-its, pero no importa. Es tu lenguaje secreto, ese con el que tu mente entiende dónde tiene que enfocarse para reconstruir una lección elaborada con un señuelo muy pequeño.

Mujer subrayando el temario

Querido opositor, no te rindas

Te admiro por todo eso y más. Por tu dedicación, por tus noches en vela y tus mañanas de leyes, protocolos, autores o teorías, por tus maneras de apostar por ti. Por eso, no te rindas. No olvides que la parte más importante de la palabra actitud eres tú.

No dejes que el aburrimiento haga de las suyas y gana terreno a la motivación. Recuerda cada día por qué empezaste, cuál es tu meta y sobre todo, cómo vas a atravesar el recorrido. Pero sobre todo, cree en ti. Los días que llevas opositando son los días que llevas luchando por tu sueño. No lo olvides.

Estudia, repasa, esfuérzate… cualquier verbo vale si es para impulsarte a sacar lo mejor de ti mismo. Y si por alguna razón a la primera no sale, no tires la toalla. Todo lo que has estudiado, ya lo tienes. No dejes que tu mente lo olvide, refuérzalo, sigue plantando semillas que hagan más grande las raíces de tus conocimientos. Pero no te rindas.

Ahora bien, cuídate. No te olvides a ti mismo en el camino. Come sano, desconecta de vez en cuando, haz ejercicio y descansa. Solos así generarás la energía suficiente para seguir adelante. Porque lo que haces cada día te hace.

A continuación, querido opositor te regalo unas últimas palabras.

Cada día es una nueva oportunidad. Un reto para continuar luchando por tu sueño.

No cedas al desánimo y al aburrimiento. Sal en busca de más ilusiones, objetivos y estrategias. Un día lo tiene cualquiera. Es más, en los días grises es cuando más esfuerzo tienes que poner. Cuando tienes que salir a buscar las ganas con más ahínco.

¡No te rindas!

Hazlo por ti, porque lo quieres, porque es tu sueño, tu meta, tu puente a la autorrealización. Porque aunque no lo creas una oposición es una demostración de amor propio. ¿Algunas vez lo habías pensando?

¡No te rindas!

Un día, y otro, y otro… Da lo máximo de ti. El 100% no, el 200%.

Eres un aprendiz, pero también un maestro. Cada día que pasa es un escalón más de conocimiento.

¡No te rindas porque algún día si luchas, cumplirás tu sueño!

¡Muchas suerte opositor y ánimo!