Claves para alcanzar la felicidad

Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga Elena Sanz
Si deseas ser feliz has de creer que mereces serlo y que es tu derecho crear tu propia definición de felicidad.
 

Algunos individuos anhelan formar una familia, otros alcanzar la cima de su carrera profesional, mientras otros desean viajar por todo el mundo. Los proyectos concretos son diferentes, y el camino a recorrer también lo es, pero todos poseemos una meta común: alcanzar la felicidad. Entonces, ¿por qué, si miramos alrededor, encontramos tantas personas desdichadas?.

La felicidad es nuestro mayor sueño, nuestro más grande objetivo. Y sin embargo, a pesar de nuestros esfuerzos, parece imposible llegar a saborearla algún día. ¿Por qué ocurre esto?: porque tenemos una idea equivocada de la felicidad, porque hemos cubierto de máscaras un concepto tan puro como este. Si nos atrevemos a volver a su origen, descubriremos que es más accesible de lo que pensamos.

Mujer pensando en su felicidad

¿Felicidad o éxito?

Uno de los mayores problemas reside en que, desde pequeños, aprendemos a asociar felicidad con éxito. De alguna manera se nos transmite la idea de que una persona sólo puede ser feliz cuando es exitosa. Solamente puedes sentirte satisfecho y tranquilo cuando has alcanzado tus metas.

De esta manera inicia una paradoja que cada vez nos aleja más de la felicidad. Seré feliz cuando apruebe la selectividad, cuando me cojan en la carrera, cuando encuentre un empleo, cuando me case, cuando me compre una casa… La lista de obligaciones e imposiciones sociales es interminable e inconscientemente hemos caído en la trampa de creer que quien no cumple no merece el bienestar.

 

Así nuestra anhelada felicidad se va posponiendo cada vez más en el tiempo, pues nunca llegamos a completar la lista. De este modo, recorremos el camino de la vida corriendo para llegar a la siguiente parada, pensando que entonces sí podremos sentirnos bien. Para, al llegar, descubrir que aún no hemos terminado, que aún no somos perfectamente exitosos y que, por tanto, aún no podemos ser felices.

La parte más negativa de esta trampa es que somos nosotros mismos quienes nos privamos del derecho a sentirnos bien. Empleamos nuestro diálogo interno en recordarnos que estamos fracasando, que no somos suficientes, que no lo estamos haciendo correctamente. Si deseas hallar la plenitud, desliga la felicidad del éxito. Mereces ser feliz, ya, aquí y ahora. No tienes que demostrar nada, no hay una lista de obligaciones que te hagan merecedor, lo eres desde que naciste. Créetelo.

Mujer con los brazos abiertos dejando ver su felicidad

Encuentra tu propia definición

Pero la sociedad no solo nos hace creer que debemos ser exitosos para merecer ser felices, también nos impone una definición del éxito. Tienes que estudiar una carrera, encontrar un empleo que te reporte mucho dinero (cuánto más, mejor), tener una pareja, tener hijos… Esto únicamente asegura la infelicidad de todas las personas. Las que siguen el camino, porque nunca es suficiente. Las que no lo siguen, porque lo están haciendo mal.

 

¿Y qué ocurre si para alguien el éxito no es viajar sino permanecer con sus seres queridos?, ¿qué ocurre si a alguien le reporta más felicidad ganar menos pero trabajar en algo que le apasiona?. ¿Qué pasa si tu definición difiere de lo que impone la sociedad?. No pasa absolutamente nada, el camino a la felicidad es completamente único y personal. Tus deseos son igual de válidos que los de cualquier otra persona.

Por ello detente un momento y piensa cómo sería tu vida ideal, cuáles son tus verdaderos objetivos. Esos que salen de tu alma y que no provienen de imposiciones externas. Aférrate a ellos y trabaja por alcanzarlos, que nadie te diga cómo debes ser feliz. Y, por supuesto, no olvides que mereces sentirte bien mientras caminas, no solo cuando alcances la meta.

Alcanzar la felicidad es tu derecho y tu deber

Por último, el paso más importante de todos: ámate y valórate. Ámate tanto que no te quede más remedio que ser feliz. Que cada vez que vayas a seguir un camino impuesto, te duela tanto traicionarte que vuelvas a recordar tus deseos. Que cuando surja en ti un pensamiento dañino, seas capaz de transformarlo en otro mejor. Sobre todo, que no se te pase por la mente la idea de no ser merecedor de la felicidad.

 

Ámate tanto que te conviertas en la persona más importante de tu vida, en tu mayor proyecto. Que tu amor por ti sea tan grande que no te permitas juzgarte y criticarte. Que recuerdes siempre que ser feliz es tu derecho y tu deber.

  • Branden, N. (1995). Los seis pilares de la autoestima. Paidós.
  • Russell, B. (2015). La conquista de la felicidad. Debols! llo.