Cómo conseguir que nuestra mente tenga una marcha más

10 Abril, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga María Vélez
A veces llegamos a un punto de monotonía en el trabajo con el que no sabemos qué hacer para que nuestra mente dé un poco más de sí. Aquí te damos tres sencillos consejos para conseguir ese extra que necesitas.

Cuando llegamos a nuestro respectivo puesto de trabajo, en muchas ocasiones nos vemos auténticamente desbordados por la cantidad de cosas que tenemos que hacer. Atender el teléfono, responder emails, reuniones con el jefe, comidas con clientes… ¿Cómo podemos hacer para que nuestra mente tenga una marcha más y vaya todo más rodado?

Pues bien, lo primero que hay que hacer es tranquilizarse y organizarse un poco para así atender a todos nuestros compromisos profesionales a lo largo del día. ¿Quieres hacerlo de una forma sencilla y sin agobios? Pues se puede conseguir con un poco de dedicación y siguiendo unas sencillas pautas.

La postura del cuerpo es muy importante

¿Acabas de llegar al trabajo y ya te sientas en el escritorio con dejadez y pasotismo? Pues así empezamos mal. Para evitar esto, es muy relevante que tengas una postura erguida, con los hombros rectos y con la cabeza alta para evitar dolores musculares en el cuello. Los dolores cervicales, además de incomodarnos, pueden dar lugar a migrañas y, así, dificultar la concentración.

Asimismo, también ayuda mucho que el escritorio esté limpio y ordenado. Dejar en él lo estrictamente necesario evita que te distraigas con cosas irrelevantes y dediques el tiempo en lo que verdad importa: tu trabajo.

Mentalízate

Se dice que nuestro cerebro puede trabajar simultáneamente en tres tareas completamente distintas. Y es que nuestra mente es uno de los prodigios de la naturaleza más poderosos que existen. Por esta razón, y cuando tengas muchas deberes pendientes, lo que hay que hacer es pensar en positivo, tener confianza en tus propias capacidades y priorizar las necesidades.

En este sentido, para añadir a la mente una marcha más, cuando llegue la hora de trabajar, plantéate una serie de objetivos y estructúralos en función de su urgencia. Igualmente, estructura el horario de trabajo, dejando un espacio cada cierto tiempo para tomar un breve descanso. Piensa, además, en todo lo bueno que te pueda aportar esa tarea a corto y largo plazo (reconocimiento de tus superiores, autoestima, dinero…). De esta forma conseguirás motivarte y hacer que tu trabajo sea mucho más ameno.

Y es que mucha gente hace justamente lo contrario. Cuando se ve desbordaba por su trabajo, solo piensa en negativo y en la pereza que le da hacer todo. De ahí, que muchos procrastinen dejando tareas para más tarde, o no simplemente lo hagan bien.

Sé creativo

Hacer siempre lo mismo, durante un largo período de tiempo hace que vayamos cayendo en la desidia. Ante esta situación, ¿no crees que sería buena idea ser un poco más creativo a la hora de trabajar? Así conseguirás cambiar tus hábitos de trabajo, y con esto quizás puedas motivarte un poco más.

Para ello, si el espacio y tu trabajo te lo permite, puedes cambiar de lugar de trabajo. Si trabajas en casa, intenta buscar cada día o en tiempos distintos un lugar diferente. De hecho, una buena idea es elegir un sitio distinto para cada actividad. Esto ayuda a despejar la mente, a desconectar de la tarea anterior y a retomar el trabajo con ganas.

Ponte a escuchar música relajante mientras trabajas. Al contrario de lo que muchos piensan, tener música de fondo ayuda al cerebro a hacer el esfuerzo de concentrarse en sus tareas, además de evitar que se distraiga con otros estímulos.

En definitiva, nuestra mente necesita romper la monotonía para poner todas sus capacidades en marcha. Todo cambio es bien acogido por cualquier ser humano, y sobre todo si este hace que mejoremos nuestras prestaciones.