Cuando te quedas mal después de una conversación, ¿te ha pasado?

Hay estudios que nos dicen que son pocas las conversaciones que terminan de manera satisfactoria para ambas partes. A veces la otra persona monopoliza todo el diálogo y tú te quedas sin dar tus opiniones. Otras veces, se quedan cosas en el tintero...
Cuando te quedas mal después de una conversación, ¿te ha pasado?
Valeria Sabater

Escrito y verificado por la psicóloga Valeria Sabater el 19 marzo, 2021.

Última actualización: 19 marzo, 2021

Cuando te quedas mal después de una conversación no dejas de darle vueltas a todo lo dicho. También a lo que no has podido decir. Sientes la picazón de la tristeza y el arrepentimiento cuando, por ejemplo, has pronunciado cosas que no debías. Aunque es posible a su vez que experimentes cierta rabia porque ha habido malentendidos y eso te genera un gran malestar.

Como ya sabemos, no siempre es fácil sentirnos satisfechos cuando tenemos una discusión con alguien. Ahora bien, en este caso, más que las discusiones nos referimos a las conversaciones comunes del día a día. Las que podamos tener con amigos, pareja, compañeros de trabajo o familia. Si lo pensamos bien, hay muchas veces que experimentamos cierta desazón tras un diálogo concreto.

Reflexionemos en ello. ¿Con cuántas personas te quedas verdaderamente satisfecho tras una charla? Por término medio, ese número apenas cabe en los dedos de una mano. Porque para que un acto de comunicación sea eficaz y enriquecedor se necesitan múltiples procesos y dimensiones. No todo el mundo sabe escuchar. No todos se expresan de manera asertiva o establecen una buena conexión emocional.

Toda situación comunicativa es más compleja de lo que podamos pensar. Lo analizamos.

Hombre representando cuando te quedas mal después de una conversación

Cuando te quedas mal después de una conversación ¿a qué se debe?

Zoom, Skype, FaceTime, Google Hangouts… En la actualidad nos hemos habituado a usar las videollamadas para comunicarnos entre nosotros. Lo hacemos en el trabajo y también con esas personas queridas que tenemos lejos. Así, algo que se evidencia cada vez con mayor frecuencia es que estos recursos no son cómodos para todo el mundo.

Cuando te quedas mal después de una conversación por videollamada sientes a menudo el impulso de volver a comunicarte con esa persona. Y que suceda esto tiene un significado: el cerebro prefiere la cercanía física y no la cercanía virtual. Esto explica por qué en los últimos meses se está experimentando con mayor frecuencia esa sensación de cansancio conocida como fatiga de Zoom. 

Las conversaciones en la distancia y a través de las pantallas no son 100 % satisfactorias. Así, expertos como el doctor Jeremy Bailenson, director fundador del Laboratorio Virtual de Interacción Humana en la Universidad de Stanford, nos recuerdan que una videollamada, no siempre facilita una conexión emocional auténtica ni tampoco conversaciones fluidas y armoniosas.

Ahora bien, una investigación reciente de la Universidad de Harvard nos señala algo aún más llamativo. No solo esos encuentros virtuales suelen ser algo desalentadores. En realidad, casi ninguna charla -aun siendo cara a cara- acaba de manera satisfactoria para todas las partes.

¿Te ha pasado alguna vez? Analizamos a qué puede deberse.

¿Por qué no siempre nos quedamos bien tras hablar con alguien?

El trabajo de investigación fue publicado en la revista PNAS hace solo unos días. En esta investigación se concluía con el siguiente titular: solo el 2 % de las conversaciones terminan cuando queremos que lo hagan. El dato es cuanto menos llamativo e incluso inquietante.

  • Los autores de este estudio señalan que hay un problema de coordinación dialéctica, emocional, comprensiva y también atencional.
  • Es decir, a veces, por ejemplo, podemos tener el clásico amigo que habla por los codos y que además se focaliza en exclusiva en sí mismo. Esto hace que terminemos ese diálogo muy frustrados.
  • Otras veces, no logramos que nos entiendan como nos gustaría. Son esas situaciones en las que quedan cabos sueltos, aspectos no tratados y en los que desearíamos profundizar un poco más.
  • Asimismo, cuando te quedas mal después de una conversación puede deberse también a factores como que quien tienes en frente esté pendiente de otras cosas. Estar hablando con alguien que mira constantemente el móvil, molesta. También decepciona percibir que hay prisas, que la persona que habla contigo tiene a veces la mente en otro sitio.
  • Por otro lado, hay algo destacable: no siempre decimos lo que verdaderamente deseamos. No se trata tanto de un tema de sinceridad, sino más bien, de “saber comunicar, hacerse entender con autenticidad e incluso tener la oportunidad”.

Puede, por ejemplo, que le estemos explicando lo que nos ha sucedido hoy en el trabajo a nuestra pareja. Sin embargo, no siempre logramos describirle toda la realidad de manera clara para que conecte con nuestras emociones. También porque, en ocasiones, la otra persona saca otro tema de conversación relacionado y al final el diálogo se va por las ramas.

Todas estas dinámicas hacen que en buena parte de los casos nos quedemos un poco insatisfechos.

pareja representando cuando te quedas mal después de una conversación ¿te ha pasado?

¿Qué hacer para quedarnos más satisfechos en nuestros diálogos?

En la teoría comunicativa hay un recurso denominado “endgame” que puede servirnos de ayuda. No, no nos estamos refiriendo a la película de Marvel, sino a un recurso con el que establecer sencillas rutinas de cierre y terminar bien un diálogo con cualquier persona.

De este modo, cuando te quedas mal después de una conversación, lo que más suele molestarte es no haber dejado claras ciertas cosas o más aún no haber podido tocar determinados temas. El recurso del endgame o final de juego puede introducirse mediante frases como “bien, lo cierto es que…”, “de todos modos lo que sucede es que…”, “estoy de acuerdo, pero la verdad es que…”

Por último, y no menos importante, hay un hecho que debemos considerar. Una conversación es como un baile y no todas las personas saben de danza ni tienen sentido del ritmo. Conversar es fluir, es dejarnos llevar en armonía aun habiendo movimientos complicados. Dialogar de manera satisfactoria es la coordinación más hermosa a la que pueden llegar dos personas.

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