Charcot, un extraordinario hombre de ciencia

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Sergio De Dios González el 7 febrero, 2018
Edith Sánchez · 7 febrero, 2018

Jean-Martin Charcot fue un famoso médico y neurólogo. Nació en París en 1825 y sus aportes tuvieron una resonancia definitiva, tanto en la medicina como en la psicología. Fue alumno del famoso Guillaume Duchenne de Boulogne. Tanto él como Charcot son considerados los padres de la neurología. Pero no solo eso. Charcot también fue el precursor más importante del psicoanálisis.

Trabajó durante 30 años en el célebre Hospital de la Salpêtrière. Cuando Charcot llegó allí había alrededor de 5000 pacientes. Cerca de 3000 de ellos tenían problemas mentales. En ese hospital también se impartían enseñanzas a los nuevos médicos y se experimentaba con nuevos métodos. Era el centro médico más importante del mundo en ese momento, en todo lo que tenía que ver con el cerebro.

La teoría es buena, pero no impide que las cosas sucedan”.

-Jean-Martin Charcot-

Charcot se hizo muy famoso en Europa cuando comenzó a usar la hipnosis como método de tratamiento para la histeria. Era ante todo un hombre de ciencia y por eso estaba abierto a todas las novedades en el campo de la medicina. Sus observaciones lo llevaron a tomar especial interés por la histeria, un trastorno que exploró más que cualquier otro de sus contemporáneos.

Charcot y su llegada a la Salpêtrière

Los pacientes con los que se encontró Charcot eran de todo tipo. Había prostitutas, vagabundos, personas con problemas cognitivos y otras que habían sido rechazadas por la sociedad. A la Salpêtrière se le conocía entonces como el gran asilo de las miserias humanas o “pandemonio de insanía”. Fue Charcot quien transformó ese lugar caótico en el centro de investigación médica más importante de Europa.

mujer con histeria tratada por charcot

Desde la época de Hipócrates, se hablaba del útero como un órgano móvil que deambulaba por el cuerpo de la mujer. Cuando ese órgano llegaba al pecho, causaba graves síntomas. Entre ellos, unas extrañas convulsiones y sofocos. A eso se le llamó histeria. Muchas mujeres presentaban tales síntomas. Se pensaba entonces que la histeria era una condición exclusiva de la mujer.

A la llegada de Charcot, gran parte de los pacientes no estaban siendo tratados. La mayoría de mujeres, por su parte, habían sido diagnosticadas como histéricas. Sin embargo, el médico francés notó que algunos hombres también presentaban síntomas que podían catalogarse como histéricos. Y las mujeres, además de los sofocos y las convulsiones, también presentaban raras expresiones de la enfermedad, como ceguera o parálisis. Lo común en todos esos casos es que no existía una explicación médica.

La histeria

Jean-Martin Charcot fue sobre todo un estudioso del cerebro. Sus investigaciones permitieron sentar las bases para comprender enfermedades como la esclerosis. También precisar muchos aspectos de las hemorragias cerebrales y de otras como la enfermedad de Friedrich y el síndrome de Tourette. Sin embargo, su curiosidad lo llevaba una y otra vez al pabellón de los llamados epilépticos simples. Allí el 90% de los pacientes estaban catalogados como histéricas y neurasténicos.

Charcot dando clase

Charcot evidenció que la histeria no estaba en el útero, sino en el cerebro. También postuló que el origen de esas convulsiones, sofocos, parálisis y otros síntomas sin explicación, podría estar en una experiencia del pasado. Casi simultáneamente, propuso la idea de que este mal podía ser tratado por medio de la hipnosis. Así fue como surgió uno de los escenarios más fascinantes de aquellos tiempos: las sesiones de los martes.

En ellas Charcot presentaba los casos de histeria, casi en el marco de un escenario histérico. Es decir, teatral. El médico francés mostraba, uno a uno, cómo los síntomas desaparecían bajo el estado de hipnosis. Y no todos eran mujeres: se probó que esto también ocurría con los hombres.

Charcot, una fuente de debates

Charcot fue duramente criticado por muchos de sus contemporáneos. Le acusaban de ser poco científico y de haber convertido en un circo sus sesiones de los martes. Las afirmaciones no eran justas. Charcot tenía un profundo espíritu científico y por eso mismo no se cerraba a ninguna opción. Pronto, encontró analogías entre la histeria y la hipnosis.

Charcot propuso la existencia de una histeria traumática. Esto es, desencadenada por un evento que causó un profundo impacto en la mente de la persona. Señala que en la hipnosis hay una orden que el paciente cumple por sugestión. En la histeria traumática ocurre algo análogo. El trauma es como una autohipnosis: el mandato está en el trauma y hace que el sujeto comience a actuar sin conciencia, de una manera extraña.

mujer tratada por charcot

Uno de los grandes aportes de Charcot fue precisamente el de haber aislado el concepto de “trauma” en la mente y haber llenado de contenido esta noción. A partir de los importantes aportes de este gran científico francés, uno de sus alumnos, Sigmund Freud, descubrió el psicoanálisis.