7 claves para no olvidar las tareas pendientes

El olvido es un fenómeno común y que muchas veces juega en nuestra contra. Ahora, ¿qué podemos hacer para no olvidar las tareas pendientes?
7 claves para no olvidar las tareas pendientes
José Padilla

Escrito y verificado por el psicólogo José Padilla.

Última actualización: 03 diciembre, 2021

Nuestro cerebro es una red compleja de interconexiones neuronales que nos permite llevar a cabo con éxito tareas muy complejas; gracias a él, podemos adquirir y desarrollar nuevos conocimientos, aprender un nuevo arte o construir máquinas que nos lleven a la luna. No obstante, su funcionamiento no es perfecto, y en ocasiones comete errores tontos que pueden tener un gran coste para nosotros.

Esta paradójica funcionalidad de nuestra mente nos lleva a cuestionarnos por qué olvidamos y qué podemos hacer para no olvidar las tareas pendientes que tenemos. En este artículo repasaremos brevemente las causas del olvido y hablaremos de 7 claves para no olvidar las tareas a realizar.

El olvido

Son varios los factores que intervienen en el olvido como consecuencia de cambios en el mundo que nos rodea o en nosotros. Dentro de estos cambios, el recuerdo se puede debilitar por el paso del tiempo, cambios contextuales e interferencia.

El paso del tiempo

El paso del tiempo es uno de los factores que más afecta nuestra memoria. Si examinamos nuestra experiencia cotidiana, podemos confirmar que la información se olvida, mientras no se repase. Las huellas de la mayoría de los recuerdos se debilitan con el paso del tiempo.

Baddeley, Eysenck y Anderson (2010) afirman que la causa del olvido por el tiempo se debe a que los trazos de memoria se debilitan. A esta idea del debilitamiento a lo largo del tiempo se le conoce como “decaimiento de la huella”. Esta explicación no ha sido probada aún ni está libre de críticas, por lo que no se toma como una causa en sí misma, sino que se asocia a otros dos factores: las fluctuaciones contextuales y la interferencia.

Mujer con dudas

Cambios contextuales

Las fluctuaciones o cambios contextuales pueden hacer más probable el olvido cuando el contexto de recuperación de la información no corresponde con el contexto donde se codificó la información.

Esta curva de olvido se basa en que, con el paso del tiempo, los escenarios cambian, por lo que el contexto de recuperación y codificación terminan siendo muy dispares, lo que no facilita la recuperación de la memoria.

La interferencia

Por otro lado, la explicación de la interferencia plantea que las experiencias se van acumulando y nuevos recuerdos se van configurando, lo que dificulta el acceso a la información que se tenía almacenada. Cuanto más similar sea la información es más probable que ocurra dicha interferencia.

Producto de la interferencia la información en la memoria a largo plazo puede confundirse o combinarse con otra información durante la codificación, distorsionando o interrumpiendo los recuerdos (McLeod, 2008). Esta interferencia puede ser de dos tipos: retroactiva (la información nueva interfiere el recuerdo de la antigua) o proactiva (la información antigua interfiere el recuerdo de la nueva).

Cómo no olvidar las tareas pendientes

Basándonos en las explicaciones que brevemente hemos examinado y en otras ideas, hemos desarrollado 7 claves para no olvidar las tareas que tenemos pendiente.

1. Escribir la tarea

Hemos visto que el recuerdo se debilita con el paso del tiempo, por eso, conociendo esta característica de nuestro sistema cognitivo, es preciso que le ayudemos. Para esto podemos anotar en una agenda o en un post-it la tarea que vamos a realizar. Escribir no solo nos ayuda a recordar, también facilita que se consolide la información, ya que estamos repasándola al escribirla.

2. Relajarnos

Los altos niveles de estrés pueden afectar de manera negativa las operaciones cognitivas implicadas en la formación de memorias explícitas (Sandi, 2012).

A veces, estamos tan saturados de tantas cosas por hacer que nos estresamos y no le damos tiempo al cerebro para que procese y codifique bien la información que queremos recordar más tarde. Por eso, tomarnos unos segundos para relajarnos, para respirar y hacer una pausa puede ser beneficioso para no olvidar las tareas pendientes.

 3. Valernos de las emociones 

Los seres humanos tendemos a recordar mejor aquellos eventos que han estado permeados por emociones intensas. Esto se ha evidenciado en varios estudios que dan solidez a la idea de que los eventos emocionales se recuerdan en mayor medida que los neutros. Así, sabemos que la excitación emocional influye y afecta, de forma positiva, al rendimiento de la memoria a largo plazo (Cahill y McGaugh,1995; Bradley et al., 1992).

Partiendo de lo anterior, para aumentar la probabilidad de recordar las tareas pendientes, podemos vincularlas con alguna emoción (agradables preferiblemente) asociada a la tarea, de tal manera que facilitemos su consolidación en la memoria. Para esto, podemos pensar en lo que queremos lograr y conectarlo con la tarea. Por ejemplo, si debo hacer una tarea de matemáticas, puedo conectarla a mi deseo de graduarme y a las emociones agradables que sentiré en ese momento.

4. Organizar las tareas pendientes

Hemos visto que la información similar tiende a producir interferencias. Por lo tanto, al organizar nuestra agenda de tareas pendientes debemos procurar, en la medida de lo posible, no programar dos tareas iguales para un mismo día, pues pueden interferirse mutuamente al intentar recordarlas.

5. Usar múltiples claves

Otra forma de no olvidar las tareas pendientes es crear varias claves de recuperación, pero estas deben ser importantes o significativas para nosotros. “La recuperación depende del número y calidad de las claves disponibles durante el recuerdo. Cuando se utilizan claves irrelevantes, la recuperación puede fallar, y también puede fallar cuando una clave que previamente era relevante cambia a lo largo del tiempo” (Baddeley, Eysenck y Anderson, 2010, p. 229).

Para lograr esto, podemos configurar una alarma que nos recuerde la tarea, escribir una nota y pegarla en un lugar visible, pedirle a alguien que llegado el momento nos ayude a recordar, etc.

6. Dormir bien 

Para no olvidar una tarea pendiente, es necesario haber codificado y almacenando bien la información. Es necesario consolidar la instrucción para luego poder recordarla. En este proceso de consolidación hay un factor que nos puede ayudar mucho: el sueño.

En una investigación realizada por Diekelmann et al. (2013) se encontró que el sueño puede beneficiar la memoria prospectiva, es decir, recordar que hay que hacer algo (componente prospectivo) y recordar lo que hay que hacer (componente retrospectivo). Entonces, una buena clave para no olvidar una tarea pendiente es dormir bien.

Mujer dormida

7. Codificar y recuperar en el mismo lugar

Sabemos que la información se recuerda de manera más fácil cuando las señales presentes durante la codificación también están presentes en el momento de recuperar la información (Tulving, 1974). Basándonos en este postulado, una clave para no olvidar las tareas pendientes es intentar recordarlas donde las codificamos.

Por ejemplo, si dentro de tres días tengo que entregar un trabajo en la universidad, lo mejor que puedo hacer es registrar dicha información (“tengo que entregar un trabajo en tres días”) en mi habitación, donde estudio y paso la mayor parte del tiempo. Así estaré codificando la información en el mismo sitio en el que pretendo recuperarla.

No sería muy conveniente intentar almacenar dicha información mientras viajo en el autobús, pues no es el lugar en el que la quiero recuperar. El objetivo es que el contexto donde codifico o almaceno sea el mismo donde considere que es más pertinente recordar. Así, si alguna vez puedes elegir, mejor hacer un examen en la misma aula en el que te han dado clase.

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  • Baddeley, A., Eysenck, M. y Anderson, M. (2010). Alianza Editorial.
  • Bradley, M. M., Greenwald, M. K., Petry, M. C., & Lang, P. J. (1992). Remembering pictures: pleasure and arousal in memory. Journal of experimental psychology: Learning, Memory, and Cognition18(2), 379.
  • Cahill, L., y McGaugh, J. L. (1995). A novel demonstration of enhanced memory associated with emotional arousal. Consciousness and cognition4(4), 410-421. https://doi.org/10.1006/ccog.1995.1048
  • Diekelmann, S., Wilhelm, I., Wagner, U., y Born, J. (2013). Sleep improves prospective remembering by facilitating spontaneous-associative retrieval processes. PloS one8(10), e77621. https://doi.org/10.1371/journal.pone.0077621
  • McLeod, S. A. (2008, December 14).Forgetting. Simply Psychology. simplypsychology.org/forgetting.html
  • Sandi, C. (2012). Influencia del estrés sobre las capacidades cognitivas. Ministerio de Educación.
  • Tulving, E. (1974). Cue-dependent forgettingAmerican Scientist, 62, 74-82. https://www.rotman-baycrest.on.ca/files/publicationmodule/@random45f5724eba2f8/AmerSci74_62.pdf