Chemsex, una peligrosa práctica sexual

Cristina · 20 abril, 2018

En los últimos años ha habido un aumento en España de una peligrosa práctica sexual conocida como chemsex, sobre todo en ciudades con una gran población. Su origen data del año 2012 en Reino Unido, pero poco a poco se ha ido extendiendo por el resto de países europeos.

Ahora bien, ¿qué es el chemsex? El término procede de la expresión chemical sex o sexo químico, lo que viene a significar la combinación de dos elemento en un mismo momento: droga y sexo. Un binomio peligroso que traspasa determinados límites y que ha originado un nuevo tipo de adictos.

¿En qué consiste el chemsex?

Como ya hemos dejado entrever al principio del artículo, esta nueva forma de experimentar el sexo viene de la mano del consumo de drogas. El objetivo principal es conseguir el mayor placer sexual. Para ello, las personas que lo practican se ayudan de los estupefacientes.

El éxtasis, los efectos secundarios de una sustancia, la desinhibición o la pérdida del control favorecen el aumento de la libido. De este modo, el acto sexual puede alargarse o incluso, se pueden llegar a probar prácticas sexuales nuevas que de otra forma no se realizarían. O al menos es lo que piensan las personas que practican chemsex.

Personas de fiesta

En este caso, las drogas se emplean en un contexto sexual modificando el sentido de su utilización. Ahora bien, el uso no es recreacional, es decir, para sentir únicamente los efectos placenteros de este tipo de sustancias. La clave del chemsex es que da un uso muy específico a las drogas. ¿Por qué? Porque no es lo mismo estar bajo los efectos de un estupefaciente y decidir mantener una relación sexual por el éxtasis que se experimenta, que consumir la droga como una forma específica de sentir erotismo y excitación para mantener y alargar la práctica sexual.

Las drogas más utilizadas en esta práctica sexual son la mefredona, las metanfetaminas y el GHB o también conocido como ‘éxtasis líquido’. No obstante, estas sustancias se pueden combinar entre ellas o con otras diferentes como por ejemplo, el poppers, el alcohol y la cocaína.

Por otro lado, las quedadas para llevar a cabo este maratón de desenfreno (en ocasiones dura días enteros, desde el viernes hasta el domingo) se realizan a través de redes sociales. Las nuevas aplicaciones y el uso actual de Internet favorecen y potencian este tipo de encuentros. De hecho, la mayoría de ellos comienzan a través de las mismas, siendo una de las aplicaciones más populares Grindr.

¿Cuál es el perfil de quienes lo practican?

El chemsex suele llevarse a cabo por hombres homosexuales. De forma más generalizada se describen como hombres que mantienen relaciones sexuales con otros hombres (HSH) pues, aunque en menor medida, también pueden ser heterosexuales.

Según datos del informe que realizó la plataforma ApoyoPositivo sobre la aproximación a esta práctica, un 39% de los participantes tenían un grado o estudios superiores, un 83’5% trabajaba y un 96% eran homosexuales.

¿Por qué es tan peligrosa?

Teniendo en cuenta el modus operandi, no es difícil imaginar que uno de sus efectos más peligrosos, entre otros que veremos a continuación, es el riesgo de caer en la adicción a las drogas que se consumen. Por ello, se pasaría de hacer un uso habitual con un sentido específico a un abuso de las sustancias.

Pero más allá del riesgo a la adicción, nos encontramos con una alta probabilidad de contraer enfermedades de transmisión sexual (ETS). De hecho, desde hace unos años, varios hospitales de Madrid y Barcelona han detectado un aumento del número de hombres con VIH. La desinhibición y el desenfreno de esta práctica provocan la no utilización de métodos anticonceptivos. Teniendo en cuenta además, que en una simple noche suelen ser varias las parejas sexuales que se tengan.

El chemsex ha hecho reaparecer algunas otras ETS como la hepatitis B y C. Este tipo de enfermedades eran muy características durante los años 80, coincidiendo con el boom de la heroína; ya que la compartición de las jeringuillas era un facilitador de la transmisión. Actualmente, se han registrado nuevos casos de este tipo de enfermedades derivadas de esta nueva práctica sexual por el uso del material de inyección utilizado por más de una persona.

Ahora bien, el chemsex no solo se produce daños a nivel físico, sino también psicológicos. Los cuadros leves de ansiedad y depresión, así como brotes psicóticos, alucinaciones visuales, auditivas y alteraciones del comportamiento agudas y crónicas son las más frecuentes.

Hombres con droga para llevar a cabo el chemsex

¿Cuáles son las razones por las que se practica?

Debemos tener en cuenta que las relaciones sexuales entre parejas homosexuales han estado, y están, aunque sea en menor medida, estigmatizadas por la sociedad. Sigue existiendo un sentimiento homofóbico latente en la sociedad que limita la naturalidad del acto, visto en ocasiones como algo prohibido.

Alguna de las principales razones por las que se lleva a cabo el chemsex es para obtener más confianza durante las relaciones sexuales y aliviar los sentimientos negativos que se tienen hacia la propia orientación (una homofobia interiorizada). Aunque también se realiza para obtener un sexo más placentero, un mayor aguante físico y para realizar algunas prácticas que en otras circunstancias son más dolorosas.

Como vemos, el chemsex tiene más inconvenientes que ventajas. Por ello, el trabajo para evitar esta práctica no se debe enfocar solo en la población de riesgo, sino también en la sociedad en general.