Carta a mi padre invisible - La Mente es Maravillosa

Carta a mi padre invisible

Raquel Martínez Rico 30 septiembre, 2017 en Emociones 1060 compartidos
Figura de un padre con destellos

A ti que no te conozco (o sí). ¿Qué pensarías si te dijeran que vas a vivir 61 años, 3 meses y 10 días? Esta cifra no es al azar, es exactamente el tiempo de vida que ha tenido mi padre hasta que el cáncer entró en nuestra casa para quedarse. Así, de repente y sin margen de maniobra.

Muy pocos meses son los que mi madre, mis dos hermanas y yo hemos tenido para asimilar esta noticia, y de ahí nos han quedado muchas cosas dentro que poco a poco vamos elaborando. Por eso, papá, con la intención de tenerte para mí una vez más, te he escrito esta carta.

Te escribo desde el salón, mirando tu lugar favorito y es que aún me parece mentira. Aunque pensándolo bien, creo que nunca me llegará a parecer verdad. La única verdad que puedo ver ahora es que, aun mereciéndote más de 61 años, 3 meses y 10 días, estos han sido más que suficientes para dejar huella, esa a la que ahora me abrazo mientras te echo de menos. 

Cuando entiendes lo que son los problemas de verdad

Toda la vida escuchando eso de “tú no sabes lo que son los problemas” o “te quejas sin motivo”  y de repente esas frases empiezan a cobrar sentido. El cáncer entró en nuestra casa para quedarse y a partir de ahí todas nuestras vidas se quebraron por completo.

Hombre representando a la persona práctica

Fue en ese preciso instante cuando empecé a ser consciente de que los problemas que de verdad tienen importancia están en otra dimensión, y son muy distintos a esos cotidianos, como no llegar puntual o una mala tarde en el trabajo, que difícilmente dejan una huella que no se marche con la primera marea. Los problemas de verdad son esos que te golpean de forma inesperada, a la hora menos pensada de un día cualquiera.

Tener que mirarte sabiendo que había una fecha marcada en el calendario es el sentimiento más doloroso y desgarrador que he tenido nunca. Mi padre, el pilar más fuerte de la casa se iba apagando poco a poco y nosotras esperando…no sé de dónde pudo nacer tanta crueldad.

Durante unos meses te desborda un sentimiento lleno de impotencia y de rabia por tener que tragar una realidad afilada que poco a poco te va destruyendo por dentro: múltiples cortes cuyo eco es un dolor muy profundo. De manera, que cuando intentas sacar un gramo de esperanza para hacer fuerza, las paredes de tu interior se tensan y la afilada hoja las vuelve a desgarrar. Es entonces cuando te das cuenta de que la vida de ahora es muy diferente a la de hace unos días y que el tiempo avanza mucho más rápido de lo que tú puedes correr.

Así fue como entendí, como llegué a entender, que nunca sabes lo fuerte que eres hasta que ser fuerte es tu única opción, que nunca sabes la vida que hay en ti hasta que eres capaz de llegar hasta las puertas del mismísimo infierno para reclamarla, que nunca sabes lo que es la injusticia hasta que te dan una noticia que nadie merece.

Que tu actitud ante la enfermedad sirva de ejemplo para muchos

Quiero que sepas que todos los que hemos estado a tu alrededor te tenemos como ejemplo y que presumimos de ello. Tú que asumiste la enfermedad como un caballero, tú que nunca te victimizaste ni te quejaste. Tú que nos lo pusiste tan fácil.

Me imagino que a estas alturas los ángeles del cielo estarán prendados de ti. Estarán aprendiendo de tus refranes, de tus experiencias, de tus maneras… Estarán aprendiendo de la vida, como todos lo hemos hecho aquí abajo contigo. Sabrán, también, que luchaste hasta el final, aceptando todas y cada una de las circunstancias y que sí, te fuiste, pero te fuiste de pie.

Tu vida ha estado llena de lecciones, y los que hemos estado a tu lado hemos aprendido día a día. Pero me duele en lo más profundo que te hayas tenido que ir para enseñarnos lo más duro de todo: que estamos en esta vida de paso y que lo único que nos vamos a llevar es lo vivido.

Abuelo con nieto

Nunca habrá nadie como mi padre

Papá, me hubiese gustado hablar contigo sobre esto, porque tu siempre tenías una palabra directa que te hacía sacar coraje y carácter para todo. Pero claro, había que mantener el tipo hasta el final.

Quiero decirte que nunca habrá nadie que te sustituya, y que siempre vivirás a través de nosotras, de ese ejército de mujeres valientes y fuertes que has creado. Eras la pieza más fuerte de nuestro puzzle, de nuestro clan.

Ahora recordamos con cariño todo lo que nos decías por nuestro bien, y quiero que sepas  que lo has hecho bien. Me gusta pensar que tenemos que esforzarnos en reformar ese puzzle pero con la certeza de que en algún momento todas las piezas vuelvan a estar juntas y cada una en su sitio.

Qué acertada estuve cuando me inspiré en ti para hablar de los maravillosos abuelos 3.0. Entonces, sin saber lo que el futuro nos tenía guardado, escribí que los nietos les conceden la inmortalidad personal a los abuelos maravillosos como tú, los que se hinchan cada vez que los llevan de la mano por la calle.

Papá, te prometo que así será, porque hablamos diariamente de ti. Los pequeños preguntan por ti, tú siempre estás con nosotras, y mamá siempre te lleva en el hombro. Y hablando de mamá, qué mujer tan fuerte elegiste. Qué listo y afortunado has sido todos estos años. Ya sabía que era fuerte, pero con esto me quedo sin palabras.

Unir dos piezas de un puzzle

El adiós definitivo

A ti, papá, que no me pude despedir de ti, te digo adiós aunque con la boca muy pequeña. He estado muy enfadada con todo el mundo, y sé que nadie ha tenido culpa de esto, pero no lo he podido evitar. Porque no ha sido justo, me han quedado muchas cosas por decirte y muchas cosas por hacer en las que tú estuvieras en primera fila.

Siempre he mantenido que no recuerdo ni una sola experiencia negativa de la que no haya obtenido algo bueno. Desde luego, nunca voy a obtener nada positivo de no tenerte, pero toda tu fuerza la llevo dentro y tengo que sacar algo en claro.

Por eso, siempre recordaré con mucha intensidad que un día fui muy fuerte, que mis hermanas lo fueron, y que mamá lo fue por goleada. Recordaré que antepuse tu bienestar al mío, y que toda tu familia así lo hizo.

Recordaré que te quisimos por encima de nuestras posibilidades y que los que nos hemos quedado aquí, el clan, nos protegemos cada día más. Sé que es así como nos quieres ver, firmes y serenas, tal y como tú te has comportado en la que tú has llamado “la pelea”.

HASTA SIEMPRE PAPÁ. TE QUIERO

Raquel Martínez Rico

Además de mi profesión, la Psicología es mi amuleto. Yo soy a través de ella, aprendo a través de ella, me impulso a través de ella y, sobre todo, ayudo a través de ella.

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