Cómo aprender a sintetizar, una habilidad descuidada

Quien aprende a sintetizar de manera eficaz maneja mucho mejor la información al saber detectar de inmediato las ideas más importantes de manera concisa y clara.
Cómo aprender a sintetizar, una habilidad descuidada
Valeria Sabater

Escrito y verificado por la psicóloga Valeria Sabater el 25 julio, 2021.

Última actualización: 25 julio, 2021

Aprender a sintetizar para manejar y recordar mejor información. ¿Existe una competencia más decisiva? Tal vez no. Todos nos hemos visto en más de una ocasión en la necesidad de resumir un texto y obtener de él las ideas más importantes. Gracias a esta habilidad, favorecemos los procesos de aprendizaje al jerarquizar los conceptos que consideramos relevantes en una materia determinada.

¿Qué podemos decir sobre esta habilidad? Que resulta clave en cualquier área de nuestra vida, pero sobre todo en el día a día de todo estudiante. Por ello, pocas cosas son más prioritarias en la enseñanza de los más pequeños que iniciarlos en esta área. Cabe decir, eso sí, que su dominio requiere tiempo, puesto que es necesario dominar antes múltiples funciones cognitivas altamente decisivas y estratégicas.

La atención, la comprensión o incluso la capacidad de detectar patrones y crear diagramas de contenido resulta decisivo. Profundicemos por tanto en esta habilidad descuidada, en esta herramienta polivalente tan significativa.

Aprender a sintetizar es una de las competencias más básicas que debemos adquirir en nuestra vida como estudiantes.

Niño levantando la mano entre sus compañeros de clase intentando aprender a sintetizar

¿Por qué es tan importante saber sintetizar?

Extraer la información más relevante de una conferencia, una película, un libro, una conversación o una reunión de trabajo… Parece una tarea sencilla, tanto que casi damos por sentado que llegada una edad y un nivel formativo todos dominamos con solvencia tal dimensión. Sin embargo, lo cierto es que saber sintetizar es un don de las mentes más despiertas y afinadas.

¿Cómo puede ser? Algo que vemos por ejemplo a nivel laboral es que los equipos humanos son muy buenos generando ideas, pero cuando deben recopilar y resumir todo lo aportado, fallan la memoria, la concreción y la claridad. Esta tarea implica un esfuerzo cognitivo altamente sofisticado que no siempre dominamos de manera exitosa.

Si saber sintetizar se etiqueta como uno de los procesos psicológicos más complejos no es por casualidad. Estudios como los realizados por la Universidad de Florida nos señalan que se trata de una de las funciones cognitivas que más tardamos en desarrollar. Implica variables como la atención, la comprensión, deducir lo esencial de lo trivial, jerarquizar ideas y memorizar.

No es algo que asienten los niños en la educación primaria, es una competencia que deben ir desarrollando a lo largo del tiempo hasta llegar a secundaria. Momento en que ese estudiante preuniversitario, por ejemplo, debe ser capaz de sintetizar la información con gran solvencia y agilidad.

¿Cómo aprender a sintetizar?

Simplificar la información es como obtener el perfume de un texto. Como sacar a la luz el esqueleto de un cuerpo, la perla de una ostra.

Quedarnos con lo más significativo de algo requiere destreza, ya lo sabemos, pero esta se adquiere de la práctica y, sobre todo, de una técnica concreta.

Saber sintetizar no es hacer un resumen de un texto, implica también ir más allá y personalizar esa ideas principales, hacerlas nuestras y aportar incluso una valoración propia para darle mayor significado y trascendencia a esos puntos clave.

Veamos por tanto cuáles son esas claves para aprender a sintetizar.

Profundizar, ir más allá de la simple comprensión

El primer paso es lógico y evidente: nadie puede sintetizar nada si antes no comprende la información que se le presenta. Por ello, lo que debemos hacer es zambullirnos en ese texto, en ese material concreto. El objetivo no es solo comprender en detalle aquello que tenemos delante, es profundizar hasta hacerlo nuestro, es quedarnos impregnados con su esencia, comprenderla de raíz.

Para ello, nos pueden ser de utilidad técnicas como el subrayado para destacar “solo” las ideas, oraciones o conceptos más relevantes, así como realizar esquemas, jerarquizar la información, etc.

Un primer resumen en bruto, el diamante que deberemos pulir

Cuando a una persona se le pide que sintetice algo es común que se limite a efectuar un resumen. Sin embargo, nos quedaríamos cortos si nos conformáramos solo con esa parte. Debemos ir más allá. Una vez redactado el resumen debemos pulirlo, repetirlo si cabe, volver al texto original y preguntarnos si hay algo que se nos escapa y si no podríamos reformularlo mejor.

Ese primer resumen es en realidad el punto de partida para efectuar una buena síntesis.

Aprender a sintetizar: la importancia del mapa mental

Una vez leído, analizado y comprendido el material y planteado el primer resumen, es momento de hacernos un mapa mental. Procuremos ver de nuevo las ideas clave en nuestra mente primero y pongámosle incluso un titular…

En esta fase es importante quedarnos con una serie de ideas muy concretas a nivel mental. Esos serán los pilares en los que sostener nuestra síntesis.

Atención, concentración y selección: no todo es importante

Separar el oro del trigo requiere estar concentrado, atento y con la mirada motivada para dar con el dato más relevante. Algo que debemos tener claro es que para  simplificar información es necesario deducir qué es lo relevante y qué es lo más inservible y poco útil.

Aprender a sintetizar: los 140 caracteres de Twitter, cuando menos es más

Todo aquel habituado al Twitter ha aprendido de manera sobrada el arte de saber sintetizar. Esos precisos 140 caracteres son la esencia de una buena síntesis.

En dichas líneas se incluye información relevante de un hecho concreto y a menudo, hasta aportaciones propias. Es así como se aportan los datos son más significativos, así como impactan mucho mejor en el público.

Chico estudiando por la noche intentando aprender a sintetizar

Revisar la síntesis creada: ¿es clara, es concisa, la entiendo en todos sus matices?

Es momento de ver y analizar la síntesis que hemos creado. Esas oraciones deben ser altamente significativas, cargadas de valor y de información. Asimismo, deben cumplir tres valores muy concretos: claridad, concisión y trascendencia. Es decir, deben aportar unos datos relevantes y muy puntuales, pero a su vez, esa síntesis debe ser significativa para nosotros.

Solo así la recordaremos mejor, solo así daremos forma a un cerebro hábil en esta competencia tan decisiva… No dudes en poner en práctica estas sencillas estrategias.

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