¿Cómo afecta la maternidad al cerebro de la mujer?

13 Febrero, 2021
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga Elena Sanz
Ser madre te cambia la vida, y también el cerebro. Te mostramos cómo la plasticidad cerebral ayuda a las mujeres a afrontar la maternidad.

Las madres suelen señalar a la maternidad como una de las experiencias más especiales de su vida. Pero esto, más que una percepción subjetiva, es un hecho constatado. Desde el inicio del embarazo, el cuerpo de la mujer comienza a sufrir múltiples modificaciones, y esto es conocido y esperado por todos. Lo que no siempre se tiene en consideración es cómo afecta la maternidad al cerebro y qué impacto tienen estos cambios en el día a día de la mujer.

Muchas embarazadas y madres recientes refieren pérdida de memoria, problemas de concentración y despistes, así como una mayor sensibilidad e intensidad emocional. Estas quejas no siempre son escuchadas y atendidas debidamente e incluso pueden llegar a preocupar a la mujer. Sin embargo, se trata de procesos naturales y que resultan beneficiosos para afrontar el reto de la maternidad.

Mujer embarazada cansada

¿Cómo afecta la maternidad al cerebro?

Las hormonas son las principales responsables de los numerosos cambios que el cuerpo y el cerebro experimentan con la maternidad. Los estrógenos, la progesterona y la prolactina generan modificaciones en el tamaño y la estructura cerebral, dando lugar a los déficits cognitivos y las alteraciones emocionales antes comentadas.

Varios estudios han encontrado que, con la maternidad, se produce una pérdida de sustancia gris en varias regiones cerebrales. El tamaño del cerebro puede llegar a disminuir hasta un 7 % durante el embarazo y los primeros meses de vida del bebé. Sin embargo, esto no indica una pérdida de facultades o de inteligencia; por el contrario, implica una reorganización que permite optimizar las funciones cerebrales de cara a la maternidad.

La fascinante plasticidad cerebral

El cerebro es un órgano plástico con una gran capacidad de adaptación. Por ejemplo, con la llegada de la adolescencia se produce una poda sináptica que elimina las conexiones neuronales innecesarias, aumentando así la eficiencia de aquellas más utilizadas.

Algo similar ocurre con la maternidad. El cerebro de la mujer se modifica para permitirle llevar a cabo su labor de una forma óptima. Así, los principales cambios son los siguientes:

  • Mejora el funcionamiento de las regiones relacionadas con la empatía, la socialización y la teoría de la mente. Esto permite que la madre se muestre más receptiva ante las necesidades y demandas de su bebé y responda a ellas de mejor manera.
  • Se experimenta pérdida de memoria y dificultades de concentración debido a que toda la atención está dirigida al bebé y todos los recursos están destinados a procesar la información referente al mismo.
  • Tras dar a luz, durante los siguientes meses se produce una mayor activación de la amígdala ante el llanto del niño. Esto genera un estado de alarma que orienta a la madre a responder al malestar infantil. Sin embargo, más adelante, serán otras regiones, como el hipocampo las que se activan; en este momento ya se ha producido un aprendizaje y el llanto ya no genera tanta ansiedad y, por el contrario, es más fácil de interpretar para la mujer.
  • Tiene lugar una mayor activación del córtex orbitofrontal en respuesta a las expresiones faciales del bebé, especialmente aquellas de alegría o felicidad. Estas actúan como reforzadores para la madre y promueven el establecimiento del vínculo entre ella y su bebé.
Madre cogiendo a su bebé

¿Qué más debes saber sobre cómo afecta la maternidad al cerebro?

Las investigaciones que han analizado cómo afecta la maternidad al cerebro arrojan otros interesantes datos. Por ejemplo, se ha encontrado que en aquellas mujeres que tienen dificultades para conectarse con su bebé, estos cambios cerebrales se producen en menor medida. Es el caso, por ejemplo, de aquellas mujeres que padecen depresión posparto o que muestran conductas negligentes o de desatención hacia el bebé.

Por otro lado, algunas de estas modificaciones cerebrales desaparecen a los seis meses de vida del niño; pero otras permanecen aún a los dos años o incluso abarcan toda la primera infancia del menor. Además, los estudios realizados en hombres muestran que ellos no experimentan estos cambios en relación a su paternidad.

Por último, pese a que existan causas fisiológicas y naturales que expliquen muchas de las quejas cognitivas que expresan las madres, la falta de sueño y la sobrecarga de tareas también juegan un papel importante. Estos dos factores pueden contribuir a incrementar los despistes y los síntomas de memoria, por ello es fundamental tratar de cuidar el descanso y obtener ayuda de la red social de apoyo.

  • Escolano-Pérez, E. (2013). El cerebro materno y sus implicaciones en el desarrollo humano. Revista de Neurología56(2), 101-8.
  • Hoekzema, E., Barba-Müller, E., Pozzobon, C., Picado, M., Lucco, F., García-García, D., ... & Vilarroya, O. (2017). Pregnancy leads to long-lasting changes in human brain structure. Nature neuroscience20(2), 287-296.