5 claves para hacer frente a la presión social

La presión social nos lleva a decir y hacer lo que no queremos, a traicionarnos y ser incoherentes. Te contamos cómo hacerla frente para vivir en paz.
5 claves para hacer frente a la presión social
Elena Sanz

Escrito y verificado por la psicóloga Elena Sanz.

Última actualización: 15 marzo, 2022

Nos guste más o menos, en nuestro día a día todos nos vemos afectados por la influencia que otros ejercen sobre nosotros. Esto queda patente en los cánones estéticos y en las exigencias culturales que nos dicen cómo debemos ser y vivir para ser considerados válidos. Pero incluso en nuestras relaciones personales más cercanas podemos tener dificultades para hacer frente a la presión social.

¿Cuántas veces has accedido a un plan o actividad al que no deseabas asistir?, ¿cuántas veces has dicho algo que realmente no pensabas solo para encajar o complacer a otros? Esto es natural, finalmente los humanos somos seres sociales y necesitamos sentir que pertenecemos al grupo para sobrevivir. Sin embargo, si no gestionamos adecuadamente esta presión podemos sufrir consecuencias indeseables.

¿Por qué aprender a hacer frente a la presión social?

Personas señalando a un hombre
Al ceder a la presión social es común experimentar culpa porque somos desleales a nosotros mismos.

Cuando cedemos a la presión social, nos somos desleales a nosotros mismos, entramos en incoherencia y vivimos en la incomodidad. Si digo algo que no pienso, si hago algo que no siento, estoy generando una disonancia en mi interior que me impide sentirme bien.

Es cierto: poner límites, negarse y llevar la contraria a otros da miedo. El temor a ser excluidos, rechazados o juzgados es grande en algunas personas. Sin embargo, tras ceder a los deseos ajenos aparece la culpa por haberse traicionado uno mismo.

Además, paradójicamente, tratar de complacer a otros puede traernos problemas a nivel social. Si digo que haré algo que no deseo, es probable que más adelante me eche para atrás, y esto me hará ver como una persona indecisa, irresponsable y poco confiable a ojos de otros. Mi deseo inicial, que era agradar y evitar un conflicto, termina volviéndose en mi contra y enfrentándome a esas consecuencias que trataba de evitar.

Así, es preferible mantenerse firme y coherente desde un inicio, aunque resulte incómodo. Ahora bien, ¿cómo puedo lograrlo?

¿Cómo hacer frente a la presión social?

El deseo de agradar a los demás y ser aceptado por ellos es completamente natural. Sin embargo, esto no significa que debamos dejarnos llevar por él a cualquier precio.

Para hacer frente a la presión social hay que desarrollar seguridad en uno mismo, saber con certeza que estaremos bien incluso si ponemos límites. Y, para esto, pueden ayudarnos las siguientes claves:

1. Trabaja tu autoestima

Este primer punto puede parecer un cliché o sonar manido, pero es fundamental. Toma en este caso la autoestima como amor por ti mismo: como me amo, me apruebo y me valido no necesito ni espero que los demás lo hagan. Como me considero valioso y digno, como me tengo en alta estima, soy fiel a mis deseos y necesidades y actúo en coherencia.

Si me siento inseguro, frágil y necesitado de otros es mucho más probable que termine cediendo a la presión social en multitud de aspectos.

2. No respondas inmediatamente

Si actuamos en automático y respondemos sin pensar, es probable que sea nuestra necesidad de agradar la que nos guíe. Por esto, es importante adoptar el hábito de tomar unos segundos para reflexionar antes de responder a cualquier petición, sugerencia o comentario. Tal vez en ese lapso te des cuenta de que estabas a punto de aceptar algo que no deseas y puedas rectificar tu decisión.

Las personas seguras de sí mismas no necesitan este periodo, pues naturalmente atienden a sus preferencias. Sin embargo, si llevas años adoptando una actitud complaciente, tomarte este instante puede marcar la diferencia y darte la oportunidad de implementar un nuevo modo de hacer las cosas.

3. Pregúntate a ti primero

Antes de tomar como válido lo que otros dicen, opinan o exigen, pregúntate qué opinas tú al respecto. ¿Estás de acuerdo con sus valores y puntos de vista? Si no es así, prioriza siempre tu perspectiva.

Si te dicen que no tomar alcohol es de personas aburridas, que deberías perder peso para ser atractivo o si tu pareja afirma que debéis iros ya a vivir juntos, piensa: ¿estoy de acuerdo con estas afirmaciones?, ¿realmente yo deseo beber, adelgazar o mudarme con esta persona?

Para hacer frente a la presión social es importante que nos demos el espacio de aclarar nuestras propias ideas y prioridades. Sin esta base, nos dejaremos llevar por lo que otros nos sugieren.

4. No te justifiques

Muchas personas, (especialmente las mujeres), sienten que tienen que justificar sus decisiones, dar explicaciones o excusarse cuando no cumplen lo que se les pide. Así, un simple “no”, no les parece suficiente y se lanzan a ofrecer justificaciones y excusas que muchas veces no son ni siquiera el verdadero motivo por el que se niegan a algo.

“Me gustaría, pero no puedo”, “no tengo tiempo”, “me lo pienso y te digo más adelante”… ¿Te suenan todas estas frases? Entonces, debes tomar conciencia de que tienes derecho a decir “no”, de que tus respuestas y decisiones son válidas y no requieren de explicaciones adicionales.

5. Utiliza técnicas asertivas

Hombre hablando con su compañera de trabajo
La asertividad es una buena herramienta para hacer frente a la presión social.

Cuando tratas de excusarte o justificarte, abres la puerta a que el otro continúe tratando de persuadirte. Sin embargo, en ocasiones, aunque tu respuesta sea directa y rotunda, tu interlocutor puede seguir insistiendo para hacerte cambiar de opinión. En estos casos, puedes recurrir a técnicas asertivas como el “disco rayado”.

Esta técnica consiste simplemente en repetir un mensaje (que refleje tu postura) una y otra vez, pese a las presiones, insistencias y manipulaciones que recibas. “No, gracias, no me apetece”; y si te insisten “venga, piénsalo, que lo vas a pasar bien, no seas aburrido, no me hagas esta faena…”. ¿Tu respuesta?: “no, gracias, no me apetece”.

Hacer frente a la presión social es un aprendizaje

Resulta claro que en un inicio aplicar las anteriores pautas requerirá de un esfuerzo consciente.

Hay que vencer la inercia de años en los que nos movimos por el deseo de complacer y el miedo a ser rechazados. Sin embargo, con la práctica diaria, cada vez será más sencillo. Por esto, comienza hoy mismo.

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