Elisabeth Kübler-Ross: la psiquiatra que nos dio lecciones sobre la muerte

16 Septiembre, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga Valeria Sabater
Cuando llegamos al final de la vida es cuando vemos las cosas con mayor claridad. Elisabeth Kübler-Ross no solo nos dejó un legado valioso para entender la muerte, además, introdujo las técnicas de cuidados paliativos para dignificar a los moribundos.
 

Elisabeth Kübler-Ross cambió la forma en que occidente observaba, trataba y entendía la muerte. Ella la humanizó e introdujo los cuidados paliativos. Nos enseñó también a afrontarla con su célebre teoría sobre las fases del duelo y nos recordó que ese final no era tan terrible para el que se marchaba. Marcó tendencia y nos dejó un legado indiscutible, uno que sigue muy presente.

Esta psiquiatra de origen suizo llegó a ser honoris causa en 28 universidades. En un documental que mostró gran parte de su trabajo, medio mundo pudo ver con expectación cómo la doctora Ross acompañaba en sus últimos momentos a moribundos y también a niños con enfermedades terminales. Su sensibilidad era absoluta y el modo en que confería alivio e incluso esperanza a quien se iba y a quien se quedaba hizo historia.

Llegaron a ponerle el sobrenombre de la “la madre de la muerte”, pero en realidad, fue la “madre de la vida”. Porque si hubo algo que nos enseñó fue a entender que la pérdida humana es parte de nuestra existencia. La clave está en disfrutar al máximo de cada uno de nuestros días aprendiendo a dignificar esos instantes en los que las personas emprenden un viaje a otro plano. Uno que, según la propia doctora,  está lleno de amor y de luz.

 “Los moribundos siempre han sido maestros de grandes lecciones, porque cuando nos vemos empujados hacia el final de la vida es cuando la vemos con mayor claridad. Al compartir con nosotros sus lecciones, los moribundos nos enseñan mucho sobre el inmenso valor de la vida en sí”.

-Elisabeth Kübler-Ross-

 
Kübler-Ross

Elisabeth Kübler-Ross: la mujer que forjó su propia carrera

“Puedes ser secretaria o servir en una casa, pero nunca estudiarás medicina”. Esto es lo que le dijo el padre de Elisabeth Kübler-Ross cuando le comunicó con poco más de 8 años su sueño de ser doctora. Había nacido el 8 de julio de 1926 en Zúrich y era la más pequeña y frágil de tres trillizos, pero eso no evitó que nada más cumplir 16 años decidiera dejar su hogar. La resistencia paterna no iba a poner muros a sus deseos y emprendió su propio camino en soledad.

Trabajó como voluntaria durante la Segunda Guerra Mundial, ayudando en hospitales y cuidando a los refugiados. Al terminar la guerra, logró obtener su título de medicina en la Universidad de Zúrich y conoció a un médico estadounidente. Se casó con él y se trasladaron hasta Estados Unidos, donde logró especializarse en psiquiatría en la Universidad de Colorado.

La necesidad de dar dignidad a los moribundos

Cuando la doctora Kübler-Ross llegó a Estados Unidos quedó impactada por la falta de atención psicológica a las personas con enfermedades terminales, en especial a los niños. También fue consciente de la falta de dejadez y sensibilidad con los moribundos, con las personas que estaban en el lecho de muerte. Intentó cambiar todo aquello y lo que inicio fue una necesaria revolución.

 
  • Fue pionera a la hora de establecer las bases modernas de los cuidados paliativos. En su libro Sobre la muerte y los moribundos (1969) expone el modelo de Kübler-Ross que empezaría a aplicarse en múltiples hospitales.
  • Asimismo, introdujo una nueva asignatura en la Universidad de Chicago en la que enseñaba a comprender el proceso de muerte y la necesidad de apoyar a las personas con enfermedades terminales. En aquellas clases, acudían enfermos a los que les quedaba poco tiempo de vida para dar su testimonio.

Gracias a aquellas clases, asentó y definió las etapas  por las que pasa un enfermo terminal: negación, ira, negociación, depresión y aceptación.

“Cuando hemos realizado la tarea que hemos venido a hacer en la tierra, se nos permite abandonar nuestro cuerpo, que aprisiona nuestra alma al igual que el capullo de seda encierra a la futura mariposa. Llegado el momento, podemos marcharnos y vernos libres del dolor, de los temores y preocupaciones; libres como una bellísima mariposa…”

-Elisabeth Kübler-Ross-

La atención a las familias y el duelo por la pérdida

Elisabeth Kübller-Ross ayudó a miles de familias. Lo hizo facilitándoles estrategias para acompañar con dignidad a la persona en agonía y en el lecho de muerte y para manejar la pérdida una vez que esa persona ya se había ido. El clásico modelo del duelo facilitaba el poder manejar las emociones que surgen en estas experiencias.

Asimismo, su trabajo e inspiración favoreció que se crearan múltiples fundaciones para favorecer una muerte digna. Intentó incluso crear un hospicio para niños afectados por el SIDA, pero en vista de que aquellos eran los primeros años de la epidemia, encontró muchas críticas e impedimentos para llevarlo a cabo. Fue la espina de su corazón.

 

La doctora Kübler-Ross escribió más de 20 libros sobre la muerte y viajó por todo el mundo para impartir sus talleres de “Vida, muerte y transición”. Los ingresos que obtenía los invertía en su totalidad en organizar retiros para ayudar a las personas a superar las pérdidas, a lidiar con sus enfermedades, miedos y angustias respecto al final de la vida.

Persona agarrando la mano de su familiar

Kübler-Ross: la muerte como un amanecer, un tránsito a otra etapa

Uno de sus libros más polémicos fue sin duda La muerte, un amanecer. En él incidía en una idea muy concreta, la muerte es simplemente, pasar a un nuevo estado de conciencia. Es trascender a un estado lleno de amor y bienestar indescriptible rodeado de luz… A partir de ahí, se inicia, según el enfoque de la doctora, un viaje de crecimiento espiritual.

Esta visión fue criticada por la comunidad científica. Bien es cierto que sus modelos de cuidados paliativos y de afrontamiento de la pérdida y enfermedades fueron bien recibidos y promovidos. No obstante, el aspecto relativo a esa visión más íntima y espiritual sobre lo que para ella era la muerte, no fue bien recibido.

 

A pesar de ello, son muchas las personas que apoyan esa idea y que se sienten reconfortadas albergando esa visión, esa perspectiva. Sus tranquilizadoras y esperanzadoras lecciones sobre la muerte y la vida siguen sin duda muy presentes a día de hoy.

  • Kübler-Ross, Elisabeth (2005) La muerte un amanecer. Luciérnaga
  • Kübler-Ross, Elisabeth (2001) Sobre la muerte y los moribundos. Luciérnaga
  • Kübler-Ross, Elisabeth (199) Sobre la muerte y el dolor. Luciérnaga
  • Kübler-Ross, Elisabeth (2003) La rueda de la vida. Luciérnaga