¿Cómo afrontar el sufrimiento emocional?

¿Por qué sufrimos las personas? ¿Es lo mismo el dolor que el sufrimiento? ¿En qué se diferencian? ¿Cómo afrontar el sufrimiento emocional sin morir en el intento? Os dejamos algunas claves para llegar a conocer todas estas respuestas.
¿Cómo afrontar el sufrimiento emocional?
Laura Ruiz Mitjana

Escrito y verificado por la psicóloga Laura Ruiz Mitjana el 28 Enero, 2021.

Última actualización: 28 Enero, 2021

El sufrimiento emocional es una experiencia muy dolorosa e incómoda que nos hace sentir tristes, desesperados, angustiados o ansiosos. Sus causas son múltiples. En este sentido, es importante que entendamos que el sufrimiento emocional muchas veces nace fruto de resistirnos al dolor natural por una pérdida (u otra circunstancia).

El dolor no puede evitarse (a veces surge como consecuencia natural de una experiencia), aunque sí suavizarse. En cambio, el sufrimiento sí puede detenerse, sobre todo cuando tomamos consciencia de nuestro dolor y de la tarea que tenemos pendiente: afrontarlo para empezar a sanar. En relación al dolor, os dejamos un dato curioso: y es que investigaciones de neuroimagen, como la de Jaffe (2013), sugieren que el dolor emocional “duele” igual que el dolor físico.

Otras investigaciones apuntan a que ambos tipos de dolor, al experimentarse, activan las mismas áreas cerebrales. Hecha la diferenciación entre dolor y sufrimiento, intentaremos arrojar un poco de luz a la cuestión de cómo afrontar el sufrimiento emocional, a través de algunas ideas clave para empezar a trabajar en nuestro bienestar.

¿Cómo afrontar el sufrimiento emocional?

¿Es posible afrontar el sufrimiento emocional y suavizarlo? ¿De qué manera? Os dejamos algunas ideas clave para empezar a trabajar en ello.

Mujer llorando sintiendo culpa

La importancia de reconocer y aceptar lo que sentimos

A la hora de afrontar el sufrimiento emocional es importante, primero de todo, identificar y reconocer ese sufrimiento. ¿Cómo me estoy sintiendo? ¿Qué se manifiesta en mi cuerpo? ¿Y en mis pensamientos? De nada sirve negar o resistirse a lo que uno siente, porque esto, tarde o temprano, vuelve a surgir. Es decir, no podemos huir de ello, por mucho que intentemos hacer mil cosas “para no pensar”, evadirnos, etc.

Tenemos una tarea pendiente que nos “reclamará” tarde o temprano. Es por eso que desde aquí te decimos: acoge tu sufrimiento, tu dolor, dale el espacio que necesita para que se exprese, para que se desarrolle. Y una vez lo tengas identificado, ponle nombre, afróntalo.

Diferenciar entre dolor y sufrimiento

Es importante aquí, como ya veníamos indicando, diferenciar entre dolor y sufrimiento. El dolor es un proceso muchas veces natural (y adaptativo), fruto de alguna situación vivida (como por ejemplo un pérdida, un duelo); en cambio, el sufrimiento muchas veces implica regodearse en ese dolor, o incluso no querer afrontarlo. Así, resistirnos al dolor es un actitud que con frecuencia da origen al sufrimiento.

El dolor, muchas veces, trae una buena noticia: y es que anuncia el final de un sufrimiento.

Entender qué origina ese sufrimiento

El siguiente paso a la hora de afrontar una situación que nos genera sufrimiento es, precisamente, entender qué es lo que nos está ocasionando dicho sufrimiento. Quizás nos ha ocurrido algo muy específico que podemos identificar, y que es lo que nos está causando ese sufrimiento. Por ejemplo: una pérdida, una gran decepción…

Quizás llevamos una época realmente mala, se nos han acumulado las malas experiencias, no hemos afrontado aquello que teníamos que afrontar, hemos silenciado emociones, etc. Sea como sea, bajar la velocidad y reservar tiempo para el análisis te permitirá ser más certero a la hora de identificar el origen de estas emociones.

Iniciar un proceso psicoterapéutico

La meta de empezar con el proceso psicoterapéutico puede estar rodeada de obstáculos. ¿Por qué? Porque se trata de una decisión valiente en la que nos enfrentamos a nuestros miedos, defensas y resistencias. Sin embargo, muchas veces, cuando el sufrimiento emocional nos resulta insoportable, es la mejor opción para empezar a abordar lo que nos está ocurriendo.

Sin embargo, tampoco hace falta sentir que “estamos en el pozo” para pedir ayuda, es decir, no hace falta llegar a niveles altísimos de sufrimiento para acudir a terapia.

Por otro lado, una vez empiezas terapia, es probable que te des cuenta de lo siguiente: y es que había muchas cosas en tu vida (o de ti mismo) que te estaban haciendo daño, y lo podías intuir, pero no manejar con claridad; la terapia sirve arrojar un poco de luz a estas cosas, darles su sentido, comprenderlas y empezar a construir con ellas un camino de autodescubrimiento y paz interior.

Psicólogo haciendo terapia a una chica joven

¿Por qué sufrimos las personas?

Hemos intentado recoger algunas ideas útiles para empezar a afrontar una época de sufrimiento emocional. Cuando afrontamos de forma saludable este tipo de sufrimiento, sucede una cosa curiosa, y es que el sufrimiento desaparece pero, en su lugar, nos encontramos con otra cosa: el dolor. ¿La buena noticia? El dolor también pasa y además este a diferencia del sufrimiento, sí tiene un sentido y una utilidad.

No olvidemos que las emociones incómodas o desagradables como las que surgen a raíz del dolor, son adaptativas, y nos permiten gestionar y regular todo aquello que nos sucede por dentro. Es decir, nos están indicando algo, tienen su sentido.

Por otro lado, hay sufrimientos que nacen fruto no del hecho de resistirnos a un dolor o una pérdida, sino de patrones de pensamiento desadaptativos e irracionales (relacionados, sobre todo, con la ansiedad), comportamientos que nos hacen daño, rigidez mental, etc. En estos casos, también será conveniente conocer por qué surge todo esto, qué relación tiene con el sufrimiento y cómo podemos trabajar en todo este proceso para sentirnos mejor.

“Pues no hay dolor más grande que el dolor de ser vivo, ni mayor pesadumbre que la vida consciente”.

-Rubén Darío-

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El sufrimiento se hiende en lo más profundo de nuestra piel sin ser visto. Es como un inquilino extraño que nos atrapa pero al que tarde o temprano vencemos



  • James, J. y Friedman, R. (2001). Manual para superar pérdidas emocionales. Ed. Revisada.
  • Payàs, A. (2010). Las tareas del duelo: Psicoterapia de duelo desde un modelo integrativo relacional. Paidós Iberica.
  • Vaquero, C. y Vaquero E. (2010). Psicología. México, Esfinge.