Claves para alcanzar la felicidad

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Sergio De Dios González el 27 octubre, 2017
Paula Aroca · 4 mayo, 2013

Cada persona busca algo en la vida, ¿verdad? Seguramente coincidirás en que esa búsqueda es completamente personal e individual. A simple vista, todos buscamos distintas cosas. Algunas personas aspiran a conseguir un trabajo estable, una bonita casa, desean construir una familia o viajar por el mundo entero. Otras aspiran a alcanzar la felicidad.

Sin embargo, si pasamos más allá de lo superficial, de las formas, nos sorprenderemos al darnos cuenta de que todos, por distintos medios y tomando diferentes caminos –acertados o no-, nos encontramos buscando lo mismo: la felicidad.

Daniel Gilbert en su best seller titulado “Tropezar con la felicidad”, nos enseña que la felicidad se encuentra en los momentos y lugares más insospechados. No suele aparecer cuando conseguimos todo lo que ansiamos sino que se encuentra en lo que hacemos si sabemos cómo mirarlo.

“La gente que es feliz no es la que tiene lo mejor de todo, sino la que hace lo mejor con lo que tiene”

-Anónimo-

El reto de cada día, alcanzar la felicidad

Ser feliz puede ser un desafío emocionante, pero según muchos, algo muy difícil de lograr o al menos de reconocer cuando lo disfrutamos. No hay una sola receta para ser feliz; cada quien intenta alcanzar la felicidad a su modo y según su buen entender. Pero sí hay ciertas claves que podrían ser de ayuda para quienes se proponen cultivar el jardín de su felicidad personal.

Curiosamente, una de las primeras claves no es una afirmación, sino una negación. Así es, se trata de aprender a decir “no”, a poner límites, eso que parece tan simple, pero que nos resulta tan complicado por momentos. Es muy común aquella creencia errónea de que para ser “buena persona” necesitas dar a los demás todo lo que nos pidan, sin ningún tipo de límites o restricciones.

Hombre agarrado por muchas manos

 

Entregarse al servicio desinteresado del otro es algo maravilloso, claro. Pero, ¿existe algún límite? Pues no podemos hacer felices a los demás en base a nuestro sufrimiento. Debemos tener como meta principal nuestra propia felicidad, la personal. Es decir, primero estamos nosotros y después los demás.

De echo, Maurice Schweitzer, profesor de la Universidad de Pennsylvania, en su investigación sobre la felicidad llegó a la conclusión de que la gente inmensamente feliz transmite una imagen de inocencia, lo que los hace más vulnerables a los abusos. Es más, a veces las personas que son muy felices son exactamente los tipos de personas que acaban siendo explotados por otros.

“Atreverse a establecer límites se trata de tener el valor de amarnos a nosotros mismos, incluso cuando corremos el riesgo de decepcionar a otros”

-Brene de Brown-

¿Te suena mal? ¿Sientes que no es lo correcto? ¿Consideras que esto va contra las enseñanzas de nuestros padres y nuestra comunidad? Vale aclarar que eso no significa ser egoísta, sino reconocer que es imposible hacer feliz a otro si uno inicialmente no es feliz.

La felicidad nace de nuestro interior

Otra cuestión de gran importancia que puede ayudarnos a alcanzar la felicidad es aceptar que no somos seres perfectos.  De hecho, tenemos una insólita imperfección natural que es maravillosa, ya que representa aquel motor que nos impulsa a trascender nuestros horizontes personales y a socializar, incluso a conocer otras tierras y culturas. Así, nos daremos cuenta de la diversidad de costumbres y valores y ello nos brindará otra perspectiva de la vida. y hará caer nuestra queja, nuestro mal humor, en saco roto.

Vivir en el presente y dejar atrás la carga del pasado es también algo central para lograr una vida feliz. Asimismo deberíamos intentar dejar a un lado los comentarios mal intencionados de la gente. Recordemos que las palabras de los demás solo tienen el valor que nosotros mismos les otorguemos.

Mujer caminando entre plumas negras sin llegar a alcanzar la felicidad

 

Lamentablemente, muchas veces valoramos esas afirmaciones, críticas u opiniones por encima de los pequeños detalles que nos pueden dar gozo, como pueden ser momentos, personas, lugares y por supuesto, nosotros mismos.

La felicidad está en nosotros y en todo lo que tocamos, en lo que vivimos, olemos, miramos. Aun con nuestros defectos, cada uno de nosotros somos una expresión de la belleza que podemos encontrar afuera y que muchas veces nos es difícil reconocer en nosotros mismos. Por lo tanto, no exijamos tanto a los demás, porque –para ser sinceros- no podemos tampoco ponernos tal exigencia a nosotros mismos. Enloqueceríamos.

“La felicidad es interior no exterior, por lo tanto no depende de lo que tenemos, sino de lo que somos”

-Anónimo-

No intentemos buscar a alguien más para que nos haga feliz. Si no encontramos dentro de nosotros mismos aquello que buscamos, será muy difícil que podamos encontrarlo afuera. La felicidad emerge de nuestro ser, de nuestra preciosa individualidad; y esa felicidad es la que necesitamos reconocer y proteger, muchas veces de nosotros mismos. No hay que tener miedo. Sí, aunque parezca increíble, miedo a ser feliz.

¿Estás preparado para alcanzar la felicidad?

Imágenes cortesía de Ines Rehberger, Austin Tott