Cómo dejar de analizar en exceso

06 Noviembre, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga María Vélez
Hay problemas que no se pueden resolver en un momento determinado y ante los que la mejor decisión es esperar. Sin embargo, a veces, apartar estos problemas que tenemos que "dejar descansar" del foco de nuestra atención no es una tarea fácil.

Ante un problema o una preocupación, es inevitable que pensemos en ello para tratar de encontrar una solución. Sin embargo, en ocasiones pecamos de analizar en exceso y, al contrario de lo que podamos creer, eso no es beneficioso ni para el problema ni para nuestro bienestar. Por ello, es necesario aprender a dedicar el tiempo justo y necesario, así como aprender a apartar de nuestro foco de atención cuestiones a las que de momento no les podemos dar solución.

Si eso no ocurre, se puede caer en lo que se llama síndrome de la parálisis por análisis. Este fenómeno ocurre cuando, tras darle vueltas a las cosas sin actuar, nos quedamos también bloqueados en otros campos o iniciativas. Este bloqueo puede dar lugar a una pérdida de motivación y del enfoque, aumento del miedo, reducción de la autoestima y a un retraso en conseguir el objetivo.

Para evitar llegar a ese punto y aprender a no analizar en exceso, aquí proponemos una serie de pautas que te ayudarán a gestionar los pensamientos en bucle.

Mujer preocupada por pensamientos negativos

Cómo dejar de analizar en exceso

Uno de los pasos principales es entender por qué tendemos a analizar en exceso. Detrás de ello puede haber diferentes causas. Por un lado, puede que sea por miedo al fracaso o a equivocarnos. Esa emoción hace que empecemos a jugar con escenarios futuros de manera peligrosa para nuestro equilibrio emocional.

“¿Y si sale mal?, ¿y si me arrepiento?, ¿y si afecta a otras personas?”, “No voy a ser capaz de ello”… Todas estas ideas realmente no llevan a ninguna parte ni tienen una respuesta certera. Al final, el miedo desaparecerá una vez que pasemos a la acción y sólo con la experiencia podremos responder y aprender de ello.

También puede ocurrir que le demos vueltas y vueltas a una cuestión en una búsqueda inagotable y estéril de la perfección. Querer hacer las cosas bien es completamente positivo y legítimo. Sin embargo, el perfeccionismo puede hacer que caigamos en un bucle, el cual además nos hace sentir más inseguros sobre lo que hacemos y tolerar peor el fracaso.

Además de analizar las posibles causas, otro paso básico es ser conscientes de que, cuando pensamos, procesamos la información a través de unos filtros mentales que distorsionan la percepción. Así pues, las pautas para dejar de analizar en exceso consisten en pequeños ejercicios para despejar la mente y liberarse de esos patrones que no nos ayudan a ver con claridad.

1. Parada del pensamiento

Cuando te sientas agotado por llevar mucho tiempo dándole vueltas a tus pensamientos, pon en marcha esta estrategia. Consiste, sencillamente, en decirte “¡basta!” a ti mismo y acatar la orden. Es decir, cuando te des cuenta de que has vuelto a pensar demasiado, entrena una señal que te detenga.

Acompaña esta locución interna con otra tarea que te distraiga. Por ejemplo, date un paseo, llama por teléfono a un amigo o amigo para que te hablen de otras cosas, ponte la música que te guste… Cualquier cosa separada de la preocupación servirá. Lo importante es dar el paso para querer desviar el pensamiento.

2. Horario para pensar

Si eres de las personas que le dedican tiempo a diario a analizar en exceso, no solo cuando surge algún problema, puedes ponerte un horario. Aunque resulte curioso, establecer un horario limitado para pensar puede impedir que las preocupaciones terminen por contaminar todo.

Por ejemplo, puedes dedicar media hora cada tarde para pensar y analizar, posponiendo los pensamientos si aparecen en otro momento.

Este tiempo limitado te ayudará a descansar la mente a lo largo del día y cuando pienses lo verás todo de una forma más clara. En este sentido, es importante que el tiempo para pensar no tenga lugar cuando estés ansioso, triste o enfadado. En algún momento, llegado el tiempo para pensar, te resultará extraño forzar el análisis, por lo que poco a poco se desvanecerá esa necesidad.

3. Habla con alguien

Hablar con otra persona sobre lo que te preocupa puede ser realmente útil. Servirá como desahogo, y también será útil para que recibas el consejo y la opinión de alguien ajeno al problema. Esa persona pensará con mayor claridad y objetividad sobre el asunto y, además, te dedicará la suficiente atención como para comprenderte.

No obstante, no hay que dejar que todos los razonamientos los haga el otro, así como no podemos esperar que alguien decida por uno mismo. Ten en cuenta que esa persona, a pesar de estar encantada de escucharte, tiene también que tomar decisiones para sus propias encrucijadas. Por ello, no abuses de esta estrategia y acude cuando necesites verdadero apoyo.

Pareja hablando de la relación

Recupera espontaneidad y decisión

Lo más importante de todo es que seas capaz de permitirte ser espontáneo y decidir. Si sueles analizar en exceso, date la oportunidad de saborear el placer de improvisar, de dejar que las cosas fluyan y de tomar decisiones. Las decisiones, por mucho que se analicen, se suelen tomar generalmente más basadas en las emociones, lo que hace menos probable que después nos podamos arrepentir.

Además, crea un bucle positivo en el que decidir y no darle excesiva importancia, aumenta tu confianza y tu capacidad de decisión en el futuro. Analizar en exceso solo emborrona tu mente, así que comienza a poner en práctica estos ejercicios y libérate de la carga.