Las 4 tareas del duelo de William Worden

17 Octubre, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga Leticia Aguilar Iborra
El duelo ha sido un fenómeno muy estudiado. William Worden, especialista en esta temática, propone un modelo por tareas en lugar de por etapas, siendo la persona responsable de su propio proceso y relegando a un segundo lugar los efectos derivados del paso del tiempo.

Las tareas del duelo de William Worden configuran una renovación acerca de los procesos de duelo. El duelo ha sido concebido como un proceso dividido en etapas por las que la persona envuelta en algún tipo de pérdida debía de transitar. La concepción del duelo por etapas da a los dolientes un papel pasivo, teniendo este posicionamiento consecuencias importantes para el desarrollo de duelos complicados.

Con frecuencia, un proceso de pérdida va asociado a un periodo de duelo. El hecho de referirse al duelo como un proceso por etapas en lugar de tareas reduce la implicación de la persona, que de alguna manera entiende que los resultados del proceso son, en buena medida, resultado del propio paso del tiempo.

Frente a esta idea, William Worden, uno de los especialistas más reconocidos en los procesos de duelo y pérdida, elabora una serie de etapas que los individuos transitan como agentes activos en su propio proceso. Ello conduce a la elaboración de duelos sanos y a la prevención de la cronificación del proceso de duelo.

Chica triste por duelo con su amiga consolándola

¿Qué es la pérdida?

Ni siquiera las transiciones más positivas en la vida están libres de pérdidas: desde el ascenso en el puesto de trabajo que implica la pérdida del puesto de trabajo anterior, hasta ser padres, cuando debe dejarse atrás una vida con menos responsabilidades.

En general, las pérdidas del ser humano en la sociedad actual pueden catalogarse de la siguiente forma:

  • Pérdidas mismamente debido al fallecimiento de una persona querida
  •  Disminución de la funcionalidad. Traducida como pérdidas relacionadas con la salud física y/o mental
  • Pérdidas relacionadas con el puesto laboral y por tanto, pérdidas relacionadas con uno de los roles que se ejercían en la vida diaria
  • Daños provocados por las guerras y/o desastres naturales
  • Robo de objetos preciados
  • Separaciones de pareja, divorcios
  • Etc.

¿Qué es el duelo?

El duelo es un proceso inherente que implica la transición a una nueva etapa sin el objeto de pérdida (en este caso, se hará referencia a la pérdida de un ser querido). El duelo genera una serie de reacciones biológicas, emocionales y conductuales que facilitan la adaptación al ambiente y al desarrollo de nuevos roles en la vida sin la persona fallecida.

Varios autores se han centrado en el estudio del duelo y su organización por etapas o fases. En este caso, William Worden elabora una serie de tareas para las personas que tienen que pasar por este trance. Este papel activo de la persona no es contrario a la idea de que elaborar un duelo es un proceso que necesita tiempo.

Las 4 tareas del duelo de William Worden

Las tareas del duelo de William Worden van desde la aceptación de la realidad de la pérdida hasta la adaptación de un entorno sin aquello que hemos perdido. Puesto que el duelo es un proceso y no un estado, las tareas del duelo suponen un procesamiento cognitivo que prepara al afrontamiento de determinadas circunstancias y la aceptación de la experiencia de la pérdida: la adaptación a un mundo distinto y menos deseado que el anterior.

Tareas del duelo: aceptar la realidad de la pérdida

Cuando alguien muere, aunque sea por causa natural, hay una sensación de irrealidad. La primera tarea del duelo sería afrontar la muerte de esa persona y que su reencuentro es imposible, al menos en esta vida.

Esto último se refiere a que, tras la pérdida, es frecuente que se confunda a la persona fallecida con otras personas en la calle o incluso se le guarde un sitio para comer en un evento familiar. Del mismo modo, algunas personas encuentran dificultades en el desarrollo de la primera tarea debido a pensamientos sobre la reversibilidad de la muerte.

Tareas del duelo: elaboración del dolor tras la pérdida

El dolor físico, emocional y conductual en el proceso de duelo es real. Si este dolor no se reconoce, se manifestará en otras formas traducidas en conducta anormal y problemas físicos y psicológicos. No todo el mundo vive el dolor con la misma intensidad, pero es posible perder a alguien con quien se haya estado muy unido y no sentir dolor.

Una persona no suele estar preparada para el torbellino de emociones que le sacudirán en este proceso, por muy esperada que fuera la pérdida.

No obstante, mantener la negación de la pérdida, a largo plazo, impide la salida del duelo. Personas que evitan conscientemente el dolor tampoco lo dejan marchar. Es de vital importancia el asesoramiento psicológico en casos donde esta tarea se queda atascada.

Tareas del duelo: adaptarse al entorno sin el ser querido

Adaptarse al entorno sin el ser querido implica tanto tareas externas como internas. Es decir, adaptaciones sobre cómo influye la muerte de la persona en la imagen que la persona tiene de sí misma, sus valores, creencias, etc., y adaptaciones externas relacionadas con los quehaceres de la vida diaria en la persona fallecida.

Con respecto a las adaptaciones internas, los dolientes deben de adaptar en el proceso de duelo su propia identidad personal. No solo se refiere a que se vean como viudos, como padres que han perdido a un hijo, etc. Se refiere más bien a cómo influyen sus creencias espirituales y su sistema de valores tras la pérdida acontecida.

La competencia personal tras la pérdida también es importante. Por ejemplo, responsabilidades que asumía antes la persona que se ha marchado, ahora deben ser asumidas por la persona en el proceso de duelo.

Mujer triste dudando

Tareas del duelo: hallar una conexión con el fallecido y seguir viviendo

Es la última de las tareas del duelo propuestas por William Worden. Aquí se describe la necesidad de encontrar un vínculo perdurable con el ser querido que ha fallecido, de forma que a la vez puedan instaurarse otros repertorios de conducta adaptados al entorno sin esa persona. Pueden existir varios vínculos con el ser querido. Entre ellos, se destacan los siguientes:

  • Alguna prenda de ropa del ser querido que la haga especial.
  • Una fotografía.
  • Un álbum familiar con fotos.
  • Un corto de vídeo.
  • Etc.

Es una de las tareas más difíciles, puesto que las consecuencias de no realizar esta tarea se traducirían en quedarse anclados cuando esta persona vivía, perdiendo las demandas que está realizando el contexto en el momento presente. Cuando la persona se aferra tanto a la relación que tenía con el ser querido que no le deja establecer otras relaciones en el momento actual, se podría decir que la intervención psicológica es necesaria.

El duelo es en esencia una demanda de adaptación, por lo que encontrar determinadas dificultades en la conexión con el ambiente, es normal. El problema es cuando estos procesos se cronifican y no dejan al individuo desarrollarse personalmente, dándose lugar ciertos problemas psicológicos.