Motivación y motivo: ¿cómo se diferencian?

Este artículo ha sido verificado y aprobado por la psicóloga Gema Sánchez Cuevas el 24 enero, 2019
Eva Maria Rodríguez · 24 enero, 2019
No es lo mismo la motivación que los motivos. Sin embargo, ambas ejercen un poder enorme en nuestro comportamiento. ¿Quieres saber más?

¿Por qué ejecutamos una determinada acción? ¿Qué motivos hay detrás de lo que hacemos? ¿Qué nos motiva a actuar de una determinada manera? Cuando hablamos de motivos, ¿hablamos también de motivación?

Motivación y motivo son dos términos relacionados entre sí, pero que no tienen el mismo significado. Son complementarios. Así, entender la diferencia entre ambos conceptos es fundamental para comprender las acciones humanas en general, así cómo y por qué una persona decide hacer algo concreto en particular.

Podríamos decir que el motivo en sí es la razón que da origen a la acción, mientras que la motivación es la fuerza que mueve a la persona a realizar dicha acción. Tener un motivo, una razón para hacer algo no es suficiente. Es necesario tener una fuerza interior, es decir, la motivación, para ponerse en marcha. Del mismo modo, de nada sirve estar motivado, tener esa fuerza, si no existe un motivo o una razón que justifique tomar acción.

Dicho de otra forma, la motivación es el proceso psicológico que hace referencia a la causa de la conducta en general, mientras que el motivo es la causa concreta de la conducta motivada. Así, la motivación es el proceso en sí y el motivo la causa concreta de la acción.

Hombre subiendo unas escaleras con competitividad

Motivos primarios y motivos secundarios

Existen una gran cantidad de motivos. El psicólogo danés K.B. Madsen agrupa los motivos en dos grandes categorías:

  • Motivos primarios (innatos o biológicos)
  • Motivos secundarios (adquiridos o sociales).

Entender la diferencia entre motivos primarios y secundarios es esencial para comprender la motivación. Eso es debido a que, aunque todas las especies tienen en común la existencia de motivos primarios, los motivos secundarios son exclusivos de los seres humanos.

Los motivos primarios están relacionados con la subsistencia del individuo y de la especie. El hambre, la sed, el sueño y el sexo son los principales motivos primarios. Por lo tanto, se tratan de procesos imprescindibles y necesarios para asegurar la supervivencia del individuo y de la especie. Otros motivos primarios son la huida ante el peligro o la búsqueda de refugio para protegerse. También, la lucha para defenderse.

Los motivos secundarios están relacionados con el crecimiento general de las personas tras un proceso de aprendizaje. Se desarrollan y configuran mediante la interacción entre los individuos y actúan, al igual que los motivos primarios, activando y dirigiendo la conducta. No son necesarios para la supervivencia humana, pero juegan un importante papel en el desarrollo emocional de los sujetos, y son propios del ser humano. El logro, la afiliación o el poder son los principales motivos secundarios.

Mujer celebrando éxito

Motivación intrínseca y motivación extrínseca

El origen de la conducta nos lleva a diferenciar entre dos tipos de motivación: 

  • La motivación extrínseca actúa cuando las personas realizan una actividad como medio para conseguir un fin. Es decir, hablamos de motivación extrínseca cuando las características de los estímulos externos son los que determinan la dirección de nuestra conducta. De este modo, hace referencia a los factores del ambiente que nos llevan a dar una determinada respuesta, a repetirla y, finalmente, a adquirirla.
  • La motivación intrínseca actúa cuando las personas realizan una actividad por la satisfacción de hacerla. Dicho de otra forma, hablamos de motivación intrínseca cuando persistimos en una conducta sin un estímulo exterior que lo justifique.

La motivación intrínseca implica creatividad y curiosidad. Además, supone una necesidad psicológica por implicarse en algo sin recompensas externas. Así, la recompensa se obtiene en la misma realización de la tarea. Por otra parte, la motivación intrínseca no se encuentra determinada por las condiciones estimulares, sino por la manera activa e intencionada en la que se ponen a prueba las propias competencias impulsadas por metas y objetivos personales.

Para concluir, podemos decir que los motivos son las causas o razones específicas de las personas que explican una conducta (incluyendo su inicio, cambio o detención, así su grado de intensidad). En cambio, la motivación hace referencia a los procesos psicológicos básicos que explican por qué los diferentes motivos actúan en los comportamientos motivados; es decir, por qué y cómo nos motivan los motivos.

  • Maslow, A. H. (1991). Motivación y personalidad. Ediciones Díaz de Santos.
  • McClelland, D. C. (1989). Estudio de la motivación humana (Vol. 52). Narcea Ediciones.
  • Rivas, J. I. V. (1996). Motivos y Motivación en la Empresa. Ediciones diaz de santos.
  • Vadillo, M. T. P. (2013). Liderazgo y motivación de equipos de trabajo. ESIC Editorial.