Claves para evitar quedarse enganchado en una emoción

08 Noviembre, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga Elena Sanz
En ocasiones, nos quedamos enganchados en la tristeza, en el enfado o en la culpa y no sabemos cómo salir de ahí. En este artículo, te damos algunas claves para liberarte.

Las emociones forman parte de nuestra naturaleza, pero no siempre es sencillo gestionarlas. En ocasiones, nos invaden con tal intensidad que nublan nuestro juicio, llevándonos a actuar sin control y sin pensar en las consecuencias. Pero, más allá de esto, a veces nos atrapan de tal modo que nos resulta imposible librarnos de ellas por un largo periodo de tiempo. Para evitar quedarnos enganchados en una emoción, siempre podemos realizar un trabajo emocional específico.

No todos somos igual de propensos a experimentar este fenómeno. Hay quien estalla de forma brusca y repentina, pero luego tarda poco en volver a recuperar el equilibrio. Y hay quien sabe regular sus estados internos de un modo saludable. No obstante, existe una parte importante de la población que, cuando se sume en un estado emocional negativo, no sabe cómo abandonarlo. Si eres uno de ellos, continúa leyendo.

Hombre con trastorno del control de los impulsos gritando

¿Qué es quedarse enganchado en una emoción?

Al no dejar que una emoción fluya, nos quedamos atrapados en un estado de ánimo; pasa sobre todo con las emociones de valencia negativa: esas de las que nos queremos deshacer cuanto antes. Sin embargo, si esa emoción es adecuada al contexto, por mucho que nos desagrade, es natural y saludable experimentarla. Por ejemplo, es lógico y adecuado sentir tristeza ante la pérdida de un ser querido o sentir indignación ante la traición de alguien cercano.

El problema surge cuando la tristeza natural y esperable se prolonga excesivamente en el tiempo, convirtiéndose en patológica. O cuando la decepción y la ira nos siguen acompañando mucho tiempo después de la traición.

Para saber si nos estamos quedando atrapados en una emoción es imprescindible tener en cuenta las circunstancias. Una tristeza que se prolonga durante seis meses debido a un duelo no es, en absoluto, alarmante. Sin embargo, continuar sintiéndonos culpables durante semanas por haber cometido un pequeño error en el trabajo no parece muy ajustado. Y seguir enfadados varios días tras haber mantenido una pequeña discusión cotidiana con nuestra pareja, tampoco es lo esperable.

¿Qué hacer para no quedarse enganchado en una emoción?

Mujer pensando

Reconoce lo que te ocurre

Es cierto que cada persona sigue sus propios ritmos a la hora de procesar las emociones. Sin embargo, además de preguntarte si la duración de tu estado interno es proporcional al contexto, hay algo que resulta fundamental para saber si nos estamos quedando enganchados en una emoción.

Y esto es, si tenemos deseo de abandonarla y no podemos. Si realmente el seguir tristes, enfadados o llenos de culpa está afectando a nuestro funcionamiento diario y aun así nos sentimos incapaces de trascender esa emoción.

Márcate unos tiempos

Si no eres capaz de deshacerte de una emoción, luchar contra ella solo la perpetuará más aún. Sin embargo, tampoco puedes permitir que esta paralice tu vida o afecte a tus actividades y relaciones cotidianas. Entonces, márcate unos tiempos para sentir y procesar, y evita que la emoción te domine durante el día completo.

Quince minutos por la mañana y por la noche dedicados a reflexionar o incluso plasmar por escrito tus sentimientos será suficiente para ventilarlos, liberarlos y no condenar el resto del día. Fuera de ese horario, emplea tu energía mental en otros asuntos.

Cuida tu diálogo interno

Has de saber que muchas veces el hecho de quedarse enganchado en una emoción viene provocado por los pensamientos que sostenemos. Nuestros pensamientos generan emociones. Si constantemente estamos pensando en aquello que nos decepcionó, difícilmente dejaremos de sentirnos decepcionados. Si nos hablamos una y otra vez de lo injusta que fue una persona con nosotros, es lógico que el enfado y la ira permanezcan.

Así, procura no dedicar tu diálogo interno a avivar el fuego de lo que generó la emoción negativa. Intenta dirigir tus pensamientos hacia interpretaciones que te ayuden a ver otra perspectiva de lo ocurrido, una más positiva y funcional, que pueda dejarte un aprendizaje en lugar de únicamente intensificar tu malestar.

Hombre pensando en el diálogo interno

Salir de un estado emocional es una decisión

En definitiva, aunque nos parezca que nuestras emociones son incontrolables y es imposible evitar que nos dirijan, la realidad es que nosotros tenemos mucho que decir al respecto.

Si quieres salir de un estado emocional, primero permítete sentirlo durante un tiempo prudente y de una manera saludable. Y, a continuación, comienza a vigilar lo que te dices. El pensamiento precede a la emoción.

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